El virus prefiere las regiones frías de España: esto apunta a que regresará el próximo otoño
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¿ES EL SARS-COV-2 UN VIRUS ESTACIONAL?

El virus prefiere las regiones frías de España: esto apunta a que regresará el próximo otoño

El coronavirus se propagó más por regiones donde la temperatura era más baja y menos templada. Esto podría indicar la estacionalidad del mismo, un aspecto que los científicos debaten aún

Foto: El virus prefiere las regiones frías de España: esto apunta a que regresará el próximo otoño
El virus prefiere las regiones frías de España: esto apunta a que regresará el próximo otoño

Cuando a principios de marzo Mohammad Sajadi y sus compañeros en la Universidad de Maryland trazaron una correlación clara entre la temperatura, la humedad y la expansión de los mayores brotes hasta la fecha de Covid-19 por el mundo (Wuhan, Daegu, Qom, Lombardía, Madrid), muchos virólogos se llevaron las manos a la cabeza.

Si estos científicos llevaban razón, significaría que el SARS-CoV-2 tiene un fuerte componente estacional. Es decir, que se transmite de forma más eficiente en invierno, por lo que probablemente se disipará con la llegada del calor y volverá a resurgir la próxima temporada de frío.

Foto: El calor podría expulsar a España de la franja donde el coronavirus resulta más devastador
El calor podría expulsar a España de la franja donde el coronavirus resulta más devastador
Carlos Barragán Antonio Villarreal Infografía: Laura Martín

No es ninguna sorpresa que los betacoronavirus —una de las cuatro familias que existen y a la que pertenece nuestro antagonista— suelen seguir este patrón. Así ocurrió también con el SARS, con el HKU1 o con los coronavirus que están detrás del resfriado común, como el OC43. Simplemente, era demasiado pronto para estar seguros.

Mapa contenido en el estudio de Sajadi et al. con los principales brotes de Covid-19. (SSRN)
Mapa contenido en el estudio de Sajadi et al. con los principales brotes de Covid-19. (SSRN)

Si el Covid-19 es dependiente o independiente de la temperatura es una de las grandes dudas que quedan por resolver de este nuevo coronavirus. Es una pregunta crítica, porque dependemos de la respuesta para organizar las estrategias sobre el desarrollo de terapias y vacunas o la estructuración de la economía pospandemia. Lo cierto es que a día de hoy no sabemos si habrá que prepararse para una segunda ola a partir de septiembre o si el virus seguirá entre nosotros —en qué lugares y en qué grado— durante la temporada de verano.

Qué está pasando en España

Para tratar de descubrir cómo está afectando todo esto a la epidemia en nuestro país, en El Confidencial hemos analizado los datos promedio de temperaturas recogidos en las estaciones meteorológicas de Aemet en las capitales de provincia con la incidencia acumulada del Covid-19 (número de infectados por cada 100.000 habitantes) proporcionada por el Ministerio de Sanidad.

Los resultados apuntan a que aquellas comunidades o ciudades autónomas que tuvieron unas temperaturas más cálidas entre el 1 y el 31 de marzo registraron al mismo tiempo un menor número de infectados relativos. Estas fueron Melilla (16,3 grados de media), las Islas Canarias (19), Ceuta (15,9), Murcia (15,5), Andalucía (15), Baleares (13) y Comunidad Valenciana (14,6).

A finales de marzo, ninguna de estas superaba los 90 contagiados por cada 100.000 habitantes, salvo la Comunidad Valenciana, con 104. En el último informe publicado por el ministerio (del 7 de abril) seguían estando a la cola en la incidencia acumulada, mientras que Canarias, Murcia y Andalucía siguen estando a la cola de infectados en términos relativos.

En el otro extremo del termómetro aparecen las regiones donde el Covid-19 se está manifestando con mayor incidencia y virulencia, y coincide que las seis comunidades que suman un mayor número de contagios por habitante son también aquellas donde las temperaturas medias fueron las más bajas en marzo. La Rioja encabezaba el 'ranking' a finales de marzo, con 486 personas infectadas por 100.000 habitantes, y tuvo una temperatura media de 10,1 grados; la siguen Madrid, con 363 contagiados y 11,2 grados, y en tercer lugar Navarra, con 323 enfermos y 8,3 grados. A esas tres CCAA les preceden Castilla-La Mancha, País Vasco y Castilla y León.

