aprobado con un 85,5% de los votos

Puigdemont vence al PDeCAT y lo integra en JxCAT: fenece el mayor partido de Cataluña

Fuentes del PDeCAT señalan a El Confidencial que lo que se ha materializado este fin de semana supone en realidad oficializar lo que ya pasaba: que Puigdemont mueve los hilos

Foto: David Bonvehí en el consejo nacional del PDeCAT. (EFE)
David Bonvehí en el consejo nacional del PDeCAT. (EFE)

Desarbolado. Así quedó el PDeCAT tras el Consejo Nacional de este sábado. El fugado Carles Puigdemont y su equipo maniobraron lo suficiente como para finiquitar sobre el papel al partido heredero de Convergència Democràtica, que en su tiempo había sido el mayor partido de Cataluña. Hoy no es ni la sombra de lo que fue. Los pocos millares de militantes entregan ahora sus armas a Puigdemont y aceptan integrarse en una sola estructura bajo las siglas de Junts per Catalunya (JxCAT). Puigdemont dinamita, así, a su antiguo partido y pone todo el aparato del PDeCAT a su servicio.

En la reunión extraordinaria de la dirección del PDeCAT de este viernes, la cúpula ya acordó "transitar a Junts per Catalunya". Nunca un verbo estuvo tan bien empleado: el tránsito del PDeCAT a JxCAT certifica la defunción del partido heredero de Convergència Democràtica. El que en otros tiempos había sido el principal partido político de Cataluña ya ha pasado a la historia, fagocitado por una generación de dirigentes que rompieron amarras con la historia y que pervirtieron sus principios fundacionales: desde el PDeCAT no se cansan de repetir que "el partido no ha cambiado; simplemente, nos hemos adaptado a las nuevas demandas de la sociedad". Pero eso es solo una excusa: del gran partido que era CDC se ha pasado a un pequeño ejército en el que pululan los reinos de taifas. Los herederos del nacionalismo democrático trocaron sus principios por el independentismo, forzando la polarización de la sociedad en un intento de arrinconar a ERC. Y acabaron enterrando a Convergència.

Este sábado, los miembros del consejo nacional del partido aprobaron con el 85,85% de los votos la decisión del tránsito hacia JxCAT de la dirección. "No es una decisión definitiva, necesitamos un partido fuerte, una sola estructura, una sola dirección y un solo partido. Y creemos que este partido fuerte ha de ser JxCAT, pero hay diferentes fórmulas para llegar a ello y diferentes matices que tenemos que trabajar todos juntos", aseguró el presidente de la formación, David Bonvehí, al acabar el consejo. Claro que también dijo que "este partido está vivo y tiene ganas de continuar haciendo política" y que el "PDeCAT aspira a ser una pieza clave en el seno de JxCAT". También dejó constancia de que los acuerdos tomados se puedan "traducir en decisiones más prácticas en los próximos meses, que nos lleve a este horizonte de tener una sola estructura, una sola marca y tener un partido más fuerte". El consejo, aseguró Bonvehí, la militancia y la dirección "han dicho que apuestan por el liderazgo del 'president' Puigdemont. Su liderazgo moral y político es indiscutible. Y este consejo nacional lo reconoce".

Oficializar una situación de facto

Fuentes del PDeCAT señalan a El Confidencial que lo que se ha materializado este fin de semana "es que el PDeCAT se rindió ante Puigdemont y sus independientes. Ese es un proceso irreversible". Pero subrayan que "en realidad, es oficializar lo que había pasado hasta ahora. ¿Quién mandaba en la estrategia del PDeCAT? ¿Quién dictaba las listas electorales? ¿Quién decidía qué se hacía? Waterloo. Y ahora continuará siendo así, pero con el reconocimiento oficial".

Estas fuentes explican también que la intención de los ‘barones’ del posconvergentes es resistir como PDeCAT dentro de esa estructura de JxCAT. "Es cierto que el partido dejará de existir políticamente y existirá solo jurídicamente. Eso se debe a que es el PDeCAT quien tiene los derechos electorales de las candidaturas de JxCAT. Pero salvo esa integridad jurídica, el PDeCAT ya no existirá". La intención es que en esa gran estructura que es JxCAT, donde Puigdemont quiere diluir al PDeCAT, este sea el elemento más importante. "De hecho, David Bonvehí ha querido salvar los muebles, pero ha terminado cediendo todo el poder a Waterloo. A lo único que los cuadros del PDeCAT pueden aspirar en las próximas semanas es a negociar cuotas de poder dentro de esa estructura", enfatizan las fuentes. En ese contexto, se entiende mejor la afirmación de Bonvehí de los matices "que tenemos que trabajar conjuntamente".

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, la portavoz de JxCAT en el Congreso, Laura Borràs, el presidente del grupo parlamentario, Andrés Batet, y el expresident, Carles Puigdemont. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Quim Torra, la portavoz de JxCAT en el Congreso, Laura Borràs, el presidente del grupo parlamentario, Andrés Batet, y el expresident, Carles Puigdemont. (EFE)

La decisión de esta integración del PDeCAT en otra estructura mayor no es bien entendida en todos los círculos del partido. En el consejo nacional, hubo opiniones para todos los gustos: una parte de los ‘barones’ pidieron aplazar la votación para poder discutir serenamente y en profundidad cómo ha de ser la integración. Hubo también intervenciones (como la de Albert Batet, presidente del grupo de JxCAT en el Parlament), que pidieron comenzar ya el proceso. Hubo una intervención de altos cargos y diputados para apoyar la postura de la dirección. Y hubo una intervención de los partidarios de un congreso extraordinario para disolver definitivamente el PDeCAT. Se optó por la alternativa de apoyar la integración, aunque queda conocer el modo en que se hará. Y ahí sí que pueden surgir graves problemas internos.

A estas alturas, a nadie se le escapa que la maniobra es una carga de profundidad contra el pragmatismo y la centralidad. La radicalización de los 'independientes' de JxCAT toman así el control también del PDeCAT y allanan el camino para que Puigdemont sea todavía más líder. Es cierto que los incondicionales del fugado quieren iniciar ya un proceso de disolución, aunque los barones posconvergentes se resisten. Pero, de hecho, si el PDeCAT se integra en la estructura y en las siglas de JxCAT y si hinca la rodilla ante Puigdemont es como si desapareciera en la práctica, ya que no tendrá ni siquiera personalidad propia. Sus siglas pasarán a ser solo un romántico recuerdo.

La dirección del PDeCAT sucumbió, pues, a las presiones del fugado Carles Puigdemont, que consiguió desactivar la rebelión interna y la escisión (al menos, de momento) y obligó a los herederos de Convergència a caminar hacia la integración en JxCAT. El reconocimiento de una sola estructura, un solo órgano de dirección y un solo líder (Carles Puigdemont) no deja lugar a la imaginación: el PDeCAT, políticamente hablando, ya no existe.

Cataluña

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
14 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios