NO HAY UNA DECISIÓN TOMADA AÚN

Moncloa planea que la desescalada empiece por dejar salir a niños y permitir el deporte

Un documento de trabajo del comité que prepara la salida del confinamiento señala que una bajada del número de contagios justificaría esa primera señal demandada por CCAA y especialistas

Foto: Un par de niños cruzan una calle en Madrid, el pasado 11 de marzo, tres días antes de la declaración del estado de alarma. (EFE)
Un par de niños cruzan una calle en Madrid, el pasado 11 de marzo, tres días antes de la declaración del estado de alarma. (EFE)

A finales de esta semana, Pedro Sánchez decidirá si su Ejecutivo demanda al Congreso una tercera prórroga del estado de alarma, tal y como fue concebido el 14 de marzo, o bien lo suaviza, muy ligeramente. En cualquier caso, el Gobierno ya está estudiando cuál puede ser la primera medida que marque la desescalada en el combate contra el coronavirus: dejar que los niños puedan salir a la calle con uno de sus progenitores y autorizar que los adultos, siempre de manera individual, puedan hacer ejercicio al aire libre.

No hay una decisión tomada, porque como reitera el Gobierno, se dejará guiar por el consejo de los expertos y por la evolución de la pandemia, pero esa pequeña apertura —especialmente el permiso para que los menores puedan pisar la calle, muy demandado por administraciones de diverso signo y reclamado por los especialistas— figura en la hoja de ruta del Ejecutivo. En concreto, en uno de los documentos del comité de estrategia de transición del Covid-19, que preside la vicepresidenta cuarta, Teresa Ribera, y al que ha tenido acceso El Confidencial.

El órgano que preparara la salida del confinamiento total indica en ese texto, aún de forma genérica, cómo ha de producirse la "apertura paulatina de la actividad para trasladar el mensaje de que se acerca la fase de transición". Y describe varios momentos importantes. El primero de ellos ha de darse cuando se confirme que el número reproductivo básico (R0) —o sea, el promedio de contagios que se producen a partir de un caso— es "cercano a 1 durante las semanas previas". El último índice comunicado por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), es del 0,82, de este mismo lunes, 13 de abril. Esto quiere decir que cada infectado contagia ya a menos de una persona, por lo que la enfermedad se expande mucho más lentamente que cuando crecía de manera exponencial.

El Gobierno aduce que, dada la "concienciación" de la ciudadanía, cabrían "aumentos localizados de movilidad con bajo riesgo" y muy controlados


Pues bien, el texto del Ejecutivo apunta que la confirmación de esa tasa inferior a 1 "justificaría un retorno a la situación anterior a la del confinamiento reforzado". "Dado el alto grado de concienciación de la población, se podrían considerar aumentos localizados de movilidad con bajo riesgo de contagio y razonable capacidad de control por las Fuerzas de Seguridad como salidas individuales para ejercitarse en lugares amplios o salidas de menores acompañados de uno de sus progenitores o cuidadores durante un tiempo limitado (una hora)". Estas medidas, apunta el documento, deberían estar acompañadas de otras que "compensen el aumento en el riesgo de contagio, como son el uso obligatorio de mascarillas o de geles virucidas siempre que se esté fuera del hogar".

"Consciente" del esfuerzo

Es decir, este primer escalón sería un simple desahogo, pero muy importante para muchas familias que ven cómo sus pequeños sufren cada día que se prolonga el aislamiento, del que se cumple un mes este martes, 14 de abril. Algunos expertos ya apuntaban la necesidad de que los niños puedan salir a la calle, aun con ciertas limitaciones, porque su sistema motor, cognitivo y anímico se resiente tras acumular tantas semanas en casa. Esa reclamación la empezó a verbalizar el presidente de Aragón, el socialista Javier Lambán, y que ha sido cada vez más recurrente en las últimas semanas. También coincidió con esa demanda el vicepresidente madrileño, Ignacio Aguado (Ciudadanos), el pasado 6 de abril. Y este domingo, por ejemplo, la plantearon el jefe de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, o el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ambos del PP.

El ministro apunta que sabe del esfuerzo de las familias, pero añade que se dará el paso cuando se den las condiciones de "seguridad"

Este mismo lunes, el titular de Sanidad, Salvador Illa, volvió a ser preguntado por los periodistas. Y, de nuevo, dio largas, porque no hay ninguna decisión aún y porque el Gobierno persigue que la ciudadanía no se relaje, ya que el confinamiento domiciliario se mantendrá intacto hasta el 26 de abril. El ministro indicó que es "perfectamente consciente" del esfuerzo que están haciendo las familias, sobre todo los menores, porque ya se enfila la quinta semana de cuarentena en casa, pero recalcó que el Ejecutivo está actuando con "máxima cautela y prudencia". Cuando se estime que se dan las "condiciones de seguridad" para que se pueda tomar la decisión, se hará, garantizó. Las resistencias de Sanidad se deben a que los niños son "vectores de transmisión de la enfermedad", en palabras de Illa. Es decir, los menores son grandes contagiadores del Covid-19, aunque ellos padezcan apenas síntomas o sean estos muy leves. Con el peligro de que puedan infectar a los más vulnerables, sus abuelos. Illa volvió a remarcar este lunes que España impuso desde el principio uno de los encierros más duros desde el principio, puesto que aquí, desde el 14 de marzo, ha estado prohibido dar un paseo o correr por la calle o que los chavales salieran de sus casas, a diferencia de lo que ha ocurrido en otros países.

