LAS CLAVES ELECTORALES DEL 21-D

Los constitucionalistas necesitan 200.000 votos más para ganar en Cataluña

La participación electoral es la clave el 21-D. Los partidos constitucionalistas necesitan alcanzar un 80%, cinco puntos más que en las últimas elecciones autonómicas de 2015

Foto: El presidente del PP, Mariano Rajoy, el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera. (EFE)
El presidente del PP, Mariano Rajoy, el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera. (EFE)

¿Quién podrá formar Gobierno el 21-D en Cataluña? La pregunta, obviamente, no tiene hoy respuesta. Pero hay una serie de claves que determinarán quién será el primer inquilino de la Generalitat tras la aplicación del artículo 155.

La primera tiene que ver con la participación. Y lo que se sabe es que a medida que ha aumentado la tensión independentista en los últimos años, la abstención ha sido menor. O lo que es lo mismo, el proceso soberanista ha sacado a muchos electores de uno y otro signo de sus casas. Hasta el punto de que en las elecciones autonómicas de 2015 -las últimas celebradas- la participación fue del 74,95%. Es decir, 13 puntos más que la media de los once comicios celebrados desde 1980, cuando Cataluña tuvo su primer parlament.

Esta relación entre votos y tensión política se manifiesta, en concreto, en que en 2006 -cuando la independencia se abrió paso a raíz del recorte del Constitucional al Estatut pactado con el parlamento y el Gobierno central- la participación fue del 56,04%, por debajo del 58,78% de 2010 y del 67,76% de 2015, lo que da idea del descenso de la abstención y, por el contrario, el aumento progresivo de la participación electoral.

Parece razonable pensar, por lo tanto, que el 21-D es probable que la participación alcance un récord histórico. Evidentemente, es imposible saberlo ahora, pero hay una cosa clara. Teniendo en cuenta que en 2015 participaron 4.130.196 votantes (el censo electoral ascendía a algo más de 5,51 millones), eso significa que cada punto de participación adicional representa 41.301 votos. Por lo tanto, alcanzar el 80% equivaldría a que 206.505 abstencionistas -cifras aproximadas porque el censo electoral todavía no ha sido actualizado por Estadística- acudieran a las urnas.

¿A quién beneficiaría ese aumento de la participación hasta el entorno del 80%? Tampoco nadie lo sabe. Entre otras cosas, porque formar Gobierno no depende sólo de los votos, sino también de la política de alianzas. Muchos análisis han sugerido que la movilización del voto independentista ha sido mayor, lo que daría a entender que el voto constitucionalista se ha quedado en mayor medida en casa, y, lógicamente, si aumenta también mejorará sus resultados.

No está claro que eso haya ocurrido con rotundidad, aunque lo cierto es que la mayor participación favorece en principio a los partidos constitucionalistas. La participación en las provincias más independentistas (Girona y Lleida) ha sido similar a la del resto de Cataluña, incluida Barcelona, donde tienen menos respaldo los soberanistas. Es probable que en esas provincias el nivel de abstención sea, sin embargo, mayor entre los constitucionalistas, pero no hay que olvidar que aunque esas provincias están sobrerrepresentadas en el reparto de escaños, su impacto global es limitado.

La importancia de llamarse Barcelona

De los 135 diputados que se elegirán el 21-D, nada menos que 85 saldrán de la circunscripción de Barcelona, que es, realmente, la provincia determinante, y allí es donde sacaron los mejores resultados los partidos constitucionalistas, posteriormente 'tamizados' por la ley electoral. En los últimos comicios, la participación en Barcelona fue del 75,05%, prácticamente igual que en el resto de la comunidad.

En 2015, en el conjunto de Cataluña, cada escaño le costó a JxSÍ 26.269 votos, por debajo de los 29.454 que tuvo que obtener Ciudadanos o los 32.705 del PSC. La CUP fue la formación más castigada: 33.779 votos.

Lo que dicen los datos reales, y no las encuestas, es que la coalición ERC y la antigua Convèrgencia lograron en 2012 -ambos partidos no acudieron unidos- 1.614.383 votos, ligeramente por debajo de los 1.628.714 que obtuvieron en 2015. Ahora bien, la diferencia estriba en que la participación fue sensiblemente superior. En las últimas autonómicas, acudieron a votar 461.886 catalanes más que en las elecciones anteriores, y, sin embargo, la coalición de Junts pel SÍ perdió algo más de 14.000 votos. Por lo tanto, la mayor participación no les benefició, aunque ganó un diputado (hasta los 62) gracias al reparto de escaños por la aplicación de la ley electoral.

Quien ganó, por el contrario, fue la CUP, que prácticamente dobló los votos (pasó de 126.435 a 337.794), lo que refleja que fue en ese segmento en el que el grado de movilización fue mayor, toda vez que el resto de partidos de izquierda no sufrió grandes alteraciones. En en el caso de CatSÍqueesPot (la coalición de Colau, Iglesias y el antiguo PSUC) la mayor participación tampoco afectó de forma relevante a sus votos. Pasó de 359.705 en 2012 a 367.613, lo que indica que su electorado es bastante estable. Mientras que el PSC mantuvo básicamente su electorado.

Los constitucionalistas necesitan 200.000 votos más para ganar en Cataluña

Bloque constitucionalista

Algo diferente sucede en el bloque constitucionalista. La suma de Ciudadanos, PSC y Partido Popular obtuvo en los últimos comicios 1.608.840 papeletas, es decir prácticamente las mismas que JxSÍ, pese a lo cual obtuvieron 52 diputados (diez menos debido a la ley electoral). En 2012, sin embargo, los tres partidos lograron 1.271.395 votos, lo que supuso 337.445 menos que en 2015. Por lo tanto, a quien realmente beneficio la mayor participación fue a los partidos constitucionalistas, que tras el 9-N decidieron movilizarse. La CUP fue el otro partido que mejoró sus resultados de forma relevante.

En todo caso, no es irrelevante recordar que la polarización política en Cataluña ha expulsado del mercado electoral a los pequeños partidos, sin votos suficientes para entrar en el parlament, y que han sido absorbidos por las grandes formaciones.

Los dos casos más relevantes han sido unio.cat, el viejo partido de Duran i Lleida, que en 2015 obtuvo 103.293 votos ahora huérfanos de liderazgo. Y también el PACMA, el partido animalista, que sacó 30.157 votos, aunque en este caso, y dada su transversalidad ideológica, es incierto saber hacia dónde irán sus votos en un contexto electoral casi plebiscitario, y en el que se dirime: independencia, sí o independencia, no. Es previsible, por el contrario, que la mayoría de los votantes de union.cat respalde a los partidos constitucionalistas, toda vez que la escisión que salió de Unió en 2015 sigue siendo democristiana, pero ahora también independentista, y esa opción está plenamente ya integrada en JxSÍ.

Desde el punto de vista sociológico, diversos estudios coinciden en que la opción independentista recaba más apoyos entre los nacidos en Cataluña; entre aquellos que tienen estudios superiores; entre los estudiantes y entre los residentes en poblaciones inferiores a 10.000 habitantes. En cambio; recaba su menor respaldo entre parados, nacidos fuera de Cataluña, personas sin estudios y entre quienes viven en ciudades de más de 50.000 habitantes.

Elecciones Catalanas

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
39 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios