GEROA BAI OFRECE SU APOYO A LOS SOCIALISTAS

Debacle del cuatripartito de Barkos y fuerte ascenso del PSN, que tiene a mano gobernar

El desplome de Podemos arrastra a los partidos que sustentan el Ejecutivo: Navarra Suma gana con holgura pero el PSN, que pasa a ser segunda fuerza, buscará gobernar con Geroa Bai, Podemos e I-E

Foto: Uxue barkos valora los resultados electorales
Uxue barkos valora los resultados electorales

La etapa de Uxue Barkos al frente de Navarra es historia. Cuatro años después de la llegada del autoproclamado como ‘Gobierno del cambio’, las urnas han certificado la debacle de los cuatro partidos que sustentan el Ejecutivo foral, que no solo pierden la mayoría lograda en 2015 sino que incluso se ven superados por las dos fuerzas constitucionalistas, lo que hace inviable que la actual presidenta vuelva a liderar la Comunidad Foral. Navarra Suma, la coalición integrada por UPN, PP y Ciudadanos, crece y gana con gran suficiencia las elecciones, pero el inesperado triunfador de la noche, por los efectos que puede tener sobre la gobernabilidad, es el PSN, que podría liderar el próximo ejecutivo tras experimentar un fuerte crecimiento y pasar de quinta a segunda fuerza. Los socialistas ganan cuatro escaños (once) y superan a Geroa Bai, la marca del PNV en Navarra, aprovechándose de la hecatombe de Podemos, que condena al Ejecutivo de Barkos al perder cinco de sus siete escaños.

El 26-M ha dejado a los socialistas en una situación privilegiada. Las diferentes encuestas vaticinaban que la llave de la gobernabilidad iba a estar en manos del PSN ante el bloque de derechas y el actual cuatripartito, pero las urnas han deparado un nuevo e imprevisible escenario al abrir las puertas a los socialistas a poder gobernar. El PSN podría liderar la Comunidad Foral en un gobierno en minoría con el apoyo de Geroa Bai y el respaldo de Podemos e Izquierda Ezkerra (I-E), la fórmula que pretenden los socialistas, si bien esta opción sigue sin garantizarle la mayoría por el escaso peso de los dos últimos partidos.

La coalición de derechas liderada por UPN, con el 98,14% del escrutinio, crece dos escaños en relación a los 17 obtenidos hace cuatro años –la formación regionalista logró 15 y el PP dos– y gana las elecciones con holgura, con ocho escaños más que la segunda fuerza, si bien el ser el partido más votado a gran distancia de su más inmediato perseguidor –obtiene el 36,5% de los votos, más de 124.000, frente al 20,60% (70.100) del PSN– no le garantiza a Javier Esparza presidir el Ejecutivo foral. En su contra, juega que los socialistas se hayan colocado en segunda posición tras ser la fuerza que más crece en número de escaños. De ser su posible aliado para recuperar el poder, el PSN ha pasado a ser el gran rival de cara a sus pretensiones de recuperar el mando del Ejecutivo foral cuatro años después, porque la formación liderada por María Chivite ya ha dejado claro que no apoyará la investidura del líder regionalista y que intentará gobernar. El acuerdo con Geroa Bai iría en línea con los pactos que el PNV y el PSE mantienen en las principales instituciones del País Vasco –aunque aquí con mayoría absoluta–.

A falta de que se compute el 100% de los votos, Navarra Suma pierde el escaño número 20 en dura pugna con EH Bildu, que lo consigue por unos pocos sufragios. En todo caso, la pelea por este escaño se va a prolongar hasta el final del escrutinio dado el estrecho margen. De no obtener este asiento y quedarse definitivamente en manos de la coalición 'abertzale', al PSN le bastaría contar con el apoyo de Geroa Bai para gobernar en minoría –sumarían un escaño más que la coalición (20 frente a 19)–, aunque la intención de los socialistas es liderar un gobierno que sume también a Podemos e Izquierda Ezkerra y excluya a EH Bildu. Para gozar de mayoría debería contar siempre con los votos de la coalición 'abertzale', si bien los socialistas han descartado cualquier tipo de pactos con la antigua Batasuna.

