el PP dice: la dimisión "no serviría" para seguir en el poder

Rajoy moviliza a Cospedal y Santamaría para frenar el debate de la sucesión

La secretaria general del PP asegura que si la salida de Rajoy hubiera servido para asegurar la continuidad del partido en el poder, "él hubiera sido el primero" en dimitir

Foto:  El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, sale del Congreso tras participar en el debate. (Dani Gago)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, sale del Congreso tras participar en el debate. (Dani Gago)

Mariano Rajoy descartó la salida de dimitir de la presidencia del Gobierno —que hubiera frenado la moción de censura de Pedro Sánchez "porque no servía de nada"—, según repitieron durante toda la tarde en el Congreso los principales dirigentes del PP, con María Dolores de Cospedal al frente, y la vicepresidenta del Ejecutivo, Soraya Sáenz de Santamaría.

Mientras ambas defendían la continuidad de su jefe en los pasillos y salones de la Cámara, en público y en privado, ante los periodistas y con los parlamentarios de su grupo, Rajoy se quedó toda la tarde en un restaurante próximo al Congreso, donde comió con algunos ministros y miembros de su equipo de Presidencia, y por el que se pasaron otros titulares del Ejecutivo después de salir de la Cámara. Hasta las 10 de la noche no salió del restaurante para volver a La Moncloa.

Rajoy moviliza a Cospedal y Santamaría para frenar el debate de la sucesión

Desde el Gobierno y la sede de Génova, insisten en que la dimisión de su jefe solo habría supuesto retener el poder algunas semanas más, pero que en el proceso posterior de investidura, que implicaba al Rey, carecían de garantías para sacar adelante a un candidato, fuera quien fuera el aspirante. La sustituta más lógica, Sáenz de Santamaría, chocaba además con los intereses de Albert Rivera.

Las citadas fuentes aseguran que ese nuevo proceso de investidura supondría facilitar las cosas a Sánchez, porque la nueva mayoría parlamentaria organizada por el PSOE (todos los grupos menos PP, Ciudadanos y CC) suma 180 escaños, y el secretario general de los socialistas solo necesitaría una mayoría simple para ser jefe del Ejecutivo en vez de los 176 votos precisos por la vía de la moción de censura.

Niegan en los mismos medios que haya habido debate interno sobre la dimisión de Rajoy, aunque, como adelantó El Confidencial, era una salida que manejaban en el PP desde que Sánchez registró su iniciativa, pero siempre que sirviera para asegurar la continuidad del PP en el poder hasta las municipales de mayo del próximo año.

Fuentes gubernamentales aseguran que no tenían margen ni interlocutores para negociar una salida pactada con los demás partidos a cambio de un compromiso de convocatoria de elecciones con fecha fija. "Las cosas son mucho más sencillas, los del PNV no han podido convencer a sus órganos; Sánchez ha convencido a todos, ya sabremos a cambio de qué, y ha sumado la mayoría que necesitaba", apuntaba un alto cargo del Gobierno nada más confirmarse el cambio de los nacionalistas vascos.

La noticia sobre el giro de los nacionalistas vascos no pilló de sorpresa a los ministros cuando entraron en el Congreso por la mañana. Rajoy lo sabía desde el día anterior por sus conversaciones con Andoni Ortuzar, y en sus intervenciones contra Sánchez ya dejaba traslucir el dato.

Rajoy moviliza a Cospedal y Santamaría para frenar el debate de la sucesión

"Los números no dan", "no va a dimitir cuando no va a servir de nada" y "la polémica obedece al intento de los socios de Sánchez de disimular sus responsabilidades al hacer presidente a una persona que sistemáticamente ha perdido en las urnas". Esas eran algunas de las frases repetidas por los portavoces del Gobierno y del PP.

Pero mientras las direcciones del partido y de los grupos parlamentarios empiezan a ensayar el cierre de filas en torno a Rajoy para amortiguar el golpe de la pérdida del poder, algunos diputados más jóvenes y dirigentes de la vieja guardia del partido (no soólo José Manuel García Margallo) discrepan de esa retirada sin más. Apuntan que prolongar algunos meses el control funcionarial de La Moncloa y obligar a Sánchez a entrar en negociaciones concretas con los independentistas daría un periodo al PP para recomponerse, cambiar caras, e incluso preparar la sucesión de Rajoy al frente del partido que, de todas formas, ven ineludible a medio plazo.

De entrada, está la incógnita de si está dispuesto a ejercer de jefe de la oposición y por cuánto tiempo. Cospedal se manifestó en las conversaciones con los diputados del PP como la más ferviente partidaria de que Rajoy aguante hasta el final como jefe del Gobierno. Nadie cuestiona en el Grupo Popular que siga como presidente del partido, pero sí reconocen que llega la hora de la renovación aun en el caso de que Sánchez no consiga asentarse en el Gobierno.

Rajoy moviliza a Cospedal y Santamaría para frenar el debate de la sucesión

La secretaria general también asumió en público la defensa de su jefe y quiso trasladar desde la sala del escritorio del Congreso que era "falso" que la dimisión de Rajoy pudiera parar todo. Cospedal se dirigió a los ciudadanos, "a los que creen en el PP y a sus militantes", diciendo que la "aritmética parlamentaria" que hay en este momento en el Congreso "impide que, aunque Rajoy dimitiera, gobernara el PP".

Para añadir más argumentos, insistió en que si el partido y el propio Rajoy pensaran que con su salida podrían seguir en el Gobierno, "harían lo que fuera menester". La ministra de Defensa remachó: "Créanme que [en ese caso] él lo haría el primero".

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