avalancha de papel

Puigdemont inunda de escritos Europa en su pugna por el escaño

El entorno del huido considera la decisión sobre Oriol Junqueras y su inmunidad un regalo inesperado y trata de parapetarse tras sus propios recursos, que suman nada menos que 25

Foto: El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont (c), acompañado por el 'exconseller' de Cultura Lluís Puig (i) y el 'exconseller' de Sanidad Toni Comín. (Reuters)
El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont (c), acompañado por el 'exconseller' de Cultura Lluís Puig (i) y el 'exconseller' de Sanidad Toni Comín. (Reuters)

Mientras el juez de primera instancia de Bruselas Jan Coppens imprime a la tramitación de la euroorden cursada contra Carles Puigdemont y otros dos 'exconsellers' un ritmo reposado y aplaza la vista y con ello la decisión sobre la cuestión una vez más, el 'expresident' inunda de recursos distintas instancias europeas en lo que ya es una batalla campal en el terreno judicial por el escaño. Y de paso, por la protección frente a la entrega a España. El entorno del huido considera la decisión sobre Oriol Junqueras y su inmunidad, prevista para el jueves, una propina o un regalo inesperado, y trata de parapetarse tras sus propios recursos que, en total, incluyendo los presentados ante el Supremo y el Constitucional españoles, suman nada menos que 25.

Puigdemont inunda de escritos Europa en su pugna por el escaño

El andamio jurídico montado va desde la base hasta la cúpula. En el primer nivel, se discute el origen mismo del portazo que le vetó el sillón en el Parlamento Europeo: las decisiones de la Junta Electoral Central que le impidieron, por el lado técnico, obtenerlo. Después, va subiendo: enmienda las decisiones de la Eurocámara, como la de impedirle el acceso a su sede, y las del juez instructor Pablo Llarena, que desactivó, como le reclamaba, la detención en territorio español que le hubiera permitido viajar a Madrid, entrar en el Congreso y prometer la Constitución.

La almendra, sin embargo, está en otro sitio, y como le ocurre a Junqueras, la clave es, de nuevo, Luxemburgo. Allí se han dirigido los dos escritos que centran las esperanzas del 'expresident'. La cúpula del edificio legal. El primero es un recurso dirigido a uno de los órganos del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, el Tribunal General. Allí, Puigdemont ha recurrido que no se decretaran medidas cautelares que les permitieran tomar posesión de su escaño el pasado mes de julio. Además, batalla directamente con el Tribunal de Justicia por su propia inmunidad, en una causa general contra el Parlamento Europeo, al que reprocha no proteger como hubiera debido sus derechos como eurodiputados.

Las acciones no se detienen ahí. Puigdemont ha dirigido al propio Parlamento cuatro cartas y varias reclamaciones. También se ha dirigido al Tribunal Constitucional cuestionando el rechazo a las medidas cautelares que solicitó al Supremo. En esta avalancha de papel se sustenta la decisión del juez belga de dar un mes y medio para que se despejen las incógnitas que estos recursos han ido abriendo. En el retrovisor, Junqueras y el indudable capote que un aval a su situación supondría para el que fue su compañero de Govern.

Desde las instituciones europeas, se llama a la cautela. Sobre la sentencia de este jueves, fuentes comunitarias consideran remoto que se vaya a hacer una interpretación que pueda afectar a los casos de Puigdemont y Comín, y en el Parlamento Europeo esperan la decisión final en su causa general ante el Tribunal General, que está ya bastante avanzada. Ni antes ni después, la Eurocámara va a dar acceso a ambos a su escaño, salvo que la decisión de este jueves se hiciera extensible a ellos de manera explícita. En cualquier caso, los servicios jurídicos de la Cámara estudiarán al detalle la decisión.

Por ahora, el abogado general de la UE, Maciej Szpunar, ha empezado a dar la razón a los líderes independentistas. En su opinión no vinculante sobre el caso de Junqueras, Spuznar sigue las tesis defendidas por la defensa de Puigdemont y Comín incluso cuando el caso que afecta al antiguo vicepresidente es mucho más limitado: que se es eurodiputado desde el momento en que se es elegido, y no es necesario ningún procedimiento posterior. El TJUE tiende a seguir al pie de la letra las recomendaciones de sus abogados generales, pero lo cierto es que Szpunar es uno de los que menor ratio de seguimiento por parte del tribunal tienen.

Es difícil saber si la defensa de Puigdemont y Comín tendrá suerte en la Justicia europea. Está claro, como demuestra el procedimiento enquistado en el Palacio de Justicia de Bruselas, que saben cómo funciona la Justicia belga. Pero la europea es radicalmente distinta, los jueces europeos suelen ir con cuidado a la hora de tomar decisiones con una relevancia altísima sobre todos los Estados miembros y no toman decisiones a la ligera. En los próximos días y semanas, comenzaremos a ver si el equipo de la defensa de los líderes fugados es tan diestro en Luxemburgo como en Bruselas.

Si en algún momento de este procedimiento Puigdemont y Comín fueran considerados eurodiputados, y por lo tanto contaran con inmunidad, las autoridades españolas podrían emitir un suplicatorio al Parlamento Europeo, que tramitaría entonces la petición para despojar de su inmunidad a los miembros de la Cámara. Es un proceso que pasa por la comisión de Asuntos Jurídicos, donde se vota un dictamen al respecto que luego debe volver a votarse en el pleno.

En ese escenario y con los votos necesarios, Puigdemont y Comín volverían a perder la inmunidad, pero por el camino obtendrían un debate europeo respecto a la situación en Cataluña, devolverían el ‘procés’ al foco que originalmente dio sus momentos de gloria a la internacionalización: la Eurocámara.

Euroorden

La orden europea de arresto y entrega (euroorden) sigue un procedimiento concreto. El país emisor incluye una serie de delitos por los que pide la entrega de un determinado sujeto, y el Estado miembro receptor de la euroorden tiene que comprobar que los delitos por los que se busca a dicha persona existen en su propio ordenamiento jurídico, sin entrar en el fondo de la cuestión. La idea básica es no extraditar a una persona a un país por un delito que, de haberlo cometido en el Estado miembro receptor de la orden, no tendría efectos.

Supuestamente, la euroorden debería resolverse en un periodo de 60 días, con una posible extensión de otros 30 días más para casos concretos. En cualquier caso, ya sabemos que la orden contra Puigdemont no cumplirá con estos plazos, como ya adelantó desde el primer momento su defensa en el país. La Justicia belga no entiende de plazos, y no tiene ningún problema en extender y dilatar lo que sea necesario.

La estrategia, embarrar el asunto llevándolo hasta el tribunal de Luxemburgo, no pilla a nadie por sorpresa. Tras la reactivación de la euroorden por parte del juez Llarena, la defensa de Puigdemont en Bélgica ya avisó de que iban a dilatar el procedimiento todo lo que pudieran. “A lo mejor no es tan rápido como algunos creen”, aseguraba ya en octubre el expresidente de la Generalitat.

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