En los últimos datos del 7 de abril, las regiones más frías de interior continúan liderando la tabla de incidencia relativa: La Rioja (645), Castilla-La Mancha (423) y Madrid (422). Los registros de temperatura y humedad de estas regiones se sitúan entre los parámetros que, según estos primeros estudios científicos, favorecerían una mayor propagación del virus: de cinco a 11 grados de temperatura.

Evidentemente, otras variables ajenas a la meteorología desempeñan un papel importante en la propagación del brote epidémico. Esto es algo que incluso quienes defienden la estacionalidad del SARS-CoV-2 comparten.

El debate científico

"Nuestros resultados dan esperanza de que, para los países del hemisferio norte, la tasa de crecimiento disminuya significativamente como resultado de un tiempo más cálido y las medidas de confinamiento", escribe el físico teórico Alessio Notari, de la Universidad de Barcelona, en un 'pre-print' recientemente subido a 'medRxiv', es decir, un trabajo aún a falta de verificación independiente. "En general, la propagación debería ser detenida con un fuerte 'lockdown', test y políticas de seguimiento antes de la llegada de la próxima temporada de frío".

Quienes defienden la estacionalidad del virus comparten que no basta con la temperatura: hacen falta políticas para eliminar el brote

Otro estudio preliminar, elaborado por los ambientólogos Gentile Francesco Ficetola y Diego Rubolini, de la Universidad de Milán, también apoya esta teoría de que las variables climáticas son las principales precursoras de la variación en las tasas de crecimiento de la epidemia cuando llega a una nueva ciudad o país.

Ninguno de estos trabajos ha llegado aún a ninguna revista científica revisada por pares, por lo que de momento es un debate cogido con alfileres. Los virólogos de la Universidad de Maryland predijeron, sin embargo, que el virus se desplazaría al norte en cuanto las frías temperaturas de febrero y principios de marzo subieran en ciudades como Londres, Mánchester, Varsovia o Nueva York. La predicción se ha cumplido y ahora son países como Reino Unido, Bélgica u Holanda los que están viendo crecer sus curvas de contagios.

Carlos Duarte, en 2014, junto al investigador del CSIC Josep M. Gasol, durante la presentación de los resultados de la expedición Malaspina. (EFE)
Carlos Duarte, en 2014, junto al investigador del CSIC Josep M. Gasol, durante la presentación de los resultados de la expedición Malaspina. (EFE)

¿Ha sido solamente por la temperatura? Para Carlos M. Duarte, uno de los investigadores españoles más reconocidos por sus trabajos sobre ecosistemas marinos, no existen suficientes certezas para afirmarlo. Desde hace unos años afincado en Arabia Saudí, donde ejerce como profesor en la Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología, Duarte se ha convertido en uno de los principales críticos de que el SARS-CoV-2 dependa de la temperatura gracias a otro artículo aparecido hace unos días en 'medRxiv'.

PREGUNTA. En estos momentos, estamos viendo cómo la epidemia decrece en España e Italia y se empieza a reproducir con más virulencia en países más al norte, ¿pero es puramente efecto del momento en que entró en cada país el virus o cree que puede influir algún factor ambiental, aunque este efecto no sea excesivo?

RESPUESTA. Hasta mediados de marzo, la distribución global de la epidemia indicaba que los países tropicales o los que se encontraban en verano, en el hemisferio sur, tenían poca o ninguna incidencia, lo que llevó a varios grupos a publicar resultados que, con base en esa distribución, sugerían menores tasas de propagación a temperaturas ambientales altas, y dio lugar a noticias en prensa indicando que con el buen tiempo la epidemia remitiría. Estas especulaciones han llevado incluso a hacer propuestas como la que recoge la prensa hoy de la señora Díaz Ayuso, que propone una "campaña de turismo nacional para el verano" bajo la premisa de que el virus se propaga más lentamente en zonas con altas temperaturas.

