El PP sube sus ayudas en 4 M anuales

Casado cuadra las cuentas del PP y salva la sede de Génova con sus 89 escaños del 10-N

El PP aprovecha la oportunidad de la repetición de los comicios para liquidar las dudas sobre su estabilidad presupuestaria después de estar este verano al borde de un ERE

Foto: Pablo Casado. (EFE)
Pablo Casado. (EFE)
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El balance más positivo para el PP de las elecciones generales del 10-N es el económico: cuadra las cuentas electorales, garantiza el mantenimiento ordinario de la organización con casi cuatro millones de euros anuales más y se asegura la continuidad de la sede de Génova sin tener que plantearse vender ni alquilar el edificio. En términos de estabilidad o viabilidad presupuestaria, Pablo Casado aprovechó la oportunidad de la repetición de los comicios para liquidar todas las dudas sobre el futuro de su formación después de estar el verano pasado a punto de aplicar un ERE en su plantilla.

La dirección del PP se presentó a la última cita con las urnas con un presupuesto a la baja sobre el del 28-A, pero con el mismo objetivo de entonces, los 90 escaños que esta vez sí estuvo a punto de alcanzar. En Génova, recuperarán la inversión en la partida más cara, el envío por correo de papeletas y la carta del presidente a todos los electores, y podrán devolver sin problemas los créditos solicitados vía ICO.

Pero más allá de los gastos de campaña, lo más importante de los resultados electorales para los partidos consolidados, con estructura y personal fijo contratado y con antigüedad, es que fijan el cálculo de las subvenciones que reciben para toda la legislatura. Era la losa que pesaba sobre el futuro de la formación después de pasar de los 137 escaños obtenidos en 2016 a los 66 escaños logrados hace siete meses. Pablo Casado cogió el testigo de Mariano Rajoy con un partido que recibía del Estado 19 millones de euros al año y se disponía a dirigir un PP que tenía que apañarse con 9,4 millones anuales.

Después de que Pedro Sánchez forzara la repetición de los comicios para mejorar sus resultados electorales, el Ministerio del Interior abonó a los partidos, en un único pago a primeros de octubre, las subvenciones para su mantenimiento ordinario correspondientes al periodo comprendido entre el 29 de abril y el 30 de septiembre. Con el cálculo del 28-A, el PSOE recibió 6,2 millones de euros, mientras que el PP se quedó en 3,8 millones.

Con el cálculo del 28-A, el PSOE recibió 6,2 millones de euros, mientras que los populares se quedaron en 3,8 millones

Las nuevas formaciones, con una estructura recién estrenada o por formar como Vox, se repartieron cantidades algo menores. Ciudadanos obtuvo 3,6 millones, Podemos 1,7 (más 626.499 euros para IU) y el partido de Santiago Abascal, 2,1 millones. Además, todos cobraron las ayudas a que tienen derecho para gastos de seguridad, entre los 319.000 euros para los socialistas y los 107.000 euros para Vox.

El 10-N ha dado un vuelco al reparto de fondos entre los partidos, que básicamente se nutren para su mantenimiento, entre un 80 y un 90%, de las subvenciones públicas. Por su bajada en número de diputados y votos, el PSOE perderá medio millón de euros al año y se tendrá que manejar con unos 15 millones de euros anuales. El PP dará el salto de los 9,4 millones con que se tenía que administrar después del 28-A a algo más de 13 millones a partir de ahora. Les siguen Vox, con ocho millones, y Podemos, con 7,5, mientras que Ciudadanos se hunde con tres miloones, al pasar de 57 a 10 diputados.

El nuevo cálculo de ingresos públicos que traen los comicios a los partidos supone la salvación económica para el PP. En la sede de Génova llevan casi tres años de ajustes de plantilla, que empezaron después de las elecciones de 2016, cuando todavía contaban con 19 millones anuales, y culminaron este verano con el trasvase de funcionarios y personal de confianza a la Comunidad de Madrid y al ayuntamiento de la capital.

De los planes de recortes en el aparato del Partido Popular solo se salvaron, y a medias, los departamentos de organización y de prensa, precisamente por la inminencia de nuevas elecciones. Si ya antes en la dirección rechazaban de plano la posibilidad de vender su sede de toda la vida, el hecho de poder contar con unas cuentas saneadas para lo que dure la legislatura despeja ya cualquier duda. Se limitan a comentar que el PP seguirá instalado en la austeridad para todo. La única cuestión por resolver ahora en Génova es qué harán con un edificio de siete plantas más ático y cuatro niveles de sótano para garaje cuando ya tienen tres cuartas partes de la sede vacías.

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