LA CIUDAD ATRAE, LA CIUDAD EXPULSA

Es Madrid, no los madrileños: la movilidad va a ser un problema (casi) sin solución

¿Qué pasará cuando se reabran las provincias? Muy probablemente, que los altos niveles de movilidad interna de España jugarán en nuestra contra. ¿Hay solución?

Foto: Controles de carretera evitan desplazamientos durante la Semana Santa.
Controles de carretera evitan desplazamientos durante la Semana Santa.

Alrededor de un tercio de los nacidos en Ávila vive en Madrid. Más de uno de cada cuatro toledanos, segovianos o guadalajareños habitan en la capital. En algunas de las regiones más castigadas por el coronavirus como Cáceres (17,44%), Soria (13,88%), Ciudad Real (15,4%) o Salamanca (12,5%), los porcentajes son también elevados. Fuera de Castilla, la influencia del centro gravitacional que es la capital desciende, pero aún es relevante. Al menos cinco de cada 100 cordobeses habitan en Madrid.

La moraleja cae por su propio peso. De todos los factores que influyeron en la propagación de la enfermedad, y que muy probablemente lo harán en una segunda fase una vez se permita libre movimiento entre provincias, ninguno más decisivo que la movilidad. Esta no se debe solo a segundas residencias de ocio ni a destinos vacacionales, sino a la particular articulación geográfica y económica de España, que ha provocado grandes migraciones a la capital. Una metrópolis a la que cada año llegan 100.000 habitantes de otras provincias en busca de salidas laborales.

La ciudad es el centro de un sistema solar que atrae población y la esparce cada fin de semana, cada verano, al final de cada jornada laboral

Quizá ya no sea el campesino que busca suerte tras el desvanecimiento de lo rural, sino el universitario cualificado de la capital de provincias que solo puede encontrar trabajo 'de lo suyo' en la capital, pero la tendencia es cada vez más aguda. La ciudad es el centro de un sistema solar que no solo atrae población por cuestiones laborales y sociales, sino que también la esparce cada fin de semana, cada verano, al final de cada jornada laboral.

No es Madrid, sino que los desplazamientos masivos de población han provocado que las raíces de muchos españoles estén lejos de sus lugares de residencia habituales. Soria, Cuenca, Ávila y Teruel tienen menos del 50% de sus nacidos viviendo en la provincia, según los datos del padrón, que para más inri no suele recoger población flotante como estudiantes. Zamora, Segovia y Palencia están muy cerca de esos datos: 630.000 españoles cambian cada día de provincia para trabajar.

El resultado, un puzle difícil de encajar cuando el movimiento se reactive tras meses de confinamiento y muchos corran a reencontrarse con sus familiares. Probablemente, ancianos: las provincias de las que provienen todos esos emigrantes son al mismo tiempo las más envejecidas, pues es la población joven la que emigra. Zamora, por ejemplo, es la provincia de mayor edad de España. Un 13,7% de los nacidos en ella vive en Madrid. Tras Asturias, Castilla y León, la otra comunidad junto con Madrid y parte de Cataluña que no había pasado a fase 1 hasta este lunes, es la segunda comunidad autónoma más envejecida. Según los datos de la sexta oleada de la encuesta sobre el coronavirus de Funcas, tres de cada cuatro entrevistados (72%) tienen familiares en otras provincias, un tercio de los cuales (35%) piensa visitarlos en cuanto se pueda.

“La movilidad es con mucha diferencia el factor que más contribuye en su avance”, explica a El Confidencial el físico y fundador de la 'startup' de 'big data' Kido, Alberto Hernando, que acaba de publicar un ‘preprint’ titulado ‘Efectos de la movilidad y múltiples focos en la propagación del covid-19 en España”. “Lo hemos comparado tanto con la incidencia como con la mortalidad e incluso con la seroprevalencia, incluyendo otros factores potenciales como la población total, densidad de población o la distancia al foco”. Es posible superponer el mapa de contagios con el de los nacidos en otra provincia y ver cómo coinciden en un grado altísimo. Por ejemplo, este mapa actualizado a 11 de abril, es decir, en la primera fase de ascenso de la curva:

