ESPAÑA

Cataluña, después del 1-O

A pesar de la prohibición del Tribunal Constitucional, el Govern ha seguido adelante con la consulta y con sus planes de declarar la independencia de Cataluña

¿Qué pasó el 1-O?

La jornada del 1-O comenzó temprano, a las 05,30, cuando decenas de personas ya hacían​ cola en los colegios para impedir que las fuerzas de seguridad clausuraran los centros de votación. Solo media hora más tarde, ​efectivos de la Policía y la Guardia Civil ​comenzaron a movilizarse para cerrar los centros​ de votación​, precintarlos y llevarse urnas y papeletas. Ante las dificultades de poner en marcha una votación con normalidad, el Govern anunció por sorpresa un censo electoral universal, es decir, que los catalanes podían ir a votar a cualquier colegio​ solo con su carné de identidad.​

Los primeros incidentes y enfrentamientos se registraron pasadas las 09.00 de la mañana. Los agentes intentaron entrar a los colegios, incluso rompiendo cristales, y dejan lo primeros heridos; al final de la jornada ese número ascendería ​​​​​a más de 800. Es la Policía y la Guardia Civil quien se encarga de cumplir la sentencia del TSJC ante la pasividad de los Mossos. Ni Carles Puigdemont ni Oriol Junqueras pudieron votar en su colegio ante los múltiples enfrentamientos.

La Guardia Civil cerró el sistema informático que recogía las votaciones mientras el Govern buscaba una alternativa en un servidor de Reino Unido. Puigdemont criticó la dureza de la actuación policial mientras el ministro del Interior y la vicepresidenta del Gobierno pedían al presidente catalán que pararan “la farsa” del referéndum. La política se extendió al deporte y el partido entre el Barça y Las Palmas se jugó a puerta cerrada a petición del club blaugrana. Al finalizar el partido, Piqué, entre lágrimas, se ofreció a dejar la Selección española si era un obstáculo.

Mariano Rajoy compareció pasadas las 20,30 pidiendo recuperar la convivencia y ofreciendo diálogo “dentro de la ley. No voy a cerrar ninguna puerta”. Pedro Sánchez también llamó al diálogo pero no dejó de criticar al Govern por perpetrar “un ataque al marco institucional”. Pablo Iglesias centró sus ataques en Sánchez, por situarse la lado de Rajoy, y volvió a apostar por echar al presidente de la Moncloa. La última comparecencia fue la de Puigdemont: “Nos hemos ganado el derecho de un estado independiente, nos hemos ganado el respeto de Europa y en unos días trasladaremos los resultados del referéndum".

¿Y ahora qué?

Carles Puigdemont hizo un llamamiento a declarar la independencia de manera unilateral en la noche del 1-O. A partir de aquí, el Parlamento catalán debe convocar una sesión ordinaria para declararla formalmente en los días posteriores a la consulta. En la historia hay dos momentos clave​ ​sobre declaraciones unilaterales de independencia. Uno, ​en ​1965, cuando Rodesia del Sur declaró su soberanía nacional sin el acuerdo de Reino Unido, país del que era colonia. Años después, consiguió formalmente su independencia: ahora es la ​R​epública de Zimbabue. Y dos: en 2008, cuando Kosovo decidió separarse de Serbia.

El Gobierno puede detener esa declaración unilateral activando el artículo 155 de la Constitución, es decir, ​obliga​ndo​ a la Comunidad Autonoma desobediente a cumplir la ley. Rajoy aún no se ha pronunciado la respecto pero sí que mantendrá una ronda de contacto con los representantes del arco parlamentario como primer paso después del 1-O.

Un pacto con el Gobierno central es, en general, la opción en la que más creen los catalanes. La opción de que Cataluña negocie su posición con Madrid es defendida a capa y espada por el Partido Socialista catalán de Miquel Iceta.

Contexto: Cataluña el 1-O

“Esta Diada llega a pocas semanas del referéndum que nos ha de permitir libremente definir nuestro futuro. Es un referéndum legal, de acuerdo con las leyes que ha aprobado el Parlamento de Cataluña, sede de la soberanía popular. Solo el Parlament puede inhabilitar al Gobierno que yo presido. No hay ninguna otra instancia judicial o política que pueda hacerlo”. Así de contundente fue el 'president' de la Generalitat, Carles Puigdemont, en su mensaje institucional del 11 de septiembre, fiesta oficial de Cataluña, jornada de la 'Diada del Sí' como antesala a la campaña electoral de cara al 1-O.

A pesar de la prohibición del Tribunal Constitucional, que ha suspendido automáticamente la ley de la consulta, aprobada el 6 de septiembre, la convocatoria de la consulta, las normas complementarias para organizarla y el nombramiento de una sindicatura electoral, equivalente a la Junta Electoral Central, por un plazo de cinco meses, el presidente catalán sigue determinado a celebrar el referéndum. No sin antes tratar de negociar con el Gobierno central, pero sin abandonar la consulta soberanista. Para entender qué puede ocurrir en torno al 1 de octubre, El Confidencial ha elaborado una lista de preguntas y respuestas sobre el referéndum.

¿Es legal el referéndum?

En el sistema constitucional español, la doctrina decisiva que se ha de tener en cuenta como determinante en sede política es la doctrina jurisprudencialque sobre este punto haya podido sentar el Tribunal Constitucional. Y lo cierto es que este órgano ha venido declarando de forma reiterada y constante en los últimos años que un referéndum de autodeterminación no se puede llevar a cabo de forma constitucionalmente lícita sin una previa reforma constitucional que así lo prevea.

Además, se trataría, al afectar al Título Preliminar de la Constitución, de una reforma constitucional agravada, un procedimiento reservado a determinadas materias de la Carta Magna —título preliminar, Derechos fundamentales de la sección primera, del capítulo segundo, título primero como la corona— que conforman una especie de supralegalidad constitucional y que cuentan con una protección especial.

Asimismo, sobre la convocatoria del referéndum del 1 de octubre pesa una prohibición, precisamente del Tribunal Constitucional. Sin embargo, la Generalitat se basa en la nueva legalidad catalana para defender la consulta.

¿Y es vinculante?

La ley del referéndum, aprobada el 6 de septiembre, en su artículo 4.3, prevé que el "resultado del referéndum tendrá carácter vinculante". SíQueEsPot presentó varias enmiendas a la legislación, entre ellas una que rechaza este carácter y señala que el resultado de la consulta es meramente consultivo.

En una entrevista a principios de año en Catalunya Ràdio, Puigdemont aseguró que "quien hará válido el resultado del referéndum será la ciudadanía", que responderá a una pregunta "clara" que tendrá dos únicas respuestas "sí o no". "Esto no será un consulta como la del 9-N ni una encuesta", reconoció, para recordar que lo que ocurrió en noviembre de 2014 "era una consulta no oficial que no tenía efectos vinculantes".

Sin embargo, en la legislación actual el resultado vinculante de un referéndum es competencia exclusiva del Gobierno central, por lo que difícilmente podría aplicarse a la realidad catalana.

¿Cuántos votos necesita?

En su artículo 4, la ley del referéndum prevé que la independencia de Cataluña será aprobada siempre que haya "más votos afirmativos que negativos" de entre los que hayan sido emitidos de forma válida. Esto implica que no existe ningún mínimo de participación ni un porcentaje mínimo de papeletas necesarias para que se apruebe la secesión de la comunidad autónoma.

"Con este fin el Parlamento de Cataluña, dentro de los dos días siguientes a la proclamación de los resultados oficiales por la Sindicatura Electoral, celebrará una sesión ordinaria para efectuar la declaración formal de la independencia de Cataluña, concretar sus efectos e iniciar el proceso constituyente", reza el mismo artículo.

¿Cuál es la pregunta de la consulta?

El referéndum constará de una única pregunta, que fue adelantada en exclusiva por El Confidencial. ¿Quiere que Cataluña sea un estado independiente en forma de república? Esta es la cuestión a la que tendrán que responder los catalanes, según la papeleta que se puede consultar en el decreto complementario publicado en el BOE catalán, el Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya, después de la convocatoria del 1-O.

¿Qué pasa si sale el 'Sí'?

En caso de que hubiera más votos a favor que en contra de la secesión catalana, una vez que se conozcan los resultados oficiales el Parlament convocaría una sesión ordinaria para declarar formalmente la independencia de Cataluña. Con la aprobación de la Ley de Transitoriedad, la principal de las tres llamadas leyes de desconexión, se regula la transición hacia la nueva república de manera "ordenada, gradual, con plena seguridad jurídica" y sin vacíos legales.

La ley establece que Cataluña “se constituye en una República de derecho, democrática y social” y que “mientras no sea aprobada la Constitución de la República, la presente Ley es la norma suprema del ordenamiento jurídico catalán”. La ley regula el “proceso constituyente”, que constará de tres fases sucesivas: “Una primera, de proceso participativo [para elaborar las bases de la nueva constitución]; una segunda, de elecciones constituyentes y elaboración de una propuesta de Constitución por parte de la Asamblea Constituyente [que sería el nombre provisional del Parlament y que tendría que aprobar esa constitución con los tres quintos de sus miembros a favor], y una tercera, de ratificación de la Constitución por medio de un referéndum”. Sin embargo, al igual que ya hizo con la ley de referéndum, el Constitucional tiene previsto suspender con toda urgencia esta ley.

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