A LAS PUERTAS DE LA REUNIÓN CLAVE DE MAÑANA

Podemos también se rebela en Navarra: exige consejerías en el Gobierno de Chivite

El Consejo de Coordinación de Podemos Navarra considera "por unanimidad" que es "imprescindible" la presencia de consejeros de la formación en el Ejecutivo liderado por el PSN

Foto: Chivite, a la derecha, junto a Eduardo Santos, Marisa de Simón y Uxue Barkos tras sellar el acuerdo programático el pasado 5 de julio. (EFE)
Chivite, a la derecha, junto a Eduardo Santos, Marisa de Simón y Uxue Barkos tras sellar el acuerdo programático el pasado 5 de julio. (EFE)

Podemos está por la labor de dificultar al máximo que el PSOE asuma poder institucional en España a raíz del incremento de la tensión entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias que cierra las puertas a un acuerdo de cara a la sesión de investidura de la próxima semana en el Congreso de los Diputados. Al bloqueo que impone en La Rioja y Aragón, la formación morada ha puesto también su punto de mira en Navarra, donde no se lo va a poner fácil a los socialistas al exigir ahora consejerías en el futuro gobierno de María Chivite.

El Consejo de Coordinación de Podemos Navarra ha considerado “por unanimidad” que es “imprescindible” la presencia de consejeros de la formación en el próximo Gobierno liderado por el PSN en caso de que salga adelante la investidura de Chivite, para lo que los socialistas necesitan la abstención de EH Bildu dada la minoría de los cuatro socios que integrarían el Ejecutivo, con 23 de 50 escaños en el Parlamento Foral. El partido ha dado a conocer que el Consejo de Coordinación “apuesta de forma clara y decidida” por la presencia de consejeros suyos en un Ejecutivo de coalición que, según considera, debe sumar a Geroa Bai e Izquierda-Ezkerra (I-E).

Podemos mete presión al PSN a las puertas de la reunión clave de mañana a cuatro para avanzar en las negociaciones sobre la estructura del Gobierno

Podemos decide así meter presión al PSN a las puertas de que este jueves las cuatro fuerzas se reúnan en el Parlamento de Navarra para avanzar en las negociaciones sobre la estructura y la conformación del Gobierno después de cerrar un acuerdo programático el pasado 5 de julio, el día previo al inicio de los Sanfermines. En este proceso negociador, la formación de Iglesias ha asumido en todo momento su rol secundario tras el duro varapalo sufrido en las elecciones autonómicas del 26 de mayo, donde perdió cinco de sus siete representantes en el Parlamento, arrastrando consigo al cuatripartito de Uxue Barkos, que se quedó sin opciones de reeditar el poder por la debacle morada.

Pero donde antes había un tono bajo, sin grandes pretensiones, de acuerdo a sus únicos dos escaños, ahora hay voces en alto con la exigencia al PSN para formar parte del gabinete de Chivite. La formación morada, que no tuvo presencia la pasada legislatura en el Ejecutivo de Barkos cuando tenía siete escaños en la Cámara foral, defiende que la ciudadanía navarra optó el pasado 26 de mayo por “gobiernos de coalición y entendimiento entre fuerzas diferentes” al no dar la mayoría a ninguna fuerza.

"Desde el primer momento, Podemos Navarra ha dejado claro que el proceso constaba del qué, del cómo y del quién y que será sobre la fotografía global final cuando se tome la decisión de firmar el acuerdo de legislatura o no hacerlo. En estos momentos, nos situamos en el cómo y en este sentido Podemos considera imprescindible su presencia en el nuevo gabinete", argumenta. Además, en su presión a los socialistas, recuerda que cualquier acuerdo de gobierno tiene que ser ratificado por la Asamblea Ciudadana del partido en Navarra, que, a priori, no va a ir en contra de lo que determina el Consejo de Coordinación.

El pronunciamiento público de Podemos en las horas previas a la reunión clave de mañana –su secretario general en Navarra, Eduardo Santos, no realizó declaraciones a los medios tras el encuentro del pasado martes en contraposición con las anteriores reuniones– supone un contratiempo para el PSN, que trabaja con el escenario de un gobierno en coalición únicamente con Geroa Bai. El planteamiento de partida de los socialistas, y así se lo hizo llegar a sus tres posibles socios en la reunión que mantuvieron este martes –la primera para abordar la estructura del futuro Ejecutivo tras el parón por los Sanfermines–, es liderar un gobierno monocolor, si bien la formación que lidera Chivite es plenamente consciente de que va a tener que otorgar varias consejerías a la formación que lidera el PNV en Navarra, que cuenta con nueve escaños en el Parlamento, dos menos que los socialistas.

El gobierno de "responsabilidades compartidas" es una exigencia de Geroa Bai que el PSN sabe que tendrá que asumir. De hecho, los socialistas ya cedieron la presidencia del Parlamento de Navarra a la formación nacionalista y permitieron que EH Bildu entrara en la Mesa de la Cámara foral para atender las demandas del partido de Barkos de cara a allanar el camino a la investidura de Chivite, siempre a expensas de la decisión final que adopte EH Bildu. Entre las opciones, el PSN baraja ampliar el número de carteras para dar entrada a los consejeros de la formación nacionalista.

La delegación de Podemos llega el martes al Parlamento para la reunión de cara a negociar la estructura del futuro Gobierno. (EFE)
La delegación de Podemos llega el martes al Parlamento para la reunión de cara a negociar la estructura del futuro Gobierno. (EFE)

Ahora bien, con Podemos el punto de partida es muy diferente. La formación morada no tiene la sartén por el mango como, por ejemplo, en La Rioja, donde este pasado martes su única representante autonómica, Raquel Romero, tumbó la elección de la candidata socialista, Concha Andreu, en un Parlamento muy dividido por no ceder a su exigencia de disponer de tres consejerías en el futuro Ejecutivo. Sus dos escaños en Navarra no le dan una posición de fuerza de cara a las negociaciones. El PSN seguiría dependiendo de los siete parlamentarios de EH Bildu con independencia del sentido de los dos votos de Podemos, si bien es cierto que el 'no' de la formación morada a la investidura de Chivite implicaría que la antigua Batasuna tendría que dar algún apoyo a la líder socialista –no valdría la abstención en bloque de la coalición 'abertzale'–.

Así, la maniobra de Podemos puede generar desconfianza de cara a unas negociaciones que enfilan su recta final de cara a la investidura de Chivite, que debería llegar, a más tardar, el 26 de agosto, ya que, en caso contrario, se disolvería el Parlamento y se convocarían nuevas elecciones. De este modo, para liderar el próximo gobierno, el PSN tiene ahora mismo tres frentes abiertos, toda vez que la única representante de I-E, Marisa de Simón, no ha exigido su cuota de poder: el de Geroa Bai y su exigencia sí o sí de estar en el Ejecutivo foral –el más fácil de solventar–, el de Podemos y su repentina demanda pública de consejerías, y el de EH Bildu y su condición de entablar un diálogo para facilitar la investidura de Chivite.

A este último respecto, los socialistas insisten en que no van a hablar ni llegar a ningún tipo de acuerdo con la coalición ‘abertzale’ para no traspasar las líneas rojas de Ferraz a pesar de estar en sus manos, no sólo para la investidura de Chivite, sino de cara a la gobernabilidad a lo largo de la legislatura. El PSN quiere que EH Bildu se abstenga para evitar nuevas elecciones o un gobierno liderado por Navarra Suma, la coalición de derechas integrada por UPN, el PP y Ciudadanos que ganó los comicios del 26-M al obtener 20 escaños por once de los socialistas, pero la antigua Batasuna insiste en entablar un diálogo directo y no a través de intermediarios, en alusión a los representantes de Geroa Bai.

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