HOY FINALIZA LA RONDA DE CONTACTOS DEL REY

La investidura de Sánchez al primer intento queda en manos de UPN tras el no de CC

Ahora mismo, los números solo le saldrían al PSOE si los regionalistas navarros se abstienen y los presos suspendidos no renuncian a su escaño. No es descartable una primera sesión fallida

Foto: Pedro Sánchez, con Carmen Calvo, Enrique Barón y Beatriz Corredor, en la exposición '140 años de progreso', por los 140 años de vida del PSOE, este 5 de junio. (EFE)
Pedro Sánchez, con Carmen Calvo, Enrique Barón y Beatriz Corredor, en la exposición '140 años de progreso', por los 140 años de vida del PSOE, este 5 de junio. (EFE)

Pedro Sánchez será reelegido como presidente del Gobierno. Eso es seguro, porque disfruta de una amplia ventaja y nadie quiere elecciones. La duda es cuándo, si ocurrirá a la primera o necesitará más intentos, y con qué apoyos exactos lo conseguirá. A día de hoy, todo se mueve y su investidura inmediata no está garantizada. Queda mucha negociación y mucho cortejo por delante, pero con las cartas que están ahora mismo sobre la mesa, la llave la tiene en sus manos Unión del Pueblo Navarro tras el portazo de Coalición Canaria. Siempre y cuando, claro, los presos independentistas suspendidos mantengan sus escaños, porque si renuncian a ellos y corre la lista, los números se le complican al PSOE. Sánchez pisa este jueves la Zarzuela sin haberse movido, sin haber avanzado en sus conversaciones con quienes pueden ser sus socios. Ni siquiera Podemos, sumido en una profunda crisis tras el batacazo del 26-M.

Con el último imprevisto movimiento de Ferraz, desautorizando los contactos de la líder del PSN, María Chivite, para construir un Gobierno de progreso en la comunidad foral, Sánchez situó el foco en Navarra. Abrió una puerta que antes parecía cerrada. Una puerta que necesitaba abrir porque la investidura se le estaba complicando. A la presión de sus socios preferentes, Unidas Podemos, para entrar en el Ejecutivo, se añadía su voluntad de armar una combinación que le permitiera no depender de los independentistas. El PSOE, como subrayan en la sede federal, quiere desembarazarse de los vínculos con ERC y Junts per Catalunya, compañeros de viaje inestables y poco de "fiar", como pudo comprobar el presidente en funciones cuando arruinaron su plan de situar a Miquel Iceta como jefe del Senado.

ERC y JxCAT suman 22 escaños. 18 si se restan los cuatro diputados suspendidos, que tienen sus derechos y deberes congelados y, por tanto, no pueden votar. 18 noes que habría que añadir a los 151 que agrupan PP (66), Ciudadanos (57), Vox (24) y EH Bildu (4). 169 que podrían convertirse en 173 si se integran en ese bloque los dos representantes de UPN y las dos diputadas de Coalición Canaria. Sánchez tendría al alcance de la mano 173 síes —PSOE (123), Unidas Podemos (42), PNV (6), Compromís (1) y Partido Regionalista de Cantabria (1)—. Empate absoluto. 173 a 173. Con esas cuentas, el presidente no lograría su reelección. La Constitución y el reglamento del Congreso imponen que el candidato consiga mayoría absoluta en la primera votación —176 parlamentarios, y eso ya está claro y fijado desde la Mesa de este miércoles— y mayoría simple, más síes que noes, en segunda ronda, a las 48 horas. Si se materializa el empate, la investidura, al primer intento, sería fallida.

Sánchez podría reunir 173 síes, pero para evitar el empate necesita que los dos diputados de UPN pasen a la abstención, posible si gobiernan Navarra


La aritmética es tozuda. Tozudísima. De ahí que el PSOE se viera obligado a intentar convertir posibles noes en abstenciones. El domingo por la noche se desmarcó oficialmente de las conversaciones de su candidata en Navarra, María Chivite, con Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra (la alianza de IU y Batzarre), que en caso de cuajar tendría el apoyo de 23 escaños en el Parlamento foral, frente a los 20 de Navarra Suma (Na+), la plataforma de derechas que reúne a UPN, Ciudadanos y PP. Chivite solo lograría gobernar la comunidad foral con la abstención de EH Bildu, una combinación que Ferraz rechaza porque la estabilidad de ese hipotético Ejecutivo dependería de la formación de Arnaldo Otegi.

