EL PROPÓSITO, RELAJAR LA TENSIÓN

El PSN comienza a negociar con Uxue Barkos mientra Ferraz guarda silencio

Chivite se reúne hoy con la presidenta en funciones y candidata de GBai, y continúa la ronda este jueves y viernes con Podemos e I-E. La dirección de Sánchez se desmarca, pero no veta los contactos

Foto: Los candidatos Mikel Buil (Podemos), María Chivite (PSN), Uxue Barkos (GBai), Javier Esparza (Na+), Bakartxo Ruiz (Bildu) y Marisa de Simón (I-E), el pasado 18 de mayo. (EFE)
Los candidatos Mikel Buil (Podemos), María Chivite (PSN), Uxue Barkos (GBai), Javier Esparza (Na+), Bakartxo Ruiz (Bildu) y Marisa de Simón (I-E), el pasado 18 de mayo. (EFE)

"Sin novedades". En Ferraz, de momento, quieren pisar de puntillas en Navarra. No subir la tensión. Atemperar. Dejar hacer. El choque sigue vivo y no hay una salida clara (ni anunciada). La dirección de Pedro Sánchez continúa diciendo que "se desmarca" de la ronda de negociaciones que este miércoles arranca la secretaria general del Partido Socialista de Navarra (PSN-PSOE), María Chivite, con vistas a construir un Ejecutivo "de progreso". La primera interlocutora será la presidenta en funciones de la comunidad foral, Uxue Barkos, la cabeza de Geroa Bai, la plataforma nacionalista en la que el PNV tiene un peso mayoritario.

La cúpula del PSN reiteraba ayer martes que los planes de Chivite no habían variado, pese a la desaprobación de Ferraz. Por lo tanto, este miércoles, la jefa de la segunda fuerza en el Parlamento (11 escaños) se ve con Barkos (nueve actas); el jueves, con Eduardo Santos, de Podemos (2), y el viernes con Marisa de Simón, la aspirante de Izquierda-Ezkerra (1), la coalición que agrupa a Izquierda Unida y a la vasquista Batzarre. Las cuatro formaciones suman 23 asientos en la Cámara foral, frente a los 20 de la formación más votada en las elecciones del 26 de mayo, Navarra Suma, la alianza de Unión del Pueblo Navarro (UPN), Ciudadanos y PP. La llave, en esta combinación, la tendría EH Bildu. La abstención de sus siete parlamentarios bastaría para que Chivite lograra la investidura. Pero esa es la fórmula que Ferraz rechaza de plano.

La dirección de Sánchez ha ido trasladando cuál era su posición en los últimos días. El domingo por la noche, como adelantó este periódico, la cúpula solemnizó su giro, por orden del presidente en funciones. De no poner pegas a los contactos anunciados por la jefa del PSN pasó a decir que no los compartía. Chivite no contaba con su respaldo, por lo que indirectamente abría la puerta a que los socialistas faciliten a la postre la elección del candidato de Na+, Javier Esparza, líder de UPN, como nuevo presidente foral. Desde entonces, se vació por completo la agenda de la dirección, aunque Carmen Calvo, el lunes, y José Luis Ábalos, el martes, no pudieron rehuir las preguntas de los periodistas en sendos actos institucionales, a los que acudían en calidad de miembros del Gobierno en funciones. Hoy reaparece Sánchez, e inaugurará la exposición dedicada a los 140 años del partido, en la capital, pero no están previstas declaraciones.

Solo Calvo y Ábalos han verbalizado la visión de la cúpula. El número tres subraya que el problema no es la abstención de Bildu, sino la estabilidad


El secretario de Organización recordó desde Barcelona que el problema no radica solo en la abstención de Bildu, necesaria en la investidura, "sino lo que ello puede entrañar de cara a garantizar una estabilidad del Ejecutivo". Dicho de otro modo, que Chivite precisaría de la ayuda de la izquierda 'abertzale' a lo largo de toda la legislatura, especialmente en votaciones clave como las de los Presupuestos. Una hipoteca, a ojos de Ferraz, demasiado gravosa.

