EL RIESGO DE UN MAYOR DESGASTE

El PSOE aguanta la respiración en la semana clave de ERC: o investidura ya o atasco

Aguarda impaciente hasta el sábado, cuando ERC cierre su congreso y haya recibido la decisión del TJUE sobre la inmunidad de Junqueras. Ve posible, pero difícil, la elección de Sánchez antes del 31

Foto: Pedro Sánchez, el pasado 11 de diciembre en la Moncloa, tras recibir el encargo del Rey. (EFE)
Pedro Sánchez, el pasado 11 de diciembre en la Moncloa, tras recibir el encargo del Rey. (EFE)

Lunes 16 de diciembre de 2019. El día en que Pedro Sánchez y su equipo habían señalado en rojo. Querían que el debate de investidura arrancara ese día, de tal manera que el candidato fuera elegido en segunda vuelta, por mayoría simple, el jueves 19. Que los españoles tengan un Gobierno antes de Navidad, decían en el PSOE y en Unidas Podemos. Pero ya no podrá ser. Que lo tengan antes de las uvas ya es otro deseo que se aleja. Pero esta será la semana en que esa duda se despeje de manera definitiva. Después de que Esquerra Republicana de Catalunya cruce su particular Rubicón: la decisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre la inmunidad de Oriol Junqueras, el 19, y el congreso nacional del partido, el sábado 21. Atravesados ambos hitos, se podrá saber si la eventual investidura del líder socialista cristaliza antes de fin de año, opción que la cúpula del Gobierno y del PSOE no descartan por completo, o si salta a enero de 2020, con el riesgo de que la prolongación de las negociaciones genere a Sánchez un mayor desgaste y una mayor ansiedad dentro de su partido, en el que ya han saltado las primeras chispas con los barones como los protagonistas.

A estas alturas, cuando las conversaciones entre las dos fuerzas no han cesado, cuando el trasiego de documentos y propuestas y contrapropuestas ha continuado sin una desembocadura final, ya nadie en el PSOE se atreve a hacer pronósticos. En el equipo más próximo, se insiste en que las conversaciones avanzan, que la investidura acabará saliendo, antes o después, pero también domina la prudencia. Sobre todo porque ERC es un partido tornadizo, muy presionado interna y externamente. Por sus bases y su sector duro y también por un Junts per Catalunya que no está dispuesta a que esa posible abstención del que es su socio en el Govern le salga gratis. Pero también porque el camino se está haciendo duro y, si se alarga más y más, puede presentar baches y hacer que todo el trabajo construido estalle en un segundo.

Las dificultades de trabar un canal de confianza con el independentismo, con una fuerza que tiene a su líder en la cárcel condenado por sedición y malversación, y lo costoso de articular una propuesta que satisfaga a ERC y no se salga ni un ápice de la Constitución explican el absoluto hermetismo y la opacidad con que se está conduciendo este proceso. Fuera del equipo negociador —Adriana Lastra, José Luis Ábalos, Salvador Illa— y del estrecho grupo de colaboradores del líder —su director de Gabinete, Iván Redondo; la vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo—, que se han conjurado para que nada trascienda, reina la oscuridad. Ni en la ejecutiva federal ni por supuesto en los territorios se tiene detalle de unas conversaciones de altísimo riesgo para el PSOE. Los dirigentes permanecen mudos, y el propio Sánchez esquiva las escasas preguntas que ha contestado en estas semanas, amparándose en la "discreción". La consigna es clara: procurar que haya Gobierno "cuanto antes" y evitar por todos los medios unas terceras elecciones que ni el presidente ni el PSOE quieren, conscientes de que les podría desalojar del poder y aupar al dúo PP-Vox.

"No estamos presionando a ERC con las fechas, lo que queremos es que la negociación salga bien", indican fuentes de la delegación socialista


En ese "cuanto antes" que siguen repitiendo en público y privado los mandos socialistas se halla una de las claves de una investidura muy difícil de trenzar. En la Moncloa y en Ferraz continúan aferrados a la esperanza de que Sánchez reciba la confianza de la Cámara antes de 2020. Si se amarran los apoyos, habrá debate en el Congreso, aunque pueda resultar exótico arrancar una sesión el 27 de diciembre, para que finalmente el candidato quede elegido el lunes 30. No se descarta, por tanto, una investidura antes de Nochevieja, aunque cada día esa alternativa se aleje más. "Pero no estamos presionando a ERC con las fechas, lo que queremos es que salga bien", indicaban sucintamente fuentes de la delegación socialista. El PSOE rehúye de todo aquello que suene a "presión" hacia los de Junqueras, porque estos se retraen y la negociación se complica. Por tanto, no se descarta fin de año, pero se ve "difícil", según admiten en la Moncloa.