El trabajo sitúa el foco en la semana previa a la del estado de alarma, que influyó en un 67% en la incidencia en cada área. Según los datos recogidos en su 'app' de movilidad, se produjeron 1.580.167 desplazamientos de Madrid a Toledo entre el 7 y el 14 de marzo; 688.770 desplazamientos de Madrid a Guadalajara, o 170.854 entre Madrid y Ávila. Todo ello, sin tener en cuenta la movilidad entre estas provincias. No hay que olvidar que se trata de cifras absolutas y, como recuerda Hernando, pese a no ser limítrofe, Soria “crece hasta un 20% durante el fin de semana, ya sean los naturales de Soria que trabajan o estudian en Madrid durante la semana y vuelven con sus familias, o naturales de Madrid con segunda residencia en la provincia”.

“Madrid ha crecido fundamentalmente a costa de Castillla y León, Castilla-La Mancha y Extremadura”, añade Joaquín Recaño, geógrafo y demógrafo de la Universitat Autònoma de Barcelona especializado en movilidad. “Por mucho que se diga otra cosa, Madrid es la capital de Castilla”. En la mayor parte de casos, añade, y salvo en aquellos casos en los que ha emigrado toda la familia, se han mantenido la casa familiar y los vínculos. “Toda esa movilidad es la que se va a reactivar”, coincide Recaño. “En toda esta área, sobre todo la corona que la rodea, Ávila, Segovia, Guadalajara, Toledo, incluso Cáceres, tienen grandes vínculos familiares, y eso propiciaría los viajes”. Hernando recuerda que “la segunda residencia es tan solo un segmento de todo lo que está ocurriendo”.

El foco podría haber sido en Albacete o Valencia, pero en cinco días habría llegado a Madrid. Era prácticamente inevitable, dada la movilidad

Que incluye también el sentido inverso, es decir, la gran cantidad de gente de otras provincias que llega a Madrid en un día determinado y se marcha. “Estamos investigando que hay más gente de otras provincias en Madrid que de Madrid en un día normal”, prosigue el físico. Es más típico que la gente vaya a Madrid y que se vuelva que no al revés”. En este caso, la dinámica ya no es la de la migración forzada, sino el magnetismo de la capital como metrópolis empresarial, laboral y cultural. “Una gran mayoría puede ser el perfil del que vive en Soria y se va a Madrid, donde tiene su pisito pero cuando puede se vuelve al pueblo”, añade.

Madrid como ventilador

Lo cual no quiere decir que Madrid fuese el centro de la pandemia, sino más bien que tarde o temprano sería el ventilador que la expandiese por la Península. “Independientemente de dónde fueran los primeros focos, los patrones de movilidad lo habrían llevado a Madrid en unos pocos días, y de ahí al resto de España”, explica Hernando. “El foco podría haber sido en Albacete o Valencia, pero en cinco días habría llegado a Madrid. Era prácticamente inevitable, dada la estructura de la movilidad durante los primeros meses del año”.

La movilidad que se va a reactivar de forma masiva es la que conecta con la casa familiar y las raíces en los lugares de origen

Una inevitabilidad que, sin las medidas apropiadas, puede repetirse este verano, cuando junto a la reactivación de la movilidad influyan otros factores como la reducción de alternativas vacacionales o el reencuentro con las familias. No solo en las zonas más próximas, sino también en aquellas en las que la influencia económica y social de Madrid se extiende más allá de lo geográfico, como ocurre con Cáceres o Soria. Un ejemplo claro es el de la provincia de Santa Cruz de Tenerife, con más contagios respecto a Las Palmas de Gran Canaria porque “tiene muchas más conexiones con la capital”.

“La importancia de la movilidad es que usa nuestras mismas autopistas y corredores para su expansión. Los patrones de movilidad tienen estructuras que responden a factores sociales y económicos, generando conexiones basadas en algo más que distancia”, añade Hernando. “El mapa de migración es un claro ejemplo de ello, y cómo ciertas regiones acumulan más migración que otras siguiendo un fondo socioeconómico, como que Madrid sea la capital y concentre mucha actividad económica e industrial”.

