Ofensiva de campaña del PP

Casado intenta movilizar a su electorado al denunciar 'favores' de Sánchez a Junqueras

La conversación entre Sánchez y Junqueras y el retraso en la suspensión de los encausados dan munición dialéctica al PP y levantan el tono de campaña de Casado ante el 26-M

Foto: Pablo Casado, en el Congreso. (EFE)
Pablo Casado, en el Congreso. (EFE)

El espectáculo general de los independentistas en el Congreso, el trato recibido en la Cámara por sus jefes procesados con el visto bueno de la nueva presidenta, Meritxell Batet; el retraso en la suspensión de sus funciones y la conversación entre Pedro Sánchez y Oriol Junqueras han levantado el ánimo y el tono de campaña de Pablo Casado ante el 26-M. La denuncia de los posibles pactos entre el dirigente socialista y sus aliados en la moción de censura dio pocos réditos al PP el 28-A, pero en la dirección del partido consideran que este martes se hizo evidente que tenían razón en el aviso y centran todos sus mensajes de final de campaña y la primera ofensiva de sus nuevos diputados y senadores en toda España en pedir votos para frenar al jefe del Ejecutivo.

Los populares presionan en las Cortes para que los parlamentarios separatistas en prisión preventiva pierdan ya una capacidad de maniobra plena que empezaría en el caso de los diputados con la pretensión de ir a la Zarzuela, en representación de sus partidos, para despachar con el Rey sobre la investidura del presidente del Gobierno. Al mismo tiempo, el PP se ha dirigido a la Fiscalía General del Estado para que investigue si con los vídeos que han grabado en el Congreso Junqueras y sus compañeros han podido cometer delitos de desobediencia y de ultrajes a España.

En contra de lo previsto por el Tribunal Supremo, los cuatro diputados independentistas (Jordi Sànchez, Jordi Turull, Josep Rull y Oriol Junqueras) se movieron a sus anchas por el edificio del hemiciclo de la Cámara en la sesión constitutiva, mantuvieron reuniones con sus compañeros y familiares con el permiso de Batet y se ocuparon de las tareas de propaganda de su causa y de la campaña electoral en marcha, con vídeos y fotos para las redes sociales.

Para el PP, se trataba de un "plan preconcebido" contra la democracia española tramado con el objetivo de difundir la imagen de "país opresor" que, de entrada, podría ser constitutivo de delito de desobediencia ante las restricciones fijadas por el TC a la presencia de los procesados en la Cámara Baja.

En contra de lo previsto por el Supremo, los cuatro diputados independentistas se movieron a sus anchas por el edificio del hemiciclo de la Cámara

Casado se emplea ahora en reactivar su discurso en defensa de la unidad de España y denuncia de las relaciones del presidente del Gobierno con los partidos independentistas que le apoyaron en junio pasado para llegar a la Moncloa. "Ayer vimos la ocultación de una estrategia premeditada de Sánchez y Junqueras que conduce a los indultos; esto es lo que parece, verde y con asas" y "ayer vimos la foto de la legislatura que nos espera: los independentistas mandando sobre Sánchez". Con esas frases arrancó el presidente del PP su ofensiva contra el PSOE después de las palabras que intercambiaron en el Congreso el dirigente socialista y el de ERC. "Tenemos que hablar", dijo Junqueras. "No te preocupes", respondió Sánchez.

El sucesor de Mariano Rajoy intenta estos días, entre Madrid, Barcelona y Canarias, cargar sobre el jefe del Ejecutivo la responsabilidad del espectáculo que dieron sus aliados separatistas en el Congreso, aunque no le hayan apoyado tampoco en ninguna votación para formar las Mesas de las Cámaras. La nueva mayoría de sus miembros, compuesta por socialistas y podemitas en el Congreso y por el PSOE en exclusiva en el Senado, retrasa la decisión sobre la suspensión en sus funciones de los procesados. Es otro dato que Casado emplea para sostener que se trata de una dilación con fines electorales, "para no enseñar las cartas que tienen en las negociaciones con los independentistas".

Ciudadanos da la batalla con los presos

Ciudadanos también seguirá dando la batalla con la sesión constitutiva de las Cortes y, en particular, con el papel que jugó la recién estrenada presidenta del Congreso, Meritxell Batet. Albert Rivera decidió interrumpir el acto de juramento y acatamiento de la Constitución entendiendo que se estaba incumpliendo el reglamento de la Cámara (más allá de las propias intervenciones de los presos) y pidiendo a la presidenta que actuara. El dirigente naranja insistió en que se estaban insultando el decoro de la Cámara y las propias instituciones del Estado. Batet optó por no actuar.

Además, el lunes previo al inicio de la XIII legislatura Rivera también anunció, como Casado, que su grupo pediría la suspensión "automática" de los presos por entender que quienes han intentado dar un golpe al Estado no pueden ocupar un escaño y seguir cobrando un sueldo público. Este viernes, en la primera reunión de la Mesa, los dos miembros de Ciudadanos insistirán en la misma idea: entienden que Batet debe actuar cuanto antes y que queden suspendidos de sus funciones.

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