Barkos, una vez que el cuatripartito es historia, le ha ofrecido ya su apoyo al PSN: 'Tiene en sus manos la opción de liderar una mayoría progresista'

Por lo pronto, Barkos ya le ha tendido la mano al PSN a las primeras de cambio. Es más, en su comparecencia pública ante los medios en la noche de este domingo tras perder la presidencia del Ejecutivo, la líder de Geroa Bai ha asegurado que Chivite "tiene en sus manos" la opción de "dirigir una mayoría progresista". Para ello, ha dejado constancia de forma "alta y clara" que ofrecerá el apoyo de su partido, que "seguirá apostando por una mayoría progresista y plural" como "elemento de empuje" en la Comunidad Foral. "Les corresponde a otros dirigir el cambio", ha aseverado asumiendo la dura derrota.

Muy clara ha sido también la candidata del PSN al Ejecutivo navarro, que, tras conocer los resultados y dentro de un ambiente de celebración en la sede socialista, ha subrayado con rotundidad que "no le vamos a dar a Esparza" la presidencia ya que "queremos liderar el próximo gobierno progresista" de Navarra. Además, ha apostado por implantar "gobiernos progresistas en todos los pueblos" de la Comunidad Foral. Para ello, ha anunciado que "ya desde mañana" comenzará a negociar con otras fuerzas. Chivite, a falta del entendimiento con otros partidos, ya se ve presidenta de Navarra.

Chivite, en el centro, celebra los resultados electorales este domingo. (EFE)
Chivite, en el centro, celebra los resultados electorales este domingo. (EFE)

Chivite había remarcado durante la campaña que, más que ser clave en la gobernabilidad, aspiraba a presidir Navarra los próximos cuatro años. Y este escenario es ahora una posibilidad tras el 26-M. Los socialistas están en condiciones de lograr el que sería un histórico asalto al poder impulsados por la ola socialista de las pasadas generales y de las autonómicas y municipales de este domingo en el conjunto de España, y por el batacazo que se dan las cuatro fuerzas del actual cuatripartito –Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e Izquierda Ezkerra–, que pasan de 26 escaños a 20 en un parlamento con 50 asientos.

Los partidos que conforman el Gobierno de Barkos se dejan la mayoría arrastrados por el desplome de Podemos, que pasa de contar con siete escaños en la Cámara de Navarra a tan solo dos. La sonada fractura interna de la formación de Pablo Iglesias, que ha derivado en la división del grupo parlamentario en dos bloques de forma oficial durante la legislatura, le pasa factura y, como gran efecto colateral, el severo castigo que sufre en las urnas deja al cuatripartito sin opciones de liderar el Ejecutivo de la Comunidad Foral cuatro años después de desalojar a UPN del poder.

Podemos, que pierde dos tercios de su respaldo social, que no llega ahora ni al 5% del total, ha enterrado a Uxue Barkos. Geroa Bai experimenta incluso un crecimiento de más de 5.000 votos en relación a hace cuatro años, si bien mantiene sus nueve escaños. Lo mismo pasa con EH Bildu, que, a falta de que se complete el escrutinio, conserva sus ocho escaños dentro de la ligera subida de votos lograda por el incremento de la participación. La cuarta pata del actual Ejecutivo foral, Izquierda Ezkerra, pierde uno de sus dos escaños. De la debacle de Podemos se beneficia el PSN, que crece cerca de 25.000 votos y pasa del 13,3% del respaldo al 20%. Los socialistas también se benefician del incremento de la participación, que ha crecido cerca de un 4% en relación a las autonómicas de 2015 al situarse en el 72%. Vox, por su parte, se queda fuera del Parlamento al lograr apenas el 1,30% de los votos.

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