La encrucijada de Cellnex: ¿cambio de tendencia o bache en el camino?
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La encrucijada de Cellnex: ¿cambio de tendencia o bache en el camino?

La cotizada, que hace no mucho alcanzó el 'top 3' del Ibex 35 por capitalización, ha perdido un tercio de su valor desde máximos históricos y afronta un momento clave para su futuro

Foto: Antenas de Cellnex en Madrid. (Reuters)
Antenas de Cellnex en Madrid. (Reuters)
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Cellnex lleva transitando el camino de las dudas desde que comenzó el año y ahora, solo tres meses después de arrancar el ejercicio, tiene frente a sí un momento clave. Debe determinar si simplemente atraviesa un bache en su habitual rumbo a toda máquina o si los vientos de cola han abandonado a una de las compañías que, además, siempre han contado con el favor del mercado.

No hace tanto que la cotizada era la gran revelación del Ibex 35. El pasado mes de octubre firmaba sus máximos históricos después de, unos días antes, superar a un histórico como Banco Santander en capitalización bursátil. El sorpaso no fue una cuestión menor: la entidad presidida por Ana Patricia Botín comenzó 2020 con una ventaja de 47.200 millones de euros y en apenas nueve meses Cellnex le sacaba 200 millones. Por ponerlo en perspectiva, la brecha al arranque de 2018 era de más de 93.000 millones, con Santander multiplicando por 20 el valor de la teleco.

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El pobre fin de año de la firma de Tobías Martínez, así como su dubitativo inicio de 2021, han hecho que la situación se revierta. Cellnex ha perdido un tercio de su valor desde ese octubre y ahora afronta un escenario complejo en una industria en la que no hace tanto campaba a sus anchas.

De hecho, apenas está pudiendo aprovechar el viento de cola que acompaña a la bolsa española. El Ibex avanza algo más de 4,5 puntos porcentuales en este año, mientras que rivales como Telefónica, a la que los inversores miran con el ceño fruncido, se han anotado ganancias por encima del 23%.

El futuro más inmediato de la firma pasa por la ampliación de capital de 7.000 millones de euros que tendrá que ser aprobada el lunes en junta. Según explica 'Cinco Días', la hoja de ruta pasa por dar entrada a un puñado de fondos soberanos que ya han mostrado su interés por entrar en el capital de la cotizada o por ampliar su participación.

Entre ellos podrían estar el de Singapur, GIC, que tiene un 7,03% de las acciones, y el de Abu Dabhi, ADIA, que cuenta con un 6,97% del capital. Estos fondos ganarán importancia a costa de la familia Benetton, el primer socio de la firma, que parece que no acudirá a la ampliación y verá como su participación se diluye desde el 13% actual hasta por debajo del 10%.

Los tipos de interés bajos, clave

Este mal arranque ha provocado que los expertos de Alantra se pregunten "si es un bache en el camino o un profundo cambio de tendencia, dada la sensibilidad de la empresa a los tipos de interés". Los analistas de dicha casa también apuntan a problemas como el apalancamiento, "sobre todo cuando se tiene una estrategia con mucho peso puesto en las operaciones. Para hacerlas rentables es importante un escenario de tipos bajos". Cellnex ha aprovechado ese contexto mucho tiempo, pero no parece sostenible que se mantengan dichas condiciones en el medio y corto plazo.

placeholder El primer ejecutivo de Cellnex, Tobías Martínez, en una imagen de archivo. (EC)
El primer ejecutivo de Cellnex, Tobías Martínez, en una imagen de archivo. (EC)

¿Qué ha pasado con ese camino de rosas que transitaba Cellnex? Pues que está cada vez más lleno de rivales. El aterrizaje en Europa de American Towers con la compra de las más de 30.000 torres de Telxius fue solo la primera señal de alarma que se encendió en el cuartel general de la cotizada española. Semanas después Vodafone sacaba a bolsa su negocio de torres —Vantage Towers, valorada en algo más de 12.300 millones de euros— y Orange anunciaba la creación de una filial, Totem, para gestionar 25.500 emplazamientos entre España y Francia.

Pese a esta fuerte competencia, los analistas de Bloomberg Intelligence consideran que Cellnex tiene "un negocio muy diferente al de, por ejemplo, Vantage Towers, pese a que comparten industria, espacio geográfico y tienen una escala similar". Vodafone cuenta con 47.000 torres en ocho países y, además de controlar Vantage, tiene en cartera el 33,2% del capital de Inwit y el 50% de Cornerstone, por lo que su presencia es muy importante.

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Pese a lo abigarrado de la industria, lo cierto es que desde Alantra apuntan a que todavía es posible crecer en la Unión Europa, el verdadero espacio de influencia de Cellnex. "Así lo han demostrado las últimas operaciones que ha efectuado en Holanda, Francia y Polonia. También creemos que un acuerdo con Deutsche Telekom, que podría cerrarse entre 13.000 y 15.000 millones de euros por más de 30.000 emplazamientos, podría tener mucho sentido", afirman.

La creciente competencia también va a hacer que el crecimiento por la vía inorgánica sea cada vez más caro. Cellnex, que ha sacado la chequera con cierta alegría este año, se va a encontrar con que sus rivales van a encarecer sus objetivos, en una industria que arrastra una fuerte inflación —Telxius le colocó a American Towers sus torres a múltiplos récord— y que tiende a la consolidación. Según los datos de JP Morgan en el año 2020 cambiaron de manos 48.000 torres, un 55% más que en 2019 y el doble que en 2018.

Cellnex lleva transitando el camino de las dudas desde que comenzó el año y ahora, solo tres meses después de arrancar el ejercicio, tiene frente a sí un momento clave. Debe determinar si simplemente atraviesa un bache en su habitual rumbo a toda máquina o si los vientos de cola han abandonado a una de las compañías que, además, siempre han contado con el favor del mercado.

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