la acción penal dinamita las estrategias de los partidos

El efecto de los encarcelamientos en el 21-D preocupa al PP y al PSOE

Los estudios internos de los partidos prevén un resultado muy ajustado que puede desequilibrar la movilización en un plebiscito sobre la independencia y la acción judicial

Foto: Xavier García Albiol y Miquel Iceta en el Parlament. (EFE)
Xavier García Albiol y Miquel Iceta en el Parlament. (EFE)

El relato del proceso independentista y el de la reacción del Estado se está convirtiendo, finalmente, en un guion cargado de giros, de momentos dramáticos, de días históricos, de episodios chuscos, de triunfos parciales alternativos y, sobre todo, de tensión. Hay líneas del guion que se desinflan, como la supuesta resistencia a la aplicación del 155.

Hay decisiones que, en su momento, parecen buena idea, pero luego pueden dejar de serlo, como la convocatoria inmediata de elecciones desde Moncloa.

Hay tramas que terminan por imponerse a las demás, como la de la acción judicial y los encarcelamientos por orden de la jueza Carmen Lamela. Esa trama termina por opacar otras como la de la reforma constitucional y la comisión que la impulsaría, que fue arrancada por Pedro Sánchez a Mariano Rajoy y está a punto de ponerse en marcha renqueante por ausencia de Podemos y de los partidos nacionalistas e independentistas.

Nos quedamos a la espera del desenlace del 21 de diciembre, con expectativa de que pueda seguir en la siguiente temporada

En el guion hay acción, como la de las escenas del 1 de octubre, fruto del error de cálculo del Gobierno y utilizadas sin parar por el independentismo.

Y nos quedamos a la espera del desenlace del 21-D, con expectativa de que pueda seguir en la siguiente temporada, con el impulso del 'procés' o con su fin por falta de apoyo electoral al independentismo. De hecho, queda pendiente una nueva polémica para entonces, porque fuentes del Gobierno aseguran que el acuerdo del Senado sobre el 155 no se suspende tras las elecciones y cabe la posibilidad de que se mantenga incluso aunque el nuevo Parlament elija en enero a un presidente de la Generalitat. Es decir, el sustituto de Carles Puigdemont, sea quien sea, puede verse obligado a serlo con limitación de atribuciones e intervenido por la Moncloa.

Por el momento, fuentes de los independentistas, del PP y del PSC admiten que la decisión de la jueza Carmen Lamela de encarcelar a los 'exconsellers' ha alterado y quebrado toda la estrategia que empezaban a diseñar.

Los exmiembros del Govern a su llegada a la sede de la Audiencia Nacional. (EFE)
Los exmiembros del Govern a su llegada a la sede de la Audiencia Nacional. (EFE)

Ahora, PP y PSC temen que las elecciones del 21-D se conviertan en una especie de doble plebiscito que no les beneficia nada: uno sobre la independencia y otro sobre la respuesta del Estado, que puede presentarse como “las medidas represivas”.

El primer plebiscito es obvio y lo planteó Puigdemont y está implícito en la convocatoria electoral decretada por Rajoy. El segundo es lo que un dirigente del PSC llama el “¡Vota libertad!”, es decir, el planteamiento que el independentismo puede hacer como voto de respuesta “a Madrid” y en el que pueden incorporarse electores que no sean necesariamente independentistas, pero sí rechacen esas medidas del Estado.

El efecto de los encarcelamientos en el 21-D preocupa al PP y al PSOE

En ese escenario, Rajoy apuesta casi al “cara o cruz” que reflejan las pocas encuestas publicadas. El PP de Cataluña no ha hecho aún ninguna encuesta propia, pero ha utilizado las “tripas” de las del Centro de Estudios de Opinión (CEO), combinadas con las de encuestas de medios. El día antes de las detenciones, ese estudio les daba un equilibrio inmutable entre los dos grandes bloques, con entre 11 y 13 escaños para el PP, lo que supondría solo un ligero aumento para la candidatura de Xavier García Albiol. ¿Y si el Parlament tiene la misma mayoría independentista tras el 21-D? En la respuesta volvemos a la casilla de salida del 155, aplicado tras las elecciones.

