Telefónica y la venta de Telxius: un precio que hace muy difícil poner peros
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Operación de 7.700 millones

Telefónica y la venta de Telxius: un precio que hace muy difícil poner peros

Las valoraciones récord obtenidas en el traspaso del negocio de torres suponen un importante paso adelante en la estrategia de reposicionamiento de Telefónica

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Son muchas y muy contundentes las razones para considerar que Telefónica ha cerrado con la venta de las torres de Telxius, anunciada en la mañana de este miércoles, una operación buena. Muy buena, incluso. Las ganancias superiores al 9,67% con las que la han recibido sus acciones así parecen acreditarlo.

A nadie escapa que para el grupo que dirige José María Álvarez-Pallete la reducción de sus niveles de deuda representa una misión crítica ―hasta cierto punto, casi vital―, sin la cual el mercado se muestra renuente a apreciar las fortalezas (que también las hay) del negocio. El incontenible hundimiento bursátil de Telefónica (pérdidas superiores al 56% en la última década, aún contando dividendos) no puede explicarse sin atender a la sucesión de fiascos que ha protagonizado el grupo en sus esfuerzos para limitar su oneroso apalancamiento.

Así se puede entender el regocijo con el que los inversores han acogido un movimiento como el de la venta de las torres de Telxius que supone un paso de calado en esa lucha por racionalizar el balance de la operadora española. Los 7.700 millones de euros que pagará American Tower Corporation (ATC) por los alrededor de 30.722 emplazamientos transferidos supondrán para Telefónica, propietaria del 50,1% de la filial de infraestructuras, una plusvalía cercana a los 3.500 millones de euros y unos 4.600 millones de reducción de deuda.

El negocio de las torres presentaba las mejores perspectivas de crecimiento del grupo

De este modo el grupo español podrá reducir su ratio de apalancamiento en 0,3 veces, desde las 2,7 veces en que se situaba a cierre del tercer trimestre, rebajando sus pasivos financieros totales (deuda neta más bonos híbridos, arrendamientos financieros y compromisos de restructuración pendientes) ligeramente por encima de los 50.000 millones de euros, a falta de otras operaciones ―integración de O2 con Virgin Media en Reino Unido, por ejemplo― que permitirán un desapalancamiento adicional en los próximos meses.

No puede obviarse, no obstante, que esta opción, la de la venta de Telxius, ha sido durante mucho tiempo una palanca evidente que Telefónica se había negado hasta ahora a activar. Mantener el control de una infraestructura crítica para prestar sus servicios ha sido entendido durante mucho tiempo como una decisión estratégica, por más que la evolución reciente del sector haya llevado a normalizar la externalización de estos servicios.

Pero, más importante aún, el negocio de las torres venía representando para Telefónica una de las divisiones con mejores perspectivas de crecimiento, dentro de un negocio general caracterizado desde hace años por el estancamiento de sus cifras. Según las estimaciones del Barclays, en un informe publicado el pasado noviembre, los ingresos del negocio de infraestructuras del grupo estaban encaminados a crecer más de un 10% entre 2020 y 2022, en contraste con un recorte del 3,5% para las cifras totales de la compañía.

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Sin embargo, las valoraciones obtenidas por Telefónica en la transacción parecen eliminar cualquier lectura negativa que se pudiera hacer de la venta. Las 30,5 veces ebitda que se calcula que pagará ATC por los activos adquiridos representan el múltiplo más elevado jamás pagado en un sector que ya acumulaba una destacada inflación, superando con creces no solo las ratios pagadas en las últimas operaciones ―la media de las operaciones cerradas por Cellnex entre 20219 y 2020 se sitúa en torno a las 11,6 veces―, sino también de las valoraciones de los gigantes del sector, como la propia ATC, que se negocia actualmente a unas 26 veces sus fondos sobre operaciones (FFO). Firmas como Alantra o CaixaBank-BPI otorgaban a las torres de Telxius valoraciones entre 5.000 y 6.500 millones de euros.

Para Telefónica se trata de afrontar una necesidad, la de reducir su deuda, aunque sea a costa de desprenderse de negocios de valor como el que representa Telxius. "Dadas las circunstancias actuales y su alto apalancamiento, Telefónica no tiene otra opción que vender sus activos más valiosos para reducir deuda", observan los analistas de Mirabaud, que consideran positivo el pragmatismo demostrado por la dirección de la compañía con esta operación. Del mismo modo, el movimiento permitiría aliviar las constantes dudas sobre la sostenibilidad del dividendo del grupo.

La venta debe reforzar la credibilidad del proceso de desapalancamiento de Telefónica

Lo que no supone, en ningún caso, la venta de las torres de Telxius es un cambio de guion en torno a Telefónica, sino un paso más dentro de una estrategia que aún debe afianzarse para favorecer un cambio en la imagen de la compañía ante los mercados. Se trataría, por lo tanto, de un buen punto de partida, que debería apuntalarse en los próximos meses con movimientos adicionales de venta de activos para rebajar su apalancamiento.

"Debería permitir mejorar la credibilidad del proceso de venta y racionalización de activos iniciado hace más de un año, que hasta ahora avanzaba lentamente", observan los analistas de Alantra, que recuerdan que, tras la operación, Telefónica aún mantiene bajo su control otras 35.000 torres, que podrían alcanzar valoraciones por encima de los 5.000 millones de euros, en términos de valor de empresa (EV). Además, el grupo de Álvarez-Pallete contaría con otras opciones, como la red de cables submarinos de Telxius, que no han formado parte de la transacción, o la posibilidad de la venta de una participación en su red de fibra en España, otra opción controvertida ―incluso más que la de las torres― por lo que supone de ceder control en un activo estratégico y diferencial.

Pero, por encima de estas opciones, se mantiene la gran baza de Hispam, la división de negocios latinoamericanos (a excepción de Brasil), que no solo permitiría otro paso sustancial en la reducción de deuda, sino que supondría liberarse del que ha sido uno de los grandes lastres a la rentabilidad del negocio en los últimos tiempos. Así, Telefónica podría enfocarse definitivamente en sus mercados clave y presentar un perfil de retornos algo más alentador, a la espera de que la transformación del mercado europeo (con una esperada mayor disposición de los reguladores a favorecer la consolidación) favorezca unas perspectivas de creación de valor que hace tiempo parecen lejos del alcance del grupo.

Son muchas y muy contundentes las razones para considerar que Telefónica ha cerrado con la venta de las torres de Telxius, anunciada en la mañana de este miércoles, una operación buena. Muy buena, incluso. Las ganancias superiores al 9,67% con las que la han recibido sus acciones así parecen acreditarlo.

José María Álvarez Pallete Cellnex Telecom Noticias de Telefónica Telecomunicaciones
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