"Hagámoslo ya"

ERC prefiere insistir en que no tiene ninguna "prisa", lo que le permite subir la factura del futuro pacto. Que haya debate antes del 31 "dependerá de si hay acuerdo", decía este domingo en 'La Vanguardia' el 'vicepresident' del Govern y coordinador nacional de ERC, Pere Aragonès. "Es más importante un pacto con buenos contenidos y poner las paredes maestras para la resolución del conflicto que un acuerdo rápido que no lo haga". El número dos de Ejecutivo catalán insistía en que ambas fuerzas están "lejos" de una alianza. "Estamos ante un conflicto político, no judicial, y, por lo tanto, la negociación tiene que servir no para resolver la investidura, si no para empezar a resolver el conflicto político entre Cataluña y España".

ERC insiste en que no tiene "prisa" y mantiene sus exigencias. Ábalos urge a ERC a tomar una decisión "valiente" y a no "empeñarse en poner condiciones"

Aragonès reiteró, a lo largo de la entrevista, que si no se garantiza que habrá una mesa de negociación entre gobiernos, con calendarios limitados y garantías de validación de lo acordado, ERC no transitará hacia la abstención. Además, subraya que en el futuro foro de diálogo tendrán que buscarse "soluciones" para los presos del 'procés'.

El PSOE aguanta la respiración en la semana clave de ERC: o investidura ya o atasco

Ábalos respondió a Aragonès en la clausura del 14º Congreso del PSC. El secretario de Organización apremiaba a ERC a decidirse y permitir la investidura y le lanzaba el aviso de que la ventana de oportunidad es esta, y le conviene recoger este guante. "Este es el momento y no sé si habrá otros momentos, pero en esto consiste la habilidad de la política: saber identificar claramente cuándo se presentan las oportunidades. Por lo tanto, invito a que si tenemos que tomar una decisión, sobre todo si es una decisión valiente, lo hagamos ya".

Cambios de discurso

El número tres argumentó que sin una investidura de Sánchez, sin ese "primer paso", no se puede afrontar un "proceso de diálogo". "Sin eso no hay nada. Empeñarse en poner condiciones sobre lo previo es absurdo porque es inútil antes de iniciar cualquier proceso ir planteando cuestiones que lógicamente deben resolverse en un trayecto que tampoco va a ser corto, porque los problemas importantes tampoco se resuelven de un día para otro. Y nosotros somos conscientes de la magnitud del desencuentro", señaló Ábalos en el plenario del cónclave.

ERC quiere una mesa de negociación entre gobiernos, y pide un formato "específico", y rechaza que se use la comisión bilateral Generalitat-Estado

El principal escollo es la arquitectura de esa mesa de negociación. ERC se niega a que se tire de la comisión bilateral Generalitat-Estado, la recogida en el Estatut, y defiende un formato "específico" para hablar del encaje de Cataluña. Los socialistas recelan de la bilateralidad absoluta que plantean los republicanos y preferirían un foro de partidos para incorporar al resto de formaciones y un espacio multilateral, de ahí que Sánchez emprenda, a partir del martes, una ronda telefónica con todos los presidentes autonómicos (y el jefe de la Federación Española de Municipios y Provincias), y no solo con Quim Torra, pese a que este contacto con el líder del Govern fue una exigencia de ERC, como un gesto del reconocimiento institucional a la Generalitat. También como un medio para rebajar la presión de JxCAT.

El PSOE aguanta la respiración en la semana clave de ERC: o investidura ya o atasco

A falta de conocer las ofertas del PSOE, lo que sí es un hecho es el cambio de discurso del presidente. Muy significativo. Su vocabulario se ha ido acercando al que los dos gobiernos —el central y el catalán— pactaron hace un año en Pedralbes, en Barcelona. No habla ya de "crisis de convivencia", sino de "conflicto político". Y en su última comparecencia, el viernes en Bruselas, aludió al diálogo dentro de la "seguridad jurídica que emana de las leyes democráticas", y no a la Constitución. Los socialistas no dejan de repetir que jamás se saltarán la Carta Magna —no cabrán ni la autodeterminación ni la amnistía de los presos—, pero en ese procedimiento de cortejo a ERC las palabras pesan, y el giro lingüístico de Sánchez tiene ese propósito.