'Do ut des'

El veto de la dirección de Sánchez a los planes de Chivite sirvió para que UPN y su líder y candidato a la jefatura del Gobierno navarro, Javier Esparza, viraran. La formación regionalista fue rebajando la tensión y este miércoles, después de que su máximo responsable fuera recibido en audiencia por el Rey, en la primera jornada de consultas con los representantes políticos, se concretó ese giro. Esparza anunció que UPN está dispuesta a explorar "posibles acuerdos" con el PSOE que permitan que el independentismo "no mande" ni en Navarra ni en España. Es decir, que su partido podría facilitar la investidura de Sánchez si los socialistas permiten que Esparza se convierta en el nuevo presidente foral. Un 'do ut des' en toda regla. Un Ejecutivo por otro.

CC avisa de que no hay "ninguna razón" para mudar de posición, porque además no puede cambiar cromos: si retiene las islas, no será por el PSOE

UPN dispone de dos votos en el Congreso. Dos que valían más oro aún si se tenía en cuenta el pronunciamiento posterior, el de Coalición Canaria, que también sienta a dos representantes suyos en la Cámara Baja. Su portavoz, Ana Oramas, tras despachar con Felipe VI, advirtió de que CC, "en ningún caso", ni se abstendrá ni votará a favor de un Gobierno de coalición con Podemos o si el PSOE firma un acuerdo programático con los morados. Solo estaría dispuesta a ayudar a la reelección de Sánchez si se trata de un Ejecutivo socialista en minoría y sin papeles firmados con los de Pablo Iglesias.

Oramas se empeñó en mostrar total firmeza: desvinculó el sentido de su voto en Madrid de lo que ocurra en el archipiélago, donde también está en juego la gobernabilidad, y donde el PSOE puede arrebatar la presidencia de las islas a CC después de 26 años. La portavoz señaló que "no hay ninguna razón" para modificar la posición, porque si finalmente CC retuviera las riendas de Canarias no sería gracias al PSOE, sino en virtud de un pacto con PP y Cs. "No hay nada en la investidura de Fernando Clavijo [el aspirante nacionalista] que nos tenga que dar Sánchez", dijo. En definitiva, que presidente no puede contar con las dos diputadas nacionalistas.

La investidura de Sánchez al primer intento queda en manos de UPN tras el no de CC

La dirección federal era consciente de que esta vez no podría contar con CC. La semana pasada, y este mismo martes, el secretario regional socialista, Ángel Víctor Torres, acudió a Ferraz, y reiteró que el partido en las islas no puede pactar ya con los nacionalistas. La relación es pésima y el relato que une a la oposición allí es la necesidad de echar a CC del poder después de casi tres décadas. La cúpula aceptó ese planteamiento. Al menos, por ahora.

¿173-171-2?

De este modo, Sánchez tendría asegurados 171 votos en contra de su elección, por los 173 potencialmente a favor. Si los dos parlamentarios de Na+ en Madrid, ambos de UPN, cambian finalmente a la abstención, la investidura prosperaría en segunda votación. Si se quedaran en el no, el presidente seguiría en funciones. Se abriría un periodo de solo dos meses para conseguir la confianza de la Cámara. De lo contrario, las Cortes se disolverían, como ocurrió en 2016, y España se conduciría a nuevas elecciones en otoño.