Los datos actuales no apoyan la sugerencia de que este virus se comportaría como un virus estacional que se reduciría con el buen tiempo

De hecho, nuestro estudio demuestra que ese resultado, quizá consistente con los datos de dispersión global hasta mediados de marzo, era erróneo y simplemente reflejaba la mayor población humana en el hemisferio norte, y la vía de movilidad y dispersión del virus del este a Europa y de allá a Norteamérica. Mostramos que desde la segunda quincena de marzo, el virus se ha extendido a países cálidos, donde la epidemia prolifera a ritmos similares o superiores a los de países con temperaturas más bajas. Por ejemplo, en Arabia Saudí, donde yo resido, tenemos más de 30ºC de temperaturas máximas y estamos confinados en casa, con un toque de queda que el Gobierno acaba de extender a 24 horas, similar al de España.

Así, los datos actuales no apoyan la sugerencia, prematura, de que este virus se comportaría como un virus estacional y que se reduciría con el buen tiempo. Si acaso en los países con temperaturas muy frías, como los escandinavos o Rusia, donde la epidemia parece tener tasas de propagación aparentes algo más lentas. La preocupación no reside solo en que esta epidemia no se va tan solo con el buen tiempo, sino que puede causar una catástrofe aún superior a la que estamos padeciendo en Europa de arraigar en países en desarrollo en África o la Sudamérica tropical.

P. ¿Por qué cree que tantos estudios han apuntado al carácter estacional de este coronavirus? ¿Se basan en comportamientos anteriores como el del SARS o han olvidado tener en cuenta algún factor?

R. Se basa en correlaciones estadísticas, pero en estos casos, como explico, los resultados analizados se obtuvieron previamente a mediados de marzo, cuando el virus no había llegado aún con casos suficientes como para generar una epidemia a países tropicales o del hemisferio sur. De hecho, en nuestro trabajo, mostramos análisis para el 15 de marzo que apuntarían a una aparente disminución con el aumento de la temperatura, cuando los resultados obtenidos dos semanas más tarde ya no muestran evidencia alguna de tal relación.

Sudáfrica acaba de decretar 21 días de aislamiento para luchar contra el brote de Covid-19 que ha entrado en ciudades como Ciudad del Cabo. (EFE)
Sudáfrica acaba de decretar 21 días de aislamiento para luchar contra el brote de Covid-19 que ha entrado en ciudades como Ciudad del Cabo. (EFE)

Nadie parece tener la última palabra sobre esta cuestión. Sajadi y los autores del trabajo inicial volvieron a revisarlo el 6 de abril y se reivindicaron en sus posiciones. Hacen incluso alusión a Arabia Saudí, donde otro coronavirus, el MERS, provocó un reguero de muertes en 2012, aparentemente fuera de la temporada de gripe: "Las infecciones de influenza en la península Arábica no siguen el mismo patrón que en otros climas más templados".

Su apuesta para el SARS-CoV-2 sigue siendo la siguiente: "Podría prevalecer a niveles bajos o causar varios picos estacionales en regiones tropicales similares a la influenza, causar brotes en el hemisferio sur al mismo tiempo y comenzar a aumentar nuevamente a finales del próximo otoño e invierno en las regiones templadas", señalan. "Otra posibilidad es que, combinado con esfuerzos intensivos de salud pública, el virus no pueda mantenerse durante el verano en los trópicos y el hemisferio sur y desaparezca, tal como lo hizo el SARS-CoV en 2003; sin embargo, el número cada vez mayor de casos en todo el mundo hace que esto sea cada vez menos probable".

Nota metodológica

Este diario ha recopilado las temperaturas medias de cada uno de los días de marzo en las estaciones meteorológicas ubicadas en las 50 capitales de provincia más Ceuta y Melilla. La información fue extraída del portal de datos abiertos de la Aemet. Con esos números se hizo el cálculo de las temperaturas medias de las comunidades y ciudades autónomas.

Solo en el caso de Palencia y Tarragona se tomaron los datos de localidades que no son capitales de provincia, Carrión de los Condes y Reus, respectivamente, puesto que las informaciones de la estación de la capital no estaban disponibles. En el caso de otras capitales provinciales se han usado los datos facilitados por las estaciones meteorológicas situadas en aeropuertos porque eran los que se  publicaban en su totalidad. Esto ha ocurrido en Lugo, Bilbao, Vitoria, Burgos, Logroño, Pamplona, Huesca, Girona, Badajoz, Sevilla, Córdoba, Almería, Granada y Palma.

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