Puede afectar a Puigdemont

Los dos partidos llegan a una semana crucial. Este lunes, Bélgica decidirá sobre la euroorden contra el 'expresident' Carles Puigdemont. El jueves 19, el TJUE determinará si España violó la inmunidad de Junqueras cuando fue elegido parlamentario europeo. Si Luxemburgo diera la razón al líder de ERC, no sería quizá tan probable la excarcelación inmediata, pero la decisión del tribunal podría afectar, de carambola, al 'expresident'.

Pero en la Moncloa no solo inquieta lo que ocurra el jueves. También lo que pase el sábado 21, en el congreso de ERC, al ser el de Junqueras un partido asambleario que podría avalar la posición negociadora de la cúpula —ya lo hicieron en el referéndum del mes pasado— o forzarla a endurecerla.

Si se alarga el proceso, se podría disparar la ansiedad dentro del PSOE. El viernes hubo tensión y cruces de reproches de Lambán y Page con Iceta

Pasado el 21 y pasadas Nochebuena y Navidad, cabría el debate de investidura. Pero dependerá de ERC. Si no accediera, la investidura saltaría a enero. Un escenario que no acaba de gustar a los socialistas, que son conscientes de que cuanto más se alargue el proceso, más obstáculos pueden aparecer. Porque las elecciones autonómicas están en el horizonte y convocarlas es potestad de Torra, lo que alejaría a ERC de la abstención. Además, tanto en Ferraz como en los territorios se asume que si la elección de Sánchez se hace muy empinada, el PSOE se tensará más.

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Ya el viernes las disputas internas estallaron. Los presidentes de Aragón y Castilla-La Mancha, Javier Lambán y Emiliano García-Page, se cruzaron reproches con Miquel Iceta, primer secretario del PSC. El incendio se contuvo ahí, en esos dos barones. En las filas socialistas no gusta el acercamiento a ERC, pero se asume que es la única opción factible, y varios líderes regionales culpan a Lambán y Page de blanquear el argumentario que las derechas esgrimen contra Sánchez. Ellos esgrimieron su derecho a opinar y a expresar su cuestionamiento del eventual pacto con Esquerra. El congreso del PSC sirvió, sin embargo, para que se visualizara la sintonía entre los dos partidos hermanos, entre el equipo de Sánchez e Iceta. Calvo y Ábalos avalaron, obviamente, la vía del diálogo y el primer secretario garantizó el apoyo total de su formación al presidente, y prometió que haría "todo" lo que hiciera falta para facilitar la abstención de ERC.

Si no hay debate en el Congreso para elegir al nuevo jefe del Ejecutivo, el bloqueo puede persistir durante meses, porque solo cuando se produce la primera votación de investidura arranca la cuenta atrás de dos meses hacia la convocatira de unas terceras elecciones. En el PSOE, se ha instalado la convicción de que Sánchez será confirmado como inquilino de la Moncloa, pero el tránsito se puede complicar y los equilibrios son muy delicados.

Sánchez arranca el lunes la ronda con Casado y Arrimadas, y Lastra continuará el martes

Este lunes, a las 9:30, se encontrarán en el Congreso Pedro Sánchez y Pablo Casado. Y a las 11:00, también en la Cámara Baja, el presidente despachará con Inés Arrimadas, futura líder de Ciudadanos. Ambas reuniones no cambiarán las cosas: el PP se mantiene en el no a la investidura, y la portavoz de los naranjas plantea una vía alternativa, que sume a PP, Cs y PSOE. Pero lo que el presidente quiere conseguir es armar su relato, señalar a la oposición por no facilitarle su reelección mientras critica que pacte con los soberanistas. 

El martes, arrancará la ronda telefónica: Sánchez empezará a hablar con los presidentes autonómicos. Comenzará por el lendakari, Iñigo Urkullu, y seguirá con Quim Torra. El jefe del Ejecutivo respetará el orden de antigüedad de los estatutos. 

Ese mismo día, martes 17, Adriana Lastra comenzará a verse con "todos" los partidos representados en el Congreso, sin exclusión. Esos encuentros le llevará varios días. Los socialistas intentan ganar tiempo mientras se decide ERC. Pero también Lastra tiene que amarrar los apoyos posibles, hasta el máximo de 169 síes: además de PSOE (120) y UP (35), PNV (6), Más País-Compromís (3), PRC (1), BNG (1), Teruel Existe (1) y Coalición Canaria-Nueva Canarias (2). 

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