medio gobierno de puigdemont en la cárcel

Gritos de 'viva España' y seguridad: la primera noche de los exconsejeros en prisión

La noche del pasado jueves, la primera que pasan en el centro penitenciario los nueve exmiembros del Govern encarcelados, estuvo marcada por un frío recibimiento por el resto de reclusos

Foto: Centro penitenciario de Estremera. (EFE)
Centro penitenciario de Estremera. (EFE)

La primera noche del exvicepresidente de la Generalitat de Cataluña, Oriol Junqueras, y otro siete exconsejeros encarcelados por orden de la jueza de la Audiencia Nacional Carmen Lamela estuvo marcada por la frialdad. Los nueve exmiembros del Govern llegaron bien entrada la noche del pasado jueves al centro penitenciario de Estremera (Madrid) después de la confusión inicial provocada por el Ministerio del Interior, que primero envió a los imputados a cinco prisiones diferentes y, cuando estos estaban de camino, decidió agruparlos solo en dos centros, en Alcalá Meco a las mujeres y en Estremera a los hombres.

Fue en esta última donde los exconsejeros fueron recibidos con gritos aislados de 'viva España'. Fueron lanzados por los reclusos del módulo de ingresos, que es el que acoge habitualmente a los nuevos internos. Los presos se encontraban en sus celdas dispuestos a afrontar las horas de sueño cuando hicieron acto de presencia los siete exconsejeros, que han pasado la primera noche en esta instalación a la espera de ser derivados a su módulo definitivo previsiblemente a partir de hoy.

Ante esta fría recepción, tan solo rota por los puntuales mencionados chillidos de algunos reclusos, los exdirigentes del Govern tomaron posesión de sus útiles de aseo y se acomodaron en sus respectivas celdas tras ser sometidos a las habituales entrevistas con los profesionales médicos. Algunos de los nuevos inquilinos de Estremera fueron ubicados juntos y otros en recintos separados, aunque las fuentes consultadas no saben explicar a qué exconsejero le tocó con quién.

Gritos de 'viva España' y seguridad: la primera noche de los exconsejeros en prisión

Las medidas de seguridad impuestas por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias con el fin de evitar filtraciones a la prensa a través de los funcionarios de prisiones son actualmente de tal calibre que los propios empleados públicos de las cárceles se sienten acosados. Las mismas fuentes explican a El Confidencial que apenas pueden usar el teléfono móvil y que la dirección del centro tiene controlados los terminales fijos. En el caso de Estremera, precisamente por el encarcelamiento de los exconsejeros catalanes, estas medidas son aún más fuertes, dado que existe un mayor interés por parte del Ministerio del Interior.

Las primeras horas de los exdirigentes en prisión, por tanto, se han tornado frías y sin apenas movimientos destacables más allá de los incidentes denunciados por las defensas de los propios exconsejeros durante los traslados de la Audiencia Nacional a la prisión. La Dirección General de la Policía, de hecho, ha abierto una investigación reservada para aclarar lo que ocurrió en el mencionado trayecto, en el que al parecer, según informó ayer Europa Press, tres agentes se mofaron de Junqueras. Las bromas se pueden ver en un vídeo en el que se escucha a los funcionarios hablar sobre la salida de los furgones y reírse tras contemplar la posibilidad de que se "empotren" contra un coche aparcado.

 Vista de una celda del nuevo centro penitenciario de Estremera. (EFE)
Vista de una celda del nuevo centro penitenciario de Estremera. (EFE)

"Al osito ya verás cómo lo van a poner", ha añadido otro de los policías. "Está llegando un osito a la cárcel", responde el tercero. "Hasta que lo pongan a cuatro patas", se escucha en el vídeo de voz de uno de los funcionarios. "Le arreglan el ojo, le arreglan el ojo", insiste el mismo. El abogado de Junqueras, Andreu van Den Eynde, explicó ayer que su cliente se encuentra en perfectas condiciones en la cárcel, donde fue a visitarle, aunque se quejó del incidente ocurrido durante el traslado.

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Tras este incidente y una vez asentados los exconsejeros en sus celdas, la jueza Lamela decidió actuar contra el resto de exconsejeros del Govern y el propio expresidente Carles Puigdemont, que se encuentra en Bélgica desde hace días. La magistrada dictó ayer una orden internacional de busca y captura contra los cuatro 'exconsellers' y contra el exjefe del ejecutivo autonómico debido a que ninguno de ellos ha respondido al llamamiento judicial. La instructora decretó su ingreso en prisión al tiempo que activó un complejo proceso de entrega que remitió a Bruselas y que podría alargarse hasta tres meses.

Al igual que a los exdirigentes catalanes encerrados en Estremera y en Alcalá Meco, a los cinco restantes exmiembros del Govern les acusa de los delitos de rebelión, rebeldía, sedición, malversación de caudales públicos, prevaricación y desobediencia. "Encontrándose Carles Puigdemont Casamajó en paradero desconocido, al no haber sido localizado en un domicilio, procede acordar, en aplicación de lo dispuesto en los artículos 502, 503 y siguientes de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, su prisión provisional comunicada y sin fianza y su busca y captura, librándose orden europea de detención y entrega con fines extradicionales", señaló el auto de Lamela.

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