ELECCIONES GALLEGAS

En Marea rectifica a última hora, irá el 12-J en solitario y diluye la alternativa a Feijóo

La atomización de la izquierda, tanto por la dispersión del voto como por la barrera electoral del 5%, refuerza las opciones del líder de los populares gallegos de cara a las elecciones del 12 de julio

Foto: El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, durante la rueda de prensa posterior a la reunión del 'consello' de la Xunta el pasado viernes. (EFE)
El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, durante la rueda de prensa posterior a la reunión del 'consello' de la Xunta el pasado viernes. (EFE)
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Las elecciones gallegas del 12 de julio contarán con un nuevo actor de última hora, el partido En Marea, que ha decidido rectificar la decisión de no presentarse que había tomado antes de suspenderse por la pandemia del coronavirus los comicios que estaban previstos para el pasado 5 de abril. La marca, que en las pasadas elecciones aglutinó a Podemos, Anova e IU, tendrá por tanto candidatura propia, enfrentada a Galicia en Común, el nuevo espacio de estas tres formaciones. Vuelve a asomar el fantasma de la atomización por el que precisamente se justificó la difícil alianza de Anova, el partido que fundó Xosé Manuel Beiras, con Unidas Podemos, tanto por la dispersión del voto como por la barrera electoral del 5% que rige en las circunscripciones gallegas para traducir los apoyos en representación parlamentaria. Con ello, se diluyen las opciones del bloque alternativo al presidente popular, Alberto Núñez Feijóo, que forman PSOE y BNG junto a Galicia en Común.

La concurrencia de En Marea voltea así el escenario de la dispersión del voto o, al menos, lo contrapesa, pues la demoscopia reflejaba que la sufriría más el PP poniendo en riesgo su mayoría absoluta. Buena parte de las opciones del bloque alternativo a Feijóo se depositaban en que los votos que pudiesen 'robar' al PP tanto Ciudadanos como Vox, ambos sin representación en el Pazo do Hórreo y sin apenas opciones de conseguirla, según los sondeos previos, fuesen determinantes para que Feijóo no alcanzase los 38 escaños necesarios para la mayoría absoluta.

Xosé Manuel Beiras, fundador de En Marea, en un acto de la formación. (EFE)
Xosé Manuel Beiras, fundador de En Marea, en un acto de la formación. (EFE)

De ahí las constantes apelaciones del presidente gallego al voto útil. Ahora, con En Marea en el terreno de juego, su papel sería semejante al de Cs y Vox en el campo de la derecha. No en vano, cuando En Marea decidió no presentarse a las elecciones, lo hizo justificando su responsabilidad "para no fragmentar el voto progresista en Galicia", aun asumiendo que ello comprometía la continuidad de su proyecto político, un continente que se había quedado sin contenido.

Si bien en las generales En Marea apenas superó el 1% de media, podría ser suficiente para que la formación que ahora cuenta con cinco diputados en el grupo mixto hiciese perder el último escaño a Galicia en Común, sobre todo en circunscripciones con más tradición bipartidista, caso de Ourense y Lugo. De hecho, ya visibilizó esta dispersión del voto en los últimos comicios municipales en ambas provincias orientales, donde lo que fue en sus orígenes En Marea llegó a competir hasta en tres marcas diferentes. Un hecho más determinante cuando las encuestas apuntan que las mayorías se jugarán por un reducido margen de uno o dos escaños.

A todo ello se añade la volatilidad en el voto de los partidos de izquierda, que también reflejaba un sondeo de Metroscopia para este diario previo a la pandemia. La inclusión en la oferta electoral de otra formación soberanista competiría así principalmente con BNG y Galicia en Común, confluencia cuya pata nacionalista representa Anova. De hecho, incluso podría afectar más a la confluencia liderada por los morados, porque el trasvase en la izquierda se establecía principalmente según este sondeo entre BNG y Unidas Podemos, a favor de los primeros. La indecisión entre el electorado también era mayor en el bloque alternativo al PP.

El panorama de la izquierda gallega refuerza el argumentario de los populares, que pasa por que la única alternativa a Feijóo es un pacto "multipartito"

El panorama de la izquierda gallega refuerza el argumentario de los populares, que pasa por que la única alternativa a Feijóo es un "multipartito" que asocia al caos. Ahora se complementa con las críticas a la gestión de la crisis sanitaria por parte del Gobierno central, del que forman parte PSOE y Unidas Podemos, que aspiran a sumar junto al BNG para desbancar a los populares de la Xunta. Este nuevo contexto electoral, en pleno 'shock' por la pandemia del coronavirus, será además el primer test a la gestión del Gobierno y estará fuertemente influido por el debate nacional, según coinciden en señalar los expertos en demoscopia. Se calibrará también el grado de movilización de los respectivos electorados, así como del voto de castigo.

La división de los adversarios de Feijóo juega a su favor y le permite partir de una posición más favorable a como lo hacía de cara a las elecciones suspendidas del 5 de abril. Entonces, partía de una posición de mayor debilidad que la lograda hace cuatro años, sin posibilidad aparente tampoco de apoyarse ni en Ciudadanos ni en Vox, muy alejados ambos de la barrera del 5% para obtener representación.

Las encuestas también dan cuenta de que la ciudadanía valora mejor la gestión que se ha llevado a cabo desde las administraciones autonómicas que desde el Gobierno central. Sin embargo, el contexto no deja de lado la incertidumbre, en cuestiones como el grado de participación electoral, sin olvidar que la principal bolsa de votantes de los populares son los mayores de 65 años y esta es la población con más riesgo de contagio. Asimismo, tampoco pueden descartarse posibles giros de guion en la percepción pública si se cede el mando único en favor de las administraciones locales y se producen nuevos rebrotes del virus. Un arma de doble filo. La corresponsabilidad de las administraciones autonómicas sería mayor y podría variar el destinatario del voto de castigo. Unas elecciones excepcionales, con una gran carga de incertidumbre, pero que se reduce para Feijóo en comparación a los comicios suspendidos del 5 de abril.

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