en tres días, hará cientos de nombramientos

Sánchez cierra la era Rajoy con un traspaso exprés y solo 84 diputados para gobernar

El líder socialista inicia su mandato, tras la votación de este mediodía en la que ha tenido los votos de todos los grupos salvo el PP y Ciudadanos

Foto: El líder del PSOE, Pedro Sánchez (c), abandona el hemiciclo tras finalizar el debate de la moción de censura. (EFE)
El líder del PSOE, Pedro Sánchez (c), abandona el hemiciclo tras finalizar el debate de la moción de censura. (EFE)

Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, será este fin de semana el séptimo presidente del Gobierno de la democracia, el único que ha sido nombrado en virtud de una moción de censura, que ha sacado adelante este viernes gracias a los 180 votos que suman PSOE, Unidos Podemos, ERC, PNV, Compromís, PDeCAT, Nueva Canarias y Bildu. Termina el tiempo de Mariano Rajoy en el Gobierno, al haberse quedado solo con el apoyo de su partido y de Ciudadanos.

En una jornada histórica, el líder socialista ha logrado liquidar la etapa de Rajoy, que se inició en diciembre de 2011, con el apoyo de ocho partidos diferentes. Gobernará en solitario, respaldado solo en 84 diputados propios, el menor apoyo parlamentario de la historia democrática, para llevar al extremo la geometría parlamentaria variable que ya utilizó José Luis Rodríguez Zapatero entre 2004 y 2011. Pero ahora, por ejemplo, para llegar a los 176 diputados de la mayoría absoluta que le permita aprobar Presupuestos o leyes orgánicas, necesita más diputados de los que tiene. Nunca antes había ocurrido en España.

Sánchez cierra la era Rajoy con un traspaso exprés y solo 84 diputados para gobernar

La otra incógnita es la de la gestión del conflicto territorial y, especialmente, el de Cataluña. Sánchez ha hecho referencia reiterada al respeto a la Constitución, pero también al diálogo, con guiños como recuperar normas anuladas por el Tribunal Constitucional. Dos partidos que le apoyan (ERC y PDeCAT) tienen a sus líderes encarcelados o huidos, en virtud de un proceso penal que el PSOE nunca ha criticado en público. Así de paradójica y difícil es la nueva etapa que se abre.

Sobre política económica, el próximo presidente ha asumido que tendrá que gobernar con los Presupuestos que acaba de pactar el PP con Ciudadanos y PNV, que están en trámite en el Senado y que el PSOE rechazó con dureza. A los nacionalistas vascos les va en ello el mantenimiento de los acuerdos que mejoran su posición en el País Vasco.

Del debate sale el acercamiento del PSOE a los partidos nacionalistas e independentistas, sobre la idea de "recuperar puentes", la mejora notoria de su relación con el líder de Podemos, Pablo Iglesias, y, por contra, la práctica ruptura con el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera. Empieza una etapa completamente distinta de la legislatura que, en teoría, debe terminar en 2020. Las estrategias de todos cambian radicalmente y la incertidumbre se extiende a la propia fecha en que Sánchez tiene previsto ir a elecciones. No lo ha concretado y su propósito es aprobar medidas que le sirvan para rentabilizar políticamente el arriesgado paso dado.

Y Rajoy debe pasar a la oposición y dirigir al partido a la renovación, después de que la corrupción le haya sepultado, según las intervenciones del primer día de debate de la moción de censura. Al inicio del debate, defendió su honor y el de su partido por las acusaciones de corrupción y por la tarde ni siquiera acudió al pleno. Tras la reanudación del pleno este viernes, reconoció su derrota y aseguró que "ha sido un honor ser presidente de España".

El histórico relevo en La Moncloa tiene también de insólita la forma en que debe llevarse a cabo, al ser consecuencia de un mecanismo como la moción de censura que nunca había culminado con éxito. Todo deberá hacerse en un tiempo mínimo.

El líder socialista tomará posesión, previsiblemente, este sábado, y en los primeros días de la próxima semana tiene que tener cerrado un Gobierno, debe publicar un decreto con la nueva estructura del Ejecutivo y emprender en tiempo récord el nombramiento de unos 500 cargos de libre designación en las próximas semanas, según el cálculo coincidente de La Moncloa y del PSOE. En 2011, ese traspaso de poderes entre el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y el de Mariano Rajoy llevó un mes, lo que da idea de la magnitud del procedimiento. Se extiende el procedimiento a la propia mudanza familiar de Rajoy desde La Moncloa, tras seis años de residencia y una salida precipitada no prevista. El relevo entre José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero, tras las elecciones de 2004, se produjo a lo largo de dos meses.