Bildu y Vox

Por el momento, el veto a la combinación que patrocina Chivite sirve a la cúpula como herramienta de presión adicional hacia Ciudadanos, formación a la que el PSOE necesita si quiere conservar Aragón o si desea conquistar los gobiernos de Madrid, Castilla y León y Murcia, además de en numerosos ayuntamientos. "Cuando se nos plantea que con Bildu no podemos, yo insisto y digo que con Vox tampoco, porque [los dos partidos] forman parte de un escenario que no se corresponde con la voluntad democrática de la mayoría y que creo que no representa ese espacio de encuentro, convergencia, moderación que este país viene representando", dijo Ábalos este miércoles.

La consigna es rebajar el tono. Ábalos señala que Chivite no está "desafiando" a Ferraz: sus movimientos se deben a su buen resultado el 26-M

El razonamiento del número tres es, 'grosso modo', este: si el PSOE veta a Bildu, los naranjas han de negarse a toda entente con la ultraderecha. Es cierto que Albert Rivera ha prometido no sentarse negociar con los de Santiago Abascal, pero no rechaza sus votos, imprescindibles en muchos puntos (incluidas las comunidades de Madrid, Murcia y Aragón) para que los acuerdos con el PP prosperen. Si Vox no apoya en esas plazas a conservadores y liberales, la izquierda gobernaría. El jefe del partido radical, sin embargo, insiste en que no tolerará que no se dialogue con ellos. No será, aseguró este martes en una entrevista en esRadio, un "cómplice de la tomadura de pelo ni del cordón sanitario" que Cs les quiere imponer. Prefiere el "harakiri político" antes que rendirse ante el "chantaje" de los naranjas.

El PSN comienza a negociar con Uxue Barkos mientra Ferraz guarda silencio

Dentro de su argumentación, Ábalos incorporó el llamamiento a no bloquear gobiernos. Un simple atisbo de que, llegado el caso, el PSOE podría facilitar con su abstención la investidura de Esparza si también Cs y el resto de fuerzas ayudan a que los candidatos socialistas que han sido los más votados puedan resultar elegidos. Pero es eso, un mensaje soterrado, porque Ferraz no ha dado el paso aún de anunciar que contribuirá a que Na+ lidere la comunidad foral. Porque, como dicen en el cuartel general, "todo está abierto".

El ministro en funciones evidenció que la dirección no quiere abrir hostilidades directas con Chivite. De hecho, negó que ella estuviera "desafiando" a Ferraz. Sus movimientos se deben a que "los socialistas en Navarra han tenido un muy buen resultado", 11 escaños, cuatro más que en 2015. "El PSN es la única formación progresista no nacionalista, y ha tenido un muy buen resultado. Lo que está intentando, en todo caso, es cumplir con las expectativas que se han generado", añadió. La consigna, en consecuencia, es rebajar el tono.

El recuerdo del 'agostazo'

En ese sentido, y como ya adelantaron fuentes de la cúpula el pasado domingo, no se prohibirán las conversaciones de Chivite con GBai, Podemos e I-E. Esperarán a ver hasta dónde llegan y en qué cuajan. Porque, de todos modos, el PSN tiene que abordar con sus socios preferentes la gobernabilidad en los ayuntamientos navarros, que se constituirán (como en el resto de España) el 15 de junio, y la distribución de la Mesa del Parlamento, que se configurará el día 19. "Nos desmarcamos, pero estamos mirando", indicaban en el cuartel general. O sea, a la expectativa. "Igual de imprudente es avanzar hacia un Gabinete que cuente con la abstención de Bildu que no hablar con nadie", valora un integrante del comité electoral.