En el núcleo duro del Gobierno sí confirman a este diario que esta doble opción —que los menores puedan pasear y hacer ejercicio por la calle— está sobre la mesa y se ha hablado en el comité de gestión técnica del coronavirus. La apertura es apenas una rendija, porque se trataría de salidas muy controladas y cortas, y siempre respetando el distanciamiento social, pero permitiría al Ejecutivo lanzar al mensaje de que ya se empieza a caminar hacia esa "nueva normalidad", muy distinta a la anterior, pero más liviana que el confinamiento total, que encadenará seis semanas seguidas.

La pregunta es cuándo. Cuándo podrán autorizarse esas salidas controladas a los niños (con uno de sus progenitores) o a hacer deporte. Un primer documento del Gobierno, de hecho, calculaba que podía haber sido posible para este 13 de abril, pero finalmente se canceló ese plan por la evolución de la pandemia y porque el Ejecutivo no quiere correr ningún "riesgo", nada que suponga "tirar por la borda" el sacrificio hecho por los ciudadanos, en palabras de la ministra de Defensa, Margarita Robles. En el círculo del presidente esperan que esa primera señal de la desescalada pueda adoptarse para el 26 de abril o, como tarde, para el 10 de mayo. A finales de esta semana, el Ejecutivo tendrá que decidir si pide una tercera prórroga del estado de alarma en las mismas condiciones o introduce cierta flexibilización. Pero el confinamiento, aunque suavizado —si es que se permite la salida de niños y para hacer deporte—, seguirá. En línea, por cierto, con lo que ocurre con los países de nuestro entorno. El presidente francés, Emmanuel Macron, anunció este lunes en un discurso a la nación que la contención estricta continuará hasta el 11 de mayo.

Ánimo para la población

El documento del Gobierno de Sánchez daba algunas pautas más de cómo debe ser la salida gradual de la cuarentena. En las dos siguientes semanas a la autorización a hacer deporte y a que los niños salgan de casa, el comité sugiere la "introducción de pequeñas medidas adicionales que permitan ir trasladando a la población la sensación de que la desescalada continúa". "Un ejemplo sería permitir la movilidad a quienes sean inmunes a la enfermedad (siempre que se pueda certificar mediante test) o de otros colectivos o la apertura de parques para paseos individuales".

En las dos semanas siguientes, se podría permitir la movilidad de los inmunes o de otros colectivos o la apertura de parques para paseos individuales

De momento, Sanidad no ha dado vía libre a un cribado masivo de la población porque no hay pruebas diagnósticas suficientes. Cada día se practican unas 20.000 PCR diarias —de laboratorio—, para aquellos con síntomas y más graves, y complementariamente ya se están realizando kits rápidos en zonas de alta prevalencia (residencias y hospitales), ya que el Ejecutivo ha servido a las comunidades dos de los cinco millones de unidades compradas. En los próximos días comenzará un macroestudio de seroprevalencia, con una muestra de más de 60.000 personas, pilotado por la directora del ISCIII, Raquel Yotti —miembro del comité que prepara la transición—, y en coordinación con el Instituto Nacional de Estadística (INE). Así, en dos o tres semanas se pretende conocer qué parte de la población ha pasado ya la enfermedad, incluso sin padecer síntomas.

Moncloa planea que la desescalada empiece por dejar salir a niños y permitir el deporte

El siguiente paso, según el documento, sería "explorar" la adopción de medidas de apertura "aún mayores" y que "afectaran a amplios colectivos y sectores de la economía", aunque su alcance lo determinaría la situación epidemiológica. Poco a poco, pues, se iría permitiendo la vuelta al trabajo de actividades hoy paralizadas.

Enfatizar la "colaboración individual"

El comité que prepara la estrategia de transición advierte de que la desescalada ha de ir acompañada por medidas adicionales de seguridad sanitaria y buenas prácticas para "amortiguar el aumento del riesgo" que la reapertura acarrea y para generar prácticas que serán "vitales" en la fase de salida, como el uso de mascarillas en espacios públicos y de geles hidroalcohólicos, la desinfección de los lugares de tránsito relevantes y la protección en lugares de trabajo. El Gobierno repartirá a lo largo de esta semana, en toda España, un total de 10 millones de mascarillas y asegura que a finales ya estarán reabastecidas las farmacias. También ha editado ya una guía con recomendaciones para los centros de trabajo.

Durante la salida, dice el texto, deben introducirse medidas adicionales de protección y evaluar el impacto en "el tejido productivo y social"

En paralelo, se evaluaría el "impacto sobre el tejido productivo y social" de los pasos dados durante la transición. El Ejecutivo ha venido insistiendo en que ha de equilibrar entre la garantía por la salud pública y una mínima actividad económica. El comité que preside Ribera —y en el que están los ministros José Luis Escrivá y Arancha González Laya; el secretario general de la Presidencia del Gobierno, Félix Bolaños, o el secretario de Estado de España Global, Manuel Muñiz— también insiste en que es básica una política de comunicación y concienciación "efectiva" que enfatice que la colaboración individual de la población es "clave" para continuar con la desescalada. Aún el Gobierno tiene que decidir si dará el visto bueno a un desconfinamiento gradual por territorios, aunque la opinión no es por ahora favorable. Illa no lo descartó por completo: todo se está estudiando, afirmó.

De cualquier modo, el camino será penoso, lento y muy gradual. Y estará continuamente monitorizado, según ha rubricado Sánchez en numerosas ocasiones. Hasta tal punto de que la evolución de la pandemia indicará si hay que suavizar, mantener o reforzar el confinamiento en las próximas semanas. España, dijo el presidente, está en una "guerra", y la victoria aún no ha llegado. Quedará tiempo y el mayor peligro, añadió, es el de una "recaída" que devuelva a los ciudadanos otra vez a sus casas.

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