La dirección cree tener el pulso ganado porque la posición negociadora de Sánchez es mejor y nadie quiere ir a segundas elecciones

Una combinación positiva para el PSOE sería, por tanto, un 173-171 y dos abstenciones de Na+. Pero pueden añadirse dos elementos de complicación: Oriol Junqueras ha pedido ya al Supremo recoger el acta de eurodiputado el 17 de junio. Si el Alto Tribunal le autoriza, el líder de ERC dejaría su escaño en el Congreso y correría la lista. Entraría otro compañero suyo que engrosaría el bloque del no. Habría, por tanto, 173 votos a favor, 172 en contra y dos abstenciones potenciales de Na+. Pero podría suceder que los tres parlamentarios presos y suspendidos de JxCAT renunciaran a sus asientos en la Cámara Baja —lo que se prevé es que no lo hagan—, por lo que se incorporarían tres de los suyos a la carrera de San Jerónimo. En este caso, la balanza se inclinaría contra el PSOE: 173 síes por 175 noes y dos abstenciones de Na+. No habría investidura. En este escenario, Sánchez no tendría más remedio que buscarse la abstención de ERC o JxCAT. Justo lo que no quiere: desea desquitarse de ambos y desbaratar la principal acusación que le dirigen, de modo furibundo, PP y Cs.

La investidura de Sánchez al primer intento queda en manos de UPN tras el no de CC

Una elección fallida haría estallar los planes del presidente. Pero en Ferraz no descartan ese escenario, que los partidos hagan sufrir al candidato, manteniendo en vilo su investidura bastantes semanas. Pero la dirección cree que tiene el pulso ganado, pues 'a priori' a ninguna fuerza, salvo al PSOE, le interesan unas segundas elecciones. Por eso las negociaciones se encaran con "tranquilidad" y margen. "Ya veremos. Hay que abrir la mente", dicen en el entorno de Sánchez.

El choque con el PSN

No obstante, la abstención de UPN no está hecha. Ni mucho menos. Para empezar, Chivite no ha desistido de su propósito. Este miércoles se reunió con la candidata de Geroa Bai y presidenta foral en funciones, Uxue Barkos. Al término de la entrevista, el dos del PSN, Ramón Alzórriz, insistió en que el objetivo sigue siendo sumar 23 escaños con GBai, Podemos e I-E y, si se consigue, Chivite "se presentará a la investidura". Y remarcó que su partido no dará el Gobierno, ni con su apoyo ni con su abstención, a Na+ para que Esparza gobierne, ni va a "negociar ni a pactar nada con Bildu".

La abstención de Na+ no está hecha. El PSN sigue adelante con su propósito de construir un Gobierno de izquierdas. El federal guarda silencio

Precisamente la izquierda 'abertzale' puede salvar la posición del PSN. Este miércoles, su candidata, Bakartxo Ruiz, avisó a los socialistas de que es imposible configurar una alternativa a la derecha sin sentarse a dialogar con Bildu. Por tanto, si la formación de Otegi no se abstuviera en una hipotética investidura de Chivite, el PSN al menos podría vender a su electorado que cumplió su promesa.

Pero si Bildu ofrece su abstención y la federación no frena, el conflicto con Ferraz aumentaría de temperatura. La consigna en los últimos días ha sido el silencio absoluto, solo roto por declaraciones muy medidas de Carmen Calvo y José Luis Ábalos. No quería que la tensión escalara. Pero si Chivite sigue adelante, la dirección buscará el modo de frenar en caso de que mantenga su posición de rechazar todo contacto con la izquierda 'abertzale'.

La investidura de Sánchez al primer intento queda en manos de UPN tras el no de CC

Cuadrar el mapa de poder

En última instancia, los estatutos —y el reglamento del PSOE, en su artículo 479— imponen una consulta vinculante a las bases tanto en los casos de acuerdo de gobierno como cuando se plantee facilitar la investidura a un candidato de otro partido. No obstante, en Ferraz señalaban este miércoles que hay un modo de desactivar el referéndum a la militancia, si se quisiera: habría que acudir al artículo 78 de los estatutos, que dice que la política de alianzas en un territorio ha de ser consultado con la ejecutiva federal. Y, si hay "discrepancias" de criterio, el "contencioso será sometido al comité federal", al máximo órgano de poder del PSOE, que controla Sánchez. El presidente, no obstante, se dejaría jirones de credibilidad, ya que cabalgó en primarias montado a su lema de 'no es no' a la derecha y a la promesa de más poder para las bases, y ahora estaría favoreciendo un Ejecutivo conservador y decidido desde Madrid.

