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Juicio de Diana Quer: tensión entre los padres y apelaciones a Iglesias y Marlaska
  1. España
El magistrado cortó a la madre

Juicio de Diana Quer: tensión entre los padres y apelaciones a Iglesias y Marlaska

La primera jornada del juicio contra el Chicle ha estado marcada por los recuerdos a las promesas incumplidas de los políticos

Foto: José Enrique Abuín Gey, alias el Chicle. (EFE)
José Enrique Abuín Gey, alias el Chicle. (EFE)

La tensión inundó el edificio de la Audiencia Provincial donde se juzga al asesino de Diana Quer ya desde antes de comenzar la primera sesión del juicio. Diana López Pinel, la madre, se quejó ante los medios de que había llegado en 'blanco' al juicio. “Mis abogados ni me han llamado, no están en contacto conmigo, me comunicaron el día que tenía que venir a prestar declaración por 'mail'... Les he pedido el sumario varias veces y se niegan a dármelo. Tengo derecho a tenerlo, pero les da igual. Se lo pido no por antojo sino por una cuestión de humanidad. Quiero tener las fotos que mi hija almacenaba en su móvil, poder ver sus vídeos… ¿Quiénes son ellos para negármelos?”.

El Chicle dice que no quería matar a Diana

Esa misma queja, aireada en los aledaños del Palacio de Justicia, la verbalizó también luego en la propia sala, justo antes de comenzar su declaración: “Señoría, pido el amparo de la sala porque mis abogados no me quieren dar el sumario...”. No pudo añadir nada más: el magistrado presidente le cortó en seco y la invitó a que solucionase los problemas con los letrados en un ámbito privado.

La tensión también tuvo como protagonista a Juan Carlos Quer, el padre de Diana, que se encontró con su exmujer en los pasillos de la Audiencia. Según algunos testigos presenciales, hubo intercambio de adjetivos y el padre de Diana avisó a los guardias que estaban alrededor para evitar males mayores. No hay imágenes de este momento.

Foto: José Enrique Abuín Gey, alias 'El Chicle'. (EFE)

La tensión también se vivió dentro de la sala, en mitad de la declaración de Diana López, cuando se giró hacía el acusado y le increpó: “¿No fue así, chiquilín?”. El magistrado presidente tuvo que pararla y advertirle de que, de persistir en esa actitud, la echaría de la sala. Diana se comportó el resto del tiempo, salvo al final, cuando ya había terminado la sesión. Entonces se encaró a José Enrique Abuín y en voz alta le pidió varias veces: “Mírame a la cara”. El Chicle mantuvo la mirada baja, sin atreverse a tener contacto visual con la madre de su penúltima víctima.

Juan Carlos Quer también elevó la tensión antes de comenzar la sesión al acordarse de dos políticos. El primero, de Pablo Iglesias, que a esa hora estaba a punto de anunciar que iba a ser vicepresidente del próximo Gobierno de España. A él le recordó que le debe una disculpa: “Y a aquel político que me dijo que buscaba venganza con mi proceder, decirle que sigo esperando disculpas, que ahora que es padre quizá comprenda que a veces en la vida, cuando no se sabe qué decir, es mejor callar”.

También criticó con dureza a Grande-Marlaska, ministro del Interior en funciones. A los miembros de la investigación, casi un centenar, se les prometió en su día una condecoración. Tres años después, la promesa no vale nada, y Juan Carlos quiso recordárselo: “Gracias a la Guardia Civil, este ser inhumano, Abuín, se encuentra sentado en el banquillo, y gracias a ellos el cuerpo de mi hija está en un sitio digno y no oculto en un pozo. Sería el deseo de Diana, que trasladó al ministro que, los agentes, cabos, sargentos, etc., que dejaron a sus familias durante las fiestas de Navidad para localizar el cuerpo de mi hija y detener al presunto asesino, reciban antes de la finalización del juicio las distinciones y reconocimientos que les fueron prometidos. Han trascurrido tres años y parece de justicia que nuestros políticos cuiden de la gente que nos cuida”.

"Gracias a la Guardia Civil, este ser inhumano se encuentra sentado en el banquillo, y gracias a ellos el cuerpo de mi hija está en un sitio digno"

Al único al que pareció no afectar la tensión que se respiraba en el ambiente fue al Chicle. José Enrique Abuín declaró pausado, tranquilo. Su testimonio, el previsto. Estaba robando gasoil de un camión de los feriantes cuando apareció Diana. En ese momento tenía antecedentes y no podía cometer delitos porque si le pillaban regresaba a prisión. Según él, tuvo miedo de que Diana fuese testigo del robo y, sin cruzar palabra, le agarró del cuello y comenzó a estrangularla sin darse cuenta... “Pero ella me empujó y se intentó defender”, detalló. “Le di unos golpes en la cara para ver si reaccionaba, pero como no lo hizo, la cogí en brazos y la metí en los asientos de detrás”. Quería deshacerse del cuerpo. La trasladó a la nave de Asados y la arrojó a un pozo. Su declaración no deparó ninguna sorpresa.

Languidez de la Fiscalía

Sí lo hizo su abogada, la única que brilló en su trabajo, frente a la languidez de la Fiscalía y la acusación particular. Lo que vino a plantear la letrada es que no hay ni una sola evidencia, ni una sola prueba de la violación. Ni semen, ni ADN, nada. Si no hay prueba no se le puede condenar por un delito que se supone. Y en cuanto al asesinato, plantea que si se cometió en A Pobra y no hubo alevosía, tampoco se puede calificar de asesinato, sino de homicidio. Solo los testigos, los guardias de la investigación y los peritos, podrán darle la vuelta al testimonio, porque las acusaciones parecen ausentes.

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La tensión inundó el edificio de la Audiencia Provincial donde se juzga al asesino de Diana Quer ya desde antes de comenzar la primera sesión del juicio. Diana López Pinel, la madre, se quejó ante los medios de que había llegado en 'blanco' al juicio. “Mis abogados ni me han llamado, no están en contacto conmigo, me comunicaron el día que tenía que venir a prestar declaración por 'mail'... Les he pedido el sumario varias veces y se niegan a dármelo. Tengo derecho a tenerlo, pero les da igual. Se lo pido no por antojo sino por una cuestión de humanidad. Quiero tener las fotos que mi hija almacenaba en su móvil, poder ver sus vídeos… ¿Quiénes son ellos para negármelos?”.

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