El que era entonces jefe de Gabinete de Zapatero, José Enrique Serrano, recuerda que entregó en 2011 a Soraya Saénz de Santamaría 16.000 folios, de resumen de estructura y asuntos pendientes de cada uno de los ministerios, revisados en multitud de reuniones. Ahora, ese traspaso debe hacerse en pocos días y ha sido encargado por parte del Gobierno a José Luis Ayllón, jefe de Gabinete de Rajoy, con instrucción a cada uno de los departamentos.

Entre los muchos cargos cuya renovación debe afrontar en breve, está, por ejemplo, el de fiscal general del Estado, puesto que el actual, Julián Sánchez-Melgar, cesa con el Gobierno de Rajoy. También todos los delegados del Gobierno, entre otros muchos cargos.

Fuentes de La Moncloa explican que en los últimos días ya se había iniciado un proceso de "recogida" ante la eventualidad de un éxito de la moción de censura. Esa operación debe extenderse a todos los ministerios y a organismos autónomos. Ana Pastor, presidenta del Congreso, irá este viernes a la Zarzuela a comunicar al Rey la votación en favor del líder socialista. Desde ese momento y hasta el relevo, el actual Gobierno estará en funciones sin posibilidad de tomar decisiones que no sean de trámite.

El jefe de la Casa de Su Majestad el Rey, Jaime Alfonsín, deberá contactar con el jefe de Gabinete de Sánchez, Juanma Serrano, para preparar la toma de posesión. Cuando se produzca, se habrá iniciado la tercera etapa del PSOE en el Gobierno, tras la de Felipe González y la de José Luis Rodríguez Zapatero.

El último partido en incorporarse al acuerdo para la moción de censura fue el PNV. En los últimos días, el secretario de Coordinación Territorial del PSOE, Santos Cerdán, negoció con los nacionalistas vascos. El miércoles por la tarde, ya tenían los socialistas impresión de que tendrían el voto de sus cinco diputados, y el jueves al final de la mañana tuvieron la confirmación al tiempo que La Moncloa.

Hace solo ocho días Sánchez desconocía siquiera la fecha exacta en que se haría pública la sentencia de Gürtel e ignoraba su contenido. Tenía previsto acudir a Portugal a un acto político y ni la más mínima idea de que acabaría esta semana preparando la mudanza hacia La Moncloa. El mismo jueves 24, tras hacerse público el fallo judicial, inició las consultas entre dirigentes socialistas y líderes regionales sobre la conveniencia de la moción. Explica su equipo que no tiene preparado esquema de gobierno y que en los últimos días apenas ha tenido tiempo de preparar la estrategia de la moción y su intervención del debate.

José Luis Ábalos, Adriana Lastra, Iván Redondo, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, Manuel Escudero, Margarita Robles, Maritcha Ruiz y Santos Cerdán, junto a otros miembros de la ejecutiva del PSOE, han colaborado en la elaboración de los discursos, y desde este viernes asumirán un papel esencial en el equipo del nuevo Gobierno. Se unen otros como Teresa Ribera, Patxi López, Jordi Sevilla y hasta Josep Borrell en la incipiente quiniela del nuevo presidente del Gobierno.

En el traspaso de poderes, es básico el asunto de Cataluña. De hecho, el Gobierno ya se encargó durante el debate de hacer correr la idea del temor sobre el futuro del control de las cuentas de Cataluña. El 155 caduca automáticamente en los próximos días, una vez que tome posesión al completo el nuevo Govern, pero no el control de gastos establecido para evitar que dinero público sea desviado hacia actividades o gastos relacionados con el proceso independentista.

En noviembre de 2015, el Gobierno acordó reforzar el control de los pagos del FLA para garantizar los servicios públicos en Cataluña. Los recursos del FLA destinados a la financiación del déficit, que ya se desembolsaban directamente a los proveedores, solo se podrían destinar a abonar facturas de servicios públicos fundamentales. Además, esa decisión incluía que la interventora de la comunidad autonómica remitiera al Ministerio de Hacienda un certificado inicial y una actualización mensual de toda la ejecución del Presupuesto de la Administración catalana y de sus empresas u organismos. En el certificado, debía dejar constancia de que la relación de actos sobre los que tiene conocimiento el Interventor no contravienen la Constitución o las leyes, siempre según la versión del Gobierno.

Otro ejemplo problemático que explica el Gobierno es el referido a las medidas en marcha para mitigar los efectos del Brexit.

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