Los bancos aceleran sus planes de recorte ante años de caídas en los márgenes
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EL EURÍBOR DESTROZA SU RENTABILIDAD

Los bancos aceleran sus planes de recorte ante años de caídas en los márgenes

Los banqueros llevan años lamentándose de los tipos negativos, con los que convivirán mucho más tiempo. La banca postcovid tendrá más ERE o cierres de oficinas

placeholder Foto: El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri (i), la presidenta de Banco Santander, Ana Botín (c), y el presidente del BBVA, Carlos Torres (d). (EFE)
El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri (i), la presidenta de Banco Santander, Ana Botín (c), y el presidente del BBVA, Carlos Torres (d). (EFE)

Lo de que la banca siempre gana hace tiempo que quedó en entredicho. Al menos, no lo suficiente para ser rentable. Y en 2020, con las provisiones y los ajustes contables de Banco Santander, el resultado global es negativo. Las entidades se enfrentan al problema coyuntural del coronavirus, que amenaza los balances por morosidad y golpea la nueva producción, y a desafíos estructurales por los tipos negativos o bajos, además de la presión regulatoria o la competencia de jugadores no bancarios. La respuesta de los banqueros es la de mejorar la eficiencia con la reducción de costes.

En 2020 creció el crédito por primera vez desde la Gran Crisis Financiera. Esta expansión se produjo, principalmente, por los préstamos a las empresas con aval público a través del Instituto de Crédito Oficial (ICO). Pero el margen de intereses de los ocho bancos cotizados se contrajo un 7,4%, mientras que en el negocio español fue del 1%. Respecto a los activos totales medios, hubo un repunte del 0,91%, según estimaciones de AFI.

Foto: Reloj en la fachada de la sede del Banco de España. (EFE)

Los bancos realizaron 8.794 millones en provisiones durante el ejercicio, el triple que el año anterior ante los escenarios macro que manejan las entidades y que incluyen una subida de la morosidad para la segunda mitad de 2021. "Las provisiones condicionarán los resultados de los bancos los dos próximos años", avisa Fernando Rojas, analista de AFI.

Un informe de AFI recuerda que "junto a la partida de saneamientos, como lastre principal de la cuenta de resultados, otro elemento muy destacado es la evolución del margen de intereses, principal reflejo de la exigua rentabilidad bancaria". En el negocio en España, explica que hay dos efectos contrarios: el positivo es el crecimiento del 4% interanual del crédito. Pero hay un efecto negativo por "la presión a la baja del margen unitario, sobre todo por la intensa caída asociada a la rentabilidad del crédito, imposible de compensar con descensos similares en el coste del pasivo".

Las entidades justifican así los recortes. Además, "no es solo por la escasa rentabilidad el crédito sino también de otros activos (por ejemplo, la renta fija), por la desmesurada exigencia de capital que habría que rentabilizar y, desde luego, por los cambios en el comportamiento de la clientela y la amenaza de los competidores no bancos", explica el consultor y exejecutivo bancario Carmelo Tajadura.

placeholder José Ignacio Goirigolzarri, Ana Botín y Carlos Torres. (EFE/EC)
José Ignacio Goirigolzarri, Ana Botín y Carlos Torres. (EFE/EC)

"El margen de intermediación lleva años en descenso en paralelo a la caída de los tipos de interés. En el negocio de la banca en España, en el último año ha vuelto a caer hasta situarse en el 0,84%. Ese margen es insuficiente para financiar los gastos de explotación, ya que el margen equivale al 89% de los costes de administración", apunta Joaquín Maudos, director adjunto del Ivie y catedrático de la Universidad de Valencia. En ese contexto, prosigue, "la presión por reducir costes se intensifica y es la vía prioritaria para intentar mejorar la rentabilidad. A pesar de que la red de oficinas ha caído a más de la mitad desde su valor máximo, el ajuste es insuficiente porque la eficiencia ha empeorado. Si ahora encima se añade el impacto del covid que obliga a destinar una parte importante del margen a provisionar las pérdidas por deterioro del valor de activo (morosidad), es vital recortar costes, y a ello ayudan las fusiones buscando sinergias".