El extraño caso de Barcelona

Una lógica que, no obstante, no parece repetirse en Cataluña, donde el efecto ventilador hacia las provincias ha sido mucho menor. “Se especuló mucho en Cataluña con la salida de gente al pueblo, y si se produjo, no ha habido contagio, porque las zonas del Pirineo y la Costa Brava han pasado rápidamente a la fase 1”, razona Recaño. “Fue más bien una falsa alarma”.

Un aspecto que Hernando y su equipo tienen pensado analizar próximamente. “Lo queremos mirar, porque en la gráfica puede verse que Barcelona tiene más casos de los que se esperaría únicamente por su conexión con Madrid, quizá por otros focos”, explica.

Quizá pueda deberse a que el magnetismo de Barcelona es menos regional que el de Madrid. En otras palabras, atrae fuertemente a inmigrantes de otras provincias de su comunidad, pero el resto está mucho más repartido por toda la Península, con una migración notable en zonas geográficamente lejanas como Extremadura. Como recuerda Recaño, “el área es Madrid es superregional, hay gente de Toledo, Guadalajara o Seseña que va a trabajar todos los días a la capital. Tengo compañeros del CSIC que desde Guadalajara tardan menos en llegar a determinadas zonas de la capital que desde otras partes de la provincia”.

¿Y qué hacemos?

La pregunta del millón es qué se puede hacer, si es que se puede hacer algo, a la hora de contener la influencia de la movilidad en la difusión del virus cuando llegue la nueva normalidad. Como recuerda Hernando, “la movilidad es clave en la expansión a partir de unos pocos focos o rebrotes, pero una vez el virus se haya asentado y haya una seroprevalencia similar en todas las provincias, posiblemente sean el clima y esos otros factores los que modulen su virulencia en cada región”.

Aunque la movilidad está limitada durante el estado de alarma, aún hay 400.000 viajes desde Madrid a otras provincias cada día

¿Quiere eso decir que es inevitable una seroprevalencia similar en las provincias que implique una reducción en Madrid y un aumento en el resto de regiones que antes no se habían visto tan afectadas, de igual forma que la rotura de una presa termina inundando regiones secas? “Como se detuvo antes de que se expandiera hacia otras regiones, la apertura llegará al resto de las provincias, y ahí es donde a la larga se llegaría a una situación homogénea donde estaría ya controlado”, añade el físico.

En ese caso, una dificultad adicional es que los sistemas de salud regionales están dimensionados respecto a cifras subestimadas que no tienen en cuenta la población flotante o a los visitantes de fin de semana, lo que podría contribuir a una potencial saturación del sistema. Responde Hernando: “Apostaría por una solución coordinada entre los distintos territorios que comparten esta influencia, donde los recursos y las acciones pudieran distribuirse siguiendo las fronteras definidas por la movilidad real (según el intercambio de personas entre regiones) y no tanto las históricas o administrativas”.

Lo cual no quiere decir que no se estén produciendo ya un gran número de movimientos interprovinciales, recuerda Hernando. “Aunque la movilidad está limitada durante el estado de alarma, aún hay 400.000 viajes desde Madrid a otras provincias cada día, pues mucha actividad esencial requiere de ese intercambio, lo que mantiene el riesgo de expansión”. Su sistema permite “monitorizar la movilidad cada día, con un decalaje de 24 horas (recibimos hoy los datos de ayer), por lo que por nuestra parte estamos preparados para facilitar a las autoridades los datos para que tomen las decisiones adecuadas”.

“Lo que falta ahora es coordinar esta tecnología con las administraciones para estandarizar el proceso”, concluye. “La previsión es que el virus se va a quedar por bastante tiempo, pero con la respuesta y tecnología adecuadas, podremos seguir con nuestras vidas conteniendo su impacto”. Y proporciona el ejemplo de Murcia, donde la pasada semana se produjo un rebrote. “Gracias a nuestros datos de movilidad, podemos inferir dónde se podrían dar los siguientes rebrotes de acuerdo a los flujos de viajes”.

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