Una larga transición

Qué es la desescalada: en qué consiste la nueva fase contra el coronavirus en España

Los técnicos de Sanidad estudian diferentes vías para recobrar la normalidad, aunque reconocen que "ningún país tiene la clave" para evitar nuevos repuntes de la enfermedad

Foto: Varios compradores con mascarilla eligen frutas en un supermercado. (Reuters)
Varios compradores con mascarilla eligen frutas en un supermercado. (Reuters)

La lucha contra el coronavirus se acerca a una nueva fase. Una vez doblegada la curva de transmisión, el Gobierno afronta la desescalada, una etapa de transición sobre la que aún hay más preguntas que respuestas. Aunque la portavoz del Ejecutivo, María Jesús Montero, ha situado en el 26 de abril el punto de inflexión para recobrar la normalidad "de manera muy controlada", el ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha rebajado las expectativas durante su comparecencia en la Comisión del Congreso y ha hecho hincapié en que "España sigue en un momento duro".

Tal y como ha reiterado María José Sierra, directora adjunta del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) y encargada de sustituir a Fernando Simón a cargo del parte diario, Sanidad se plantea varios escenarios: desde la detección precoz y el posterior aislamiento de los nuevos positivos, hasta medidas generalizadas de higiene y distanciamiento social a la japonesa. Precisamente, la clave es "ir desescalando medidas" y evaluar sus resultados; "analizar cada paso antes de dar el siguiente".

El primer paso será un gran estudio de seroprevalencia, esto es, una radiografía de la población que permita saber qué porcentaje ha pasado la enfermedad. No hay evidencias de que todo el que padezca COVID-19 no vuelva a contraer el virus, pero sí de que quienes sufren la patología y sobreviven generan un nivel bastante alto de anticuerpos y, por tanto, quedan inmunizados al menos un tiempo. Sanidad ya está trabajando en un proyecto a gran escala junto al Instituto Nacional de Estadística (INE) y el Instituto de Salud Carlos III.

Los siguientes pasos son más difusos y dependerán de lo que decida en última instancia el Comité Científico-Técnico encargado de liderar la lucha contra la pandemia desde una semana después de decretarse el estado de alarma. Uno de los expertos que ha ofrecido su trabajo a las autoridades sanitarias es el epidemiólogo Oriol Mitjà, al que la Generalitat ha encargado la redacción de un informe que trace la estrategia a seguir después de levantar el confinamiento en Cataluña.

En un estudio firmado por el propio Mitjà y el también especialista en enfermedades infecciosas Joel López, los científicos contemplan como "escenario de futuro más probable" que la transmisión del SARS-CoV-2 no se pueda eliminar a corto plazo y que se originen "brotes recurrentes durante los próximos meses". "Incluso si usamos medidas de control de infección eficaces, lo más probable es que algún caso pueda escapar al control epidemiológico", advierten.

Partiendo de esta premisa, su propuesta se sustenta en cuatro pilares:

  1. Un "desconfinamiento secuencial" según el cual los primeros en hacer vida normal serían las personas más jóvenes y sanas, a las que habría que monitorizar mientras la población de riesgo permanece todavía en casa. Esta hipótesis contempla, en primer lugar, la reapertura de los negocios considerados no esenciales; después, la vuelta de la hostelería; más tarde, los centros educativos; y, por último, el fin de las restricciones a los eventos con más de 50 personas.
  2. La evaluación de la inmunidad de la población mediante una "prueba rápida serológica" para medir los anticuerpos. Entrando al detalle, López y Mitjà sugieren habilitar múltiples puntos de control donde el ciudadano pueda acceder en coche o a pie y ofrecer un "certificado de inmunidad" a los que hayan pasado la infección. La información habría de computarse en la aplicación habilitada por el Gobierno, sea cual sea el resultado.
  3. La detección precoz de nuevos casos y el seguimiento de sus contactos para detectar los posibles focos de infección seguirá siendo imprescindible. Para ello, los infectólogos recomiendan la realización de pruebas rápidas de antígeno o PCR a cualquier persona que tenga síntomas y los controles sistemáticos a sanitarios e internos en residencias de ancianos.
  4. Medidas de confinamiento focalizadas en zonas calientes, lo cual incluiría confinamientos parciales en zonas geográficas concretas, en caso de surgir un brote preocupante, e intervenciones para buscar posibles casos en función de los datos obtenidos a través de la aplicación.

El ejemplo asiático

Los países occidentales quieren verse en el espejo de China, donde tras varias semanas de anecdóticos contagios locales las restricciones tocan a su fin. El levantamiento de las prohibiciones referidas a la movilidad ha tenido su último coletazo en la ciudad donde se originó la pandemia, Wuhan, cuyos habitantes pueden viajar desde este martes a otras partes del país. No fue hasta un día antes cuando los primeros de ellos recibieron autorización para salir de casa, ir a trabajar o incluso dar paseos en grupos limitados, al tiempo que el transporte público retoma sus servicios de forma paulatina.

El único requisito es el llamado código verde, un certificado que acredita la ausencia de síntomas y que se incluye en la aplicación Suishenban, de uso obligatorio para toda persona que quiera acudir a espacios públicos. Si el ciudadano presenta un código amarillo deberá aislarse durante siete días ante la sospecha de haber estado en contacto con alguien infectado, mientras que si presenta un código rojo estará obligado a permanecer en cuarentena durante dos semanas al considerarse que puede ser portador de COVID-19.

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