también participa el exjemad Julio Rodríguez

Sánchez encarga a Iván Redondo dirigir el "grupo de desconfinamiento progresivo"

La Moncloa crea una comisión de trabajo dirigida por Redondo, con cargos y técnicos de todos los ministerios, para preparar las medidas graduales

Foto: Pedro Sánchez e Iván Redondo, en una imagen de archivo. (EFE)
Pedro Sánchez e Iván Redondo, en una imagen de archivo. (EFE)
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El Gobierno asegura que aún resta mucho para salir de la situación de alarma y de fin del confinamiento, pero ya ha empezado a pensar cómo será la vuelta a la relativa normalidad. Siempre con la idea de que será de forma gradual y con limitaciones que se mantendrán en el tiempo, en función de profesiones, zonas geográficas o grupos de riesgo, según fuentes del Ejecutivo.

Para ello, ha constituido lo que internamente se llama “grupo de desconfinamiento progresivo”, en el que participarán cargos y técnicos de todos los ministerios. Lo dirige Iván Redondo, jefe de Gabinete del presidente del Gobierno, en nombre de Pedro Sánchez, de la misma forma que participará Julio Rodríguez, jefe de Gabinete del vicepresidente Pablo Iglesias.

La impresión del Gobierno es que han funcionado bien las medidas de confinamiento, con una limitación de la movilidad de los ciudadanos que ha resultado efectiva, siempre según ese análisis interno que ha sido compartido con los ministros.

Con mucha cautela, miembros del Gobierno explican que los datos apuntan a esa efectividad y ahora se debate sobre cómo avanzar. Para empezar, esta Semana Santa termina la llamada 'hibernación', es decir, la decisión de limitar la actividad solo a sectores esenciales, equiparando días laborales a días festivos.

En principio, el Gobierno no ve necesario prolongar esa situación, aunque este jueves el Congreso convalidará esa 'hibernación' con amplia mayoría que incluye a PP y Ciudadanos. Y estudia cómo será el fin del confinamiento que, en principio, termina el 26 de abril, cuando acabe el plazo del estado de alarma.

Para ese día, el Gobierno tendrá que aprobar un nuevo decreto, cuyo contenido dependerá de la evolución de las cifras. Este miércoles, el Ejecutivo lanzó mensajes aparentemente contradictorios a través de diferentes ministros. La portavoz, María Jesús Montero, señaló a primera hora en una entrevista en Antena 3 que, a partir del 26 de abril, "se va a desarrollar la forma en que progresivamente, de manera ordenada, los ciudadanos podrán ir recuperando su vida normal, la ocupación de las calles y de las plazas”.

Poco después, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, rebajó en el Congreso esta expectativa, asegurando que aún falta mucho para eso, y explicó que "hemos alcanzado el primer objetivo de llegar al pico y estamos en la fase de ralentización”. “Hemos de ver”, dijo Illa en respuesta a los partidos, para añadir que no se debe lanzar “el mensaje de que esto está acabado”.

Y el titular de Transportes, José Luis Ábalos, incidió en esta tesis: “No quiere decir que para entonces la normalidad en el país sea la que quisiéramos, pues no se sabe cómo va a estar el país”.

En todo caso, el Gobierno sí ha empezado a preparar internamente ese escenario con algún debate todavía en el Consejo de Ministros sobre la oportunidad de empezar a poner en marcha algunos sectores ahora paralizados. Ya hubo debate interno para decretar el estado de alarma y luego para ampliar las restricciones a sectores no esenciales.

Igual que existe debate en el Gobierno sobre el tratamiento a los migrantes, con regularizaciones o no, o sobre detalles de la renta mínima que no termina de ser aprobada. En este último debate, Unidas Podemos propone una renta mínima urgente y provisional, de 500 euros, más 200 por persona mayor a cargo y 150 por hijo menor.

Y, en todo caso, fuentes del Ejecutivo aseguran que la voluntad es intentar tener acuerdos previos con otros partidos sobre ese levantamiento futuro del confinamiento.

No hay posición común en los partidos porque, por ejemplo, el PNV es muy crítico con la 'hibernación' y, de hecho, logró que el Ejecutivo la suavizara 'de facto', mientras que el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, aseguró este miércoles en la Comisión de Sanidad que estamos “lejos de poder abrir la mano por presiones de las empresas”.

Ese cambio de posición del Gobierno, que matiza su unilateralidad de semanas anteriores, ya se puso de manifiesto la semana pasada con las conversaciones del Ejecutivo y el PSOE con PNV y ERC. Y este miércoles, Ciudadanos confirmó que negocia con el Gobierno mejoras a los decretos, antes de convalidarlos este jueves en el pleno del Congreso. El Gobierno se ve obligado a tramitar todos los decretos como proyectos de ley.

Para el desconfinamiento progresivo (“desescalada gradual”, según la ministra María Jesús Montero), el Ejecutivo recabará datos de todos los ministerios y opciones como el uso de mascarillas, si es que es posible la distribución masiva, o el control en transportes, entre otras, y también la experiencia de otros países de Europa como Alemania o Dinamarca, donde han empezado a relajarse las restricciones.

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