Chivite ha guardado silencio pero ha mantenido su promesa de la campaña: no a un Ejecutivo de la derecha y no a acordar "nada" con Bildu

El silencio también se ha impuesto en el PSN. Desde el principio, Chivite ha reiterado que tiene dos líneas rojas. De un lado, no dar paso a la derecha, encarnada por Esparza, emulando así el 'no es no' que Sánchez convirtió en santo y seña en su pugna de las primarias de 2017. De otro, no acordar "nada" con Bildu. "Terminaremos lo que empezó el 28 de abril con las generales en España y lo que hace 12 años no pudimos concluir en Navarra", señaló el pasado 27 de mayo, contados los votos.

Se refería la jefa del PSN a lo que ocurrió en agosto de 2007, cuando Ferraz no autorizó un Gobierno liderado por el socialista Fernando Puras (12 escaños) respaldado por Nafarroa Bai —la marca antecesora de GBai y que dirigía el 'abertzale' Patxi Zabaleta, que tenía 12 asientos— e IU (2). Aquel 'agostazo' dejó una herida muy profunda en la memoria del PSN, de la que ha tardado 12 años en recuperarse. "No vamos a defraudar a esa Navarra de progreso que quiere convivir y hacerlo en un marco de políticas públicas que garanticen el Estado del bienestar y nuestro régimen foral", afirmó ese mismo día Chivite, informa EFE.

Navarra y Canarias, claves

La baronesa socialista no ha hecho declaraciones en los últimos días. Tampoco Barkos. Pero ambas tendrán que intercambiar impresiones y dibujar el marco del diálogo en su encuentro de este miércoles. El PSN solo ha lanzado tuits en los que reivindica su apuesta por construir ese nuevo Ejecutivo de progreso. Si las posiciones no se mueven, o Sánchez acaba parando a la fuerza esa coalición de izquierdas en ciernes o la región se conduce a unas nuevas elecciones, ante la imposibilidad de investir nuevo presidente en un plazo máximo de tres meses (antes del 26 de agosto). Realmente, como valoraba una responsable federal, lo ideal sería una "salida consensuada", porque de lo contrario "María sabe que la última palabra la tendrá Madrid". Ella tiene todas las de perder si lleva su pulso hasta el final.

Lo que ocurra en Navarra también dependerá, señalan en Ferraz, de la "foto global", del mapa de acuerdos a todos los niveles entre los partidos

Por el momento, las dos partes, Ferraz y Pamplona, ganan tiempo. Rebajan grados al conflicto a la espera de que se vayan moviendo el resto de actores. Porque lo que sí decían ayer en la sede federal es que la evolución de las negociaciones multinivel de todos los partidos irá marcando los siguientes pasos. En suma, "todo depende de la foto global". Es decir, que si Cs acepta los votos de Vox en la mayoría de plazas y no facilita ningún Gobierno al PSOE, los socialistas podrían plantearse arrebatar Navarra a la derecha. Si en cambio fluye el entendimiento con los naranjas, la comunidad foral se alejará para Chivite.

Pedro Sánchez, con María Chivite (d) y Maite Esporrín (i), candidata del PSN a la alcaldía de Pamplona, en abril de 2018. (EFE)
Pedro Sánchez, con María Chivite (d) y Maite Esporrín (i), candidata del PSN a la alcaldía de Pamplona, en abril de 2018. (EFE)

Por otro lado, Sánchez necesita abrirse puertas de cara a su propia investidura. Si no quiere depender de los independentistas, tiene que recabar abstenciones de Na+ (sus dos diputados en Madrid son de UPN) y de Coalición Canaria. Esta última formación, con dos representantes en el Congreso, puede no moverse del no si es desalojada del poder en las islas, por primera vez en 26 años. Esparza, mientras, sí ha relajado el tono agresivo. El PNV, mientras, ha decidido separar la negociación en Euskadi de la de Navarra, con lo que los seis votos de los suyos en la Cámara para Sánchez no peligrarían. Cada parlamentario vale oro para el PSOE. La incertidumbre seguirá planeando en los próximos días, y "el sudoku" de la gobernabilidad, en palabras de una responsable, es enormemente complejo.

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