Casado espera la llamada de Moncloa

El PP espera aún la llamada de Sánchez y le acusa de querer aislar al constitucionalismo

En el PP insisten en que quien tiene que explicarse en primera instancia es Sánchez, 'huido' de cualquier comparecencia pública para dar cuenta de su preacuerdo con Podemos

Foto: El líder del PP, Pablo Casado. (EFE)
El líder del PP, Pablo Casado. (EFE)

Una semana después del pacto del abrazo entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, Pablo Casado sigue a la espera de la llamada de la Moncloa para conocer de primera mano los planes del jefe del Ejecutivo en funciones. Mientras el presidente del PP guarda silencio, en la dirección del partido ven al candidato socialista empeñado en una maniobra de aislamiento del constitucionalismo que llaman “cordón sanitario”, dirigido en contra del principal partido de la oposición.

Fuentes de la sede de Génova insisten en que quien tiene que explicarse en primera instancia es Sánchez, 'huido' de cualquier comparecencia pública para dar cuenta de su preacuerdo con Podemos y de las negociaciones con los independentistas, que contradicen todo su discurso de campaña ante las elecciones del 10-N. “Ni siquiera se ha dirigido a los órganos de su partido”, apuntan los mismos medios.

Casado guarda silencio mientras los principales dirigentes de su partido, con Alberto Núñez Feijóo al frente, piden al PSOE que se rebele ante el proyecto de Gobierno de su jefe con Iglesias. El presidente del PP también aguanta las presiones externas al partido para que se adelante a las negociaciones del actual inquilino de la Moncloa e impida la formación de lo que denominan como un nuevo “Frente Popular” con el ofrecimiento a los socialistas de sus 89 escaños sin fijar el fin del apoyo o la abstención. “Como si no estuviera claro qué socios ha vuelto a elegir Sánchez”, comentan en medios del PP.

El PP repite desde el pasado martes el mismo argumentario, por medio de sus distintos vicesecretarios, sobre la respuesta del partido ante los pactos de investidura del candidato socialista. Mientras, el presidente del Gobierno en funciones y su segunda para las negociaciones, Adriana Lastra, han cerrado o tanteado apoyos entre los partidos que auparon al poder a Sánchez en la moción de censura y que en la legislatura que empieza suman un mínimo de 198 escaños. Son públicas las conversaciones con todas esas fuerzas políticas, salvo con Bildu y los diputados del grupo de Quim Torra y Carles Puigdemont, y solo queda para cerrar la ronda las reuniones pendientes para hoy de los dos representantes de los regionalistas canarios, Ana Oramas y Pedro Quevedo.

En el PP insisten en que no tienen noticias del jefe del Gobierno en funciones desde que su presidente le llamó en la noche electoral, de entrada, para felicitarle por ser el más votado, aunque fuera a la baja. Casado creyó que Sánchez iba a hacer después lo que anunciaba, una primera ronda de conversaciones con los principales dirigentes políticos, pero al día siguiente se encontró con la ceremonia retransmitida de la firma del acuerdo y el abrazo con Pablo Iglesias.

Mientras Casado dedicaba la jornada a coordinar la ofensiva de su partido en defensa de la enseñanza concertada, la vicesecretaria de Política Social del PP, Concepción Gamarra, fue la última encargada de señalar que las negociaciones "en la oscuridad" del jefe del Ejecutivo en funciones evidencian "un cordón sanitario" contra el constitucionalismo que persigue "aislar" al Partido Popular.

"La gran pregunta es dónde está Pedro Sánchez; la gran pregunta que tienen todos los españoles es qué está pactando Pedro Sánchez. Queremos conocer los términos en que está llegando a acuerdos con los comunistas, con los independentistas y con todas las fuerzas políticas con las que algunos representantes del PSOE se están reuniendo", dijo Gamarra después de asistir a una reunión de los consejeros de Educación de su partido con Casado.

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