Las normas internas del "PSOE de la militancia" obligan a una consulta sobre pactos de gobierno, pero dejan una rendija por si resuelve el comité

Esparza, por su lado, lo tendría algo más sencillo. Cs señaló que no comparte que UPN se abra a la abstención, e instó a los socialistas a facilitar que gobierne Na+ como fuerza más votada en Navarra, y sin contraprestación. Un argumento que se vuelve en contra de Albert Rivera, puesto que en 10 comunidades ganó el PSOE el 26-M y en aquellas donde la izquierda no es mayoritaria, los naranjas buscan arrebatar el poder con el concurso del PP e incluso de Vox. Los populares, sin embargo, pusieron menos pegas a los planes de UPN. Una abstención a Sánchez de los dos parlamentarios regionalistas en el Congreso sí cabría en los acuerdos que Esparza firmó con Albert Rivera y Pablo Casado.

Pablo Iglesias, el pasado 27 de mayo en la sede de Podemos. (EFE)
Pablo Iglesias, el pasado 27 de mayo en la sede de Podemos. (EFE)

Este jueves, el Rey completa la ronda de contactos con JxCAT, En Comú Podem, Vox, Unidas Podemos, Cs, PP y PSOE. Pablo Iglesias es la pieza del tablero más importante para Sánchez de cara a la investidura. Su presión hacia un Gobierno de coalición, en un momento de crisis interna en su formación, marcará igualmente cuánto tendrá que forcejear el PSOE para salirse con la suya, montar un Ejecutivo en solitario y con independientes progresistas. Todo es muy prematuro aún. Sobre todo, porque las negociaciones se desarrollan en un circo de varias pistas en el que están en juego ayuntamientos, diputaciones, comunidades... y el Gobierno central. Todo el poder en España. Cuadrar el puzle no será fácil.

Sin negociar aún nada con nadie... y sin comparecer ante los medios

Fue un lamento que se escuchó en este miércoles de consultas con el Rey. Varios dirigentes se quejaron de que ni Pedro Sánchez ni nadie de la cúpula socialista habían descolgado el teléfono para comenzar a hablar, a negociar la investidura. "En los once años que llevo, esto no había sucedido nunca: es la primera vez que no ha tenido interés, no digo ya Sánchez, sino una vicepresidenta o una portavoz parlamentaria" en intentar un acercamiento antes de la ronda con el monarca, dijo Ani Oramas, de CC

 

Y es que el presidente ha optado por no moverse antes de pisar la Zarzuela. No ha conversado con los grupos, a la espera de que fueran ellos los que empezaran el cortejo. Mientras, ha ido ganando tiempo: la derecha sigue su peculiar batalla y Podemos está dando muestras de la mala digestión por sus resultados del 26-M, lo que debilita su posición negociadora. Sánchez tampoco ha dado una rueda larga de prensa en España tras vencer en las generales, ni una entrevista. Ni siquiera es seguro que este jueves, tras ser recibido en audiencia por el Rey, se explique ante los medios. Este miércoles inauguró la exposición '140 años de progreso', por los 140 años de vida del PSOE, en el Centro Cultural Daoiz y Velarde, en Madrid, pero no hizo declaraciones. 

 

Juantxo López de Uralde (Equo) y Yolanda Díaz (Galicia en Común) insistieron en un Ejecutivo de coalición, mientras que Alberto Garzón (IU) expresó su temor a que el presidente busque una negociación "basada en el chantaje", que su formación no está dispuesta a aceptar ya que también anhela un Gobierno bicolor. Joan Baldoví (Compromís) puso como línea roja el compromiso con la reforma de la financiación autonómica, y José María Mazón (PRC), la petición para reanudar las obras del AVE a Cantabria. El PNV, como es habitual, no compareció tras su encuentro con el jefe del Estado. 

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