El coronavirus pasa de humanos a animales, pero ¿te puede contagiar tu mascota?
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Lo que se sabe sobre el SARS-Cov-2

El coronavirus pasa de humanos a animales, pero ¿te puede contagiar tu mascota?

Los felinos podrían ser más propensos al SARS-CoV-2 que los perros, pero los expertos consideran poco probable que los animales domésticos sufran síntomas graves ni puedan contagiar

Foto: El coronavirus pasa de humanos a animales, pero ¿te puede contagiar tu mascota?
El coronavirus pasa de humanos a animales, pero ¿te puede contagiar tu mascota?

En la crisis del coronavirus, los animales apenas han tenido protagonismo, aparte de cuando hablamos de sacar a pasear al perro o en las especulaciones sobre qué animal habrá hecho de intermediario para que el SARS-CoV-2 saltara de murciélagos a humanos. Sin embargo, también han ido llegando con cuentagotas noticias sobre posibles infecciones en mascotas que añaden algo de incertidumbre a la pandemia.

A principios de marzo, un perro pomerano dio positivo en Hong Kong. Días más tarde, las mismas autoridades de la excolonia británica anunciaban un nuevo contagio registrado en un pastor alemán. Sin lugar a dudas, los dos habían sido contagiados por sus dueños, pero los animales no presentaban signos visibles de enfermedad. Días más tarde, se añadió el caso de un gato en Bélgica y el pasado fin de semana el zoológico del Bronx, en Nueva York, informó de que había dado positivo un tigre, probablemente infectado por un empleado.

Foto: Los perros huelen el calor y son de los pocos animales que lo hacen

Cada vez hay más evidencias de que los humanos podemos transmitir el nuevo coronavirus a otros animales. Sin embargo, no hay pruebas de que los animales domésticos puedan convertirse en un vehículo de transmisión y contagiar por sí mismos a otras personas. Tampoco se conocen casos de enfermedad grave en mascotas. Hasta ahora, las autoridades se han limitado a recomendar lavarse las manos tras tocar a los animales y limpiar las almohadillas y la cola de los perros con gel desinfectante tras sacarlos a pasear.

En el caso de personas que hayan dado positivo, se recomienda dejar a los animales de compañía al cuidado de otras personas. Cuando esto no es posible, habría que extremar la higiene con ellos y tratar de evitar el contacto físico, utilizando mascarilla en su presencia. ¿Habría que añadir restricciones?

Científicos del Centro de Investigación en Salud Animal del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA-CReSA) de la Generalitat de Cataluña están probando antivíricos frente al SARS-CoV-2 a la vez que trabajan en el desarrollo de modelos animales que permitan realizar ensayos de vacunas y nuevos tratamientos a corto o medio plazo. Por eso están muy atentos a todas las novedades en relación con el nuevo coronavirus en animales. “Básicamente, es una enfermedad de transmisión de persona a persona. Hasta el día de hoy, no hay ninguna evidencia de infección de un animal a una persona”, destaca Joaquim Segalés, investigador del IRTA-CReSA y profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona.

Foto: EFE.
Foto: EFE.

No obstante, un estudio realizado en China y publicado hace pocos días indica que los gatos y los hurones son susceptibles a la infección, es decir, que el virus puede replicarse en sus vías respiratorias. En perros, sucede con una intensidad muchísimo menor, mientras que en otras especies, como cerdos, gallinas o patos, no ocurre en absoluto. “Estos datos indican que podría haber transmisión de humanos infectados a perros, gatos y hurones de forma ocasional y se desconoce si la transmisión podría ocurrir de estos animales a los humanos”, advierte el Ministerio de Sanidad en la última actualización de su información científico-técnica.

“Hay que ser muy cauto en la interpretación de estos estudios, son ensayos en los que se inocula una gran cantidad de virus de forma artificial y es difícil que un gato doméstico pueda exponerse de esa manera aunque conviva con un paciente en casa”, advierte el experto. Además, “si un gato se llega a infectar, es porque alguna persona infectada le ha transmitido el virus debido a su proximidad o por contacto de excreciones que contenían el virus”.

En terminología veterinaria, es una 'zoonosis reversa', porque la enfermedad actualmente pasa de la persona al animal y no al revés, que es lo que suele preocuparnos. Además, “no es una sorpresa que los gatos sean susceptibles, puesto que en la infección por el coronavirus del SARS de 2002 ocurrió lo mismo con estos animales”. En esta situación de pandemia, no tendría demasiadas consecuencias, teniendo en cuenta que se trata de una mascota que normalmente permanece en casa y, por lo tanto, no puede contribuir a incrementar el contagio.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

¿Qué le puede pasar al gato?

Sin embargo, seguramente muchos dueños se preguntan si al gato le puede pasar algo si ellos le transmiten el Covid-19. “Desde un punto de vista clínico, seguramente nada en la mayor parte de los casos”, opina el experto. En el caso del felino infectado en Bélgica, “se ha comentado que tenía una sintomatología clínica, pero no sabemos si era debido al SARS-CoV-2 o a otra cosa, es difícil decir si los animales enferman de forma muy clara o simplemente tienen síntomas compatibles con un resfriado leve”.

El mismo estudio indica que los perros son muy poco susceptibles a la infección. Aunque no es descartable que se infecten y lleguen a presentar anticuerpos, como ocurrió en los casos documentados en Hong Kong, sería de una manera poco significativa. En general, los animales “no jugarían ningún papel importante en la epidemiología de la infección en las personas”. Más bien serían los huéspedes finales, el propietario infecta a sus perros y ahí acaba la cosa.

Foto: Reuters.
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El experimento realizado en China tiene, en realidad, otras consecuencias más interesantes desde el punto de vista científico, como parte de la búsqueda de un modelo animal que se parezca al humano. “Encontrar un animal en el que la infección se parezca a las personas es importante para probar productos antivíricos o vacunas. Además, puede dar pistas sobre el potencial huésped intermediario que aún desconocemos. Por eso se llevan a cabo estas infecciones experimentales”, apunta Segalés.

Las mascotas no son un peligro

No obstante, la gran pregunta es si un animal puede transmitir el virus a las personas. Los científicos no lo saben con seguridad, pero la probabilidad de que ocurra es muy remota. “Para que se pudiera dar esta situación, una persona probablemente enferma tiene que excretar la suficiente cantidad de virus como para infectar al gato y el gato tendría que tener una infección con un grado de replicación vírica muy importante para que lo pudiese llegar a transmitir. La probabilidad real de que un gato se infecte como en los experimentos es impensable en la práctica. En teoría, podría estar excretando virus, pero en unas cantidades tan bajas que no podría transmitir la infección”, aclara.

¿Qué hacer con un gato infectado? Simplemente, tendría que pasar el periodo de la infección. En el hipotético caso de que las mascotas puedan representar un peligro por la exposición que hayan tenido, tanto la OMS como la Organización Mundial de Sanidad Animal indican que sería conveniente tener un contacto lo más restringido posible, lavarse las manos siempre después de tocarlos y no acercarse si no hay necesidad.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

En esta especie de cuarentena gatuna, “si un paciente tiene mascota, podríamos intentar dejarla a cargo de algún otro familiar o tratar de que no se acerque mucho”. O si el dueño enfermo y el animal han convivido durante la enfermedad, convendría evitar que terceras personas mantengan un contacto directo con el gato. En cualquier caso, llegar a estas consideraciones es aplicar el principio de precaución al máximo, tratando de prevenir cualquier posibilidad de contactos, porque con la información disponible hasta ahora “lo más probable es que los animales no jueguen ningún papel en la propagación de la infección”.

La Organización Colegial Veterinaria (OCV) considera que, a pesar de los estudios y de los casos que se van conociendo, no es necesario añadir nuevas medidas en lo que se refiere al contacto con mascotas ni con animales de producción en las granjas. Los episodios de transmisión de humano a animal son “excepcionales”, según el presidente de esta entidad, Luis Alberto Calvo, y no hay pruebas de que a su vez puedan transmitirlo al ser humano o a otros animales. No obstante, aunque de momento sea poco probable, “no se puede descartar la posibilidad de que los animales puedan contagiarse en un futuro próximo entre ellos o transmitirlo al ser humano, por lo que habrá que continuar investigando”.

En busca del intermediario

“Quizá los animales tuvieran un papel importante en el momento en que un huésped intermediario pasó la infección a las personas, pero a partir de ahí solo representan un efecto colateral de una infección entre personas”, insiste Segalés. Por eso, no se puede justificar el abandono de una mascota por miedo. “No hay ninguna evidencia científica; que nadie piense que por deshacerse de su animal de compañía está más protegido, esto no es así en ningún caso”, destaca.

La confirmación de que los felinos se pueden contagiar abre las opciones sobre el intermediario

No obstante, los últimos datos sí podrían dar pie a especular, precisamente, sobre la posibilidad de que el misterioso huésped que permitió el paso de murciélagos a personas fuera algún tipo de felino salvaje. “En el SARS de 2002, el huésped intermediario fue la civeta, que es una especie de gato salvaje”, apunta el experto. Algunos estudios siguen apuntando al pangolín, pero la cuestión aún no está resuelta y la confirmación de que felinos como gatos y tigres pueden infectarse deja abiertas otras opciones.

En cualquier caso, no es fácil que ocurran los saltos entre especies, según los expertos. Son necesarias una serie de 'carambolas' muy concretas: tiene que haber un potencial animal susceptible, que debe infectarse y estar excretando una gran cantidad de virus, que además esté en contacto con personas que también sean susceptibles y que lleguen a infectarse con la suficiente cantidad de virus, manteniendo la transmisión 'a posteriori'. “Todo esto no es tan simple ni tan fácil”, asegura el investigador del IRTA-CReSA. No obstante, “no conocemos de forma precisa las condiciones básicas para que se den todas estas circunstancias. Por tanto, el riesgo de que situaciones similares se puedan dar en el futuro está ahí”.

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