Aclaran en el PP que en estas elecciones serán especialmente peligrosas las encuestas por la volatilidad de los resultados, porque sus propias conclusiones pueden modificar el voto, porque los acontecimientos imprevistos se sucederán y queda, por ejemplo, el desenlace de la fuga de Puigdemont y, sobre todo, porque la presión social dispara el voto oculto, el de quienes no confían en los encuestadores.

Esas fuentes del PP, no obstante, constatan que la movilización popular a día de hoy ha disminuido y citan como ejemplo el acto del jueves en la Universidad Autónoma con el filósofo Fernando Savater y la presencia de la cúpula popular y de Ciudadanos, en el que esperaban protestas y no las hubo, pese a que era el día de los encarcelamientos.

El PP no ha decidido aún si habrá desembarco del presidente del Gobierno y de los ministros en campaña en Cataluña. O mejor dicho, Rajoy no ha decidido si lo hará. Pesa la posible imagen de invasión y el antecedente de las elecciones vascas de 2009 con la candidatura encabezada por Jaime Mayor Oreja. Por eso, el PP catalán preferiría que la presencia fuera discreta.

Movilizaciones en Cataluña. (EFE)
Movilizaciones en Cataluña. (EFE)

En todo caso, tanto populares como PSC admiten que las órdenes de prisión provisional dan oxígeno al independentismo y, sobre todo, les da argumentos que enriquecen y engordan el famoso relato del 'procés'. Ambos partidos temen que haya una sola candidatura independentista, que se vería muy favorecida por la distribución territorial de escaños.

Los socialistas catalanes temen que sean vistos como los “cómplices” del 155, de los aparatos del Estado y de los encarcelamientos y sufren una división interna que creían superada.

Una 'euskaldinización' de Cataluña

Salvando siempre las evidentes diferencias derivadas de la evidente ausencia ahora de violencia, esas fuentes se refieren a una 'euskaldinización' de Cataluña, en el sentido de las actitudes políticas, de cronificar los bloques, presentar listas con presos, polarizar las opciones electorales y dejar en manos de las urnas la acción de otros poderes del Estado.

Hace días en Cataluña había opciones para una lista de izquierdas con ERC y restos de los comunes, otra del PDeCAT y otra plataforma de Santi Vila con catalanistas que rechazan el 'procés' y algunas incorporaciones de lo que fue Unió. Ahora los encarcelamientos empujan hacia una lista única con presencia destacada de los 'exconsellers' que están en prisión.

El efecto de los encarcelamientos en el 21-D preocupa al PP y al PSOE

La situación de Podemos, según la explicación de un dirigente, está en el cruce de la teoría de la manta y la máxima de “no hagas lo que no puedas explicar”. La primera se refiere a la idea de que el mensaje que puede ser bueno en Cataluña es malo para el resto de España, como explicó Carolina Bescansa, es decir, que “si te tapas los pies dejas fuera la cabeza y viceversa”. Que si en Cataluña aparece como partido transversal es bueno porque le presenta como posible solución al conflicto, con opciones de pactar y moderar, pero si en el resto de España aparece como próximo al independentismo le perjudica notablemente para el futuro. Y la segunda teoría tiene que ver con la dificutad de mantener una posición de transversalidad que, finalmente, pueda no entenderse.

Por el momento, el rechazo a las órdenes de prisión le han servido para aglutinar a los diferentes sectores, cuando peor estaban, frente a lo que llaman la “acción represiva”.

El partido de Pablo Iglesias está muy molesto con ERC por su opa a sus dirigentes críticos y también porque considera que las gestiones para encontrar una salida antes de la DUI y el 155 fueron boicoteadas por el partido de Oriol Junqueras.

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