El Corte Inglés pone a la venta inmuebles por 3.000 millones para hacer frente a la crisis
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SE LO ENCARGA A JLL

El Corte Inglés pone a la venta inmuebles por 3.000 millones para hacer frente a la crisis

La compañía de grandes almacenes encarga al bróker JLL desinversiones millonarias para reducir la deuda y poder cumplir determinadas obligaciones financieras con la banca

Foto: Fachada de un centro comercial de El Corte Inglés. (Reuters)
Fachada de un centro comercial de El Corte Inglés. (Reuters)

El consejo de administración de El Corte Inglés ha aprobado un plan estratégico para adaptar su red comercial, su plantilla y sus activos a la nueva realidad económica provocada por el coronavirus. El grupo de distribución, que ya ha anunciado su intención de reducir su fuerza laboral en 3.000 personas, ha decidido poner a la venta activos inmobiliarios por 3.000 millones de euros. Unas desinversiones que el 'holding' destinará a reducir la deuda nueva solicitada por la crisis del covid-19, con el objetivo de obtener por fin el grado de inversión o grado de solvencia.

Según han asegurado fuentes del sector, el nuevo plan estratégico se basa en un reenfoque de las ventas, para potenciar la división 'online'; la entrada en nuevos negocios, con los servicios integrales, la telefonía y los financieros; una reducción de costes a gran escala, con adelgazamiento de la fuerza laboral, y la venta de inmuebles que no tengan un uso comercial. Este último será el que más impacto tendrá a corto plazo en el balance del grupo y el de más rápida ejecución, junto con la salida voluntaria de 3.000 personas.

Foto: Imagen: El Confidencial Diseño
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Para ello, El Corte Inglés, que ha declinado hacer ningún comentario sobre esta información, ha contratado los servicios de JLL, que ya ha identificado y troceado los activos que saldrán al mercado durante 2021 y 2022. Entre otros, estará la Torre Titania, el antiguo Windsor, un edificio de oficinas situado en pleno paseo de la Castellana, alquilado actualmente a EY. Un coloso por el que ingresa unos seis millones de euros al año por el arrendamiento y por el que ya recibió ofertas tentativas próximas a los 200 millones de euros que la compañía no aceptó.

Pero, además, El Corte Inglés ha señalado como activos para ser traspasados varias naves logísticas, algunos de los seis edificios usados para oficinas propias, incluida la sede central de la calle Hermosilla (Goya), y terrenos ubicados en Barcelona, Lisboa, Oporto, Móstoles y Coslada, entre otros. Asimismo, el grupo de grandes almacenes tiene previsto desprenderse de la parcela de 13.000 metros cuadrados sita al lado del gran almacén de Nuevos Ministerios donde ya había encargado a JLL levantar el que se había calificado como el último gran edificio de oficinas de la City madrileña.

Foto: Tienda de El Corte Inglés. (iStock)

Este es el tercer plan inmobiliario que pone en marcha El Corte Inglés en los últimos cinco años. El primero, bautizado como Batman, lo arrancó Dimas Gimeno, presidente hasta el verano de 2018, y no llegó a ejecutarse. El segundo, denominado Green, encargado a PwC, por un volumen de 2.000 millones de euros, tampoco funcionó. La compañía sí cerró las ventas independientes de algunos centros comerciales en Madrid, como Parquesur y La Vaguada; Barcelona (Francesc Macià); Valencia (Colón); Bilbao (Gran Vía); Sevilla (Los Arcos), y Cádiz (Bahía Sur), por cerca de 530 millones de euros.

La solvencia y el dividendo

El grupo, que había rebajado su deuda en más de 1.000 millones de euros hasta principios de 2020 con estas desinversiones inmobiliarias, más las de sus filiales de informática y óptica, así como la mejora de las ventas, ha visto trastocada esta tendencia por el impacto del covid. El Corte Inglés pidió nada más aparecer la pandemia un nuevo crédito de 1.300 millones con garantía del Estado, que elevó su pasivo a cerca de 4.000 millones, mientras el beneficio de explotación se hundía en picado por el cierre forzoso de los centros comerciales.

Foto: Entrada de El Corte Inglés de Callao (Madrid), en una imagen de archivo. (EFE)

Este préstamo debe empezar a devolverlo este verano, pero tras la modificación aprobada por el Gobierno para la devolución de los llamados ICO, su amortización puede retrasarse hasta junio de 2022. El primer gran vencimiento bancario que tiene la compañía es en febrero de 2024, cuando debe repagar cerca de 1.000 millones a los bancos que le concedieron el último crédito sindicado de 2.000 millones, hace ahora un año.

Por eso, la ejecución de este plan de venta de activos inmobiliarios es clave, ya que la compañía tiene que afrontar vencimientos relevantes en poco más de 24 meses. Ese es el plazo que la alta dirección del 'holding' se ha dado para encontrar compradores para edificios, locales, suelos y naves logísticas, porque el consejo de administración se ha propuesto como objetivo esencial conseguir el 'investment grade' o grado de inversión.

Es lo que se conoce como 'rating' o solvencia, que permite a una empresa financiarse a tipos de interés más bajos, además de poder acceder a inversores institucionales que solo compran acciones o bonos de compañías que tienen este sello de garantía. Sin esa calificación de solvencia, El Corte Inglés tiene condicionada su política de dividendos, la renta histórica de la que viven la mayoría de sus grandes accionistas privados.

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