Hay que tener en cuenta que los bancos llegan a esta situación, pese a los recortes de los últimos años, "con un exceso de capacidad", opina Santiago Carbó, director de estudios financieros de Funcas. "La rentabilidad la están condicionando los tipos de interés y, puesto que hay poco que hacer para mejorar el margen de intermediación, la respuesta viene por el lado de los costes operativos, que deben reducirse. También se intenta aumentar las comisiones, dando más servicios, ampliando canales y con una oferta más personalizada", agrega.

Impulso del crédito a empresas

Las moratorias decretadas por el Gobierno (ya que las sectoriales son para el principal, no para los intereses) y la carencia que tienen muchos préstamos ICO hacen que no todo el crédito haya aportado intereses en 2020. Pero de fondo está el euríbor, que ha marcado mínimos históricos y sigue cayendo, ya por debajo de la barrera del -0,5% en 2021. Dado que las hipotecas se van repreciando anualmente y que cerca del 80% es variable y referenciada a este índice, hay una tendencia a la baja en la rentabilidad de la cartera crediticia que no tiene pinta de que se revierta a corto plazo, ante los estímulos monetarios. Los bancos ya trabajan con expectativas de tipos negativos hasta 2031, como recordó hace unos meses Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank.

José Sevilla, su homólogo en Bankia y cuyo futuro ante la fusión aún no se conoce, siempre incluía en las presentaciones que "los tipos bajos nos gustan, pero no los negativos". Pero esta realidad se ha perpetuado sin que los bancos lleven a negativo el tipo aplicado por los depósitos. Las entidades solo cobran a inversores institucionales y a empresas, y únicamente BBVA e ING han abierto la puerta para particulares, pero para saldos de 200.000 euros y sin vinculación en el primer caso y a partir de 30.000 euros en liquidez en el segundo.

Foto: La ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero (EFE)

Esta vez, y pese a los esfuerzos de las entidades, los ingresos por comisiones no han sido suficientes para compensar la caída de márgenes. La partida de comisiones netas cayó un 9,2% y tuvo un comportamiento plano en España, mientras que la actividad que ha aliviado el daño, como ocurre en cada crisis, ha sido comerciar con la renta fija. El resultado de operaciones financieras (ROF) subió un 51,9% en la suma de los ocho bancos y un 4,7% si se contabiliza únicamente el mercado español.

Aunque la verdadera partida que alivió el deterioro de las cuentas de resultados fue la de costes, con un descenso cercano al 9%. Los ejecutivos de la banca han explicado que ha habido un descenso de los bonus de los directivos, de los que reciben en la red por el éxito comercial, y también en gastos generales como en viajes. Y este es el camino que van a seguir, acelerando la reducción de costes, lo que se traduce en provisiones para asumir despidos y cerrar oficinas.

El empleo se redujo ya casi el 3% el año pasado, y el número de oficinas en algo más del 6%

El coronavirus ha disparado las interacciones digitales, acelerando y adelantando las previsiones de uso de canales 'online'. "Nos adecuamos a lo que quiere el cliente", justifican todos los banqueros ante el previsible cierre de oficinas. El empleo se redujo ya casi el 3% el año pasado, y el número de oficinas en algo más del 6% a nivel de grupo; mientras que en España el recorte fue del 2% hasta los 140.446 empleados y del 8% en sucursales, hasta algo más de 15.365.

Pero en 2021 se acelerarán los recortes. Algunos ya están en marcha, en Banco Santander o Banco Sabadell, y otros se esperan para el final del ejercicio cuando los bancos resultantes de las fusiones entre CaixaBank y Bankia y Unicaja y Liberbank perfilen sus números y se reúnan con los sindicatos.

placeholder Gonzalo Gortázar y José Ignacio Goirigolzarri. (EFE)
Gonzalo Gortázar y José Ignacio Goirigolzarri. (EFE)

La nueva CaixaBank suma, con datos al cierre de 2020, 51.384 empleados. Poco más que el agregado de Banco Santander y BBVA, con algo más de 56.000. Aunque ambas entidades ya han protagonizado expedientes de regulación de empleo (ERE) en 2018, con 2.157 de CaixaBank y 2.000 en Bankia, el nuevo banco que liderarán José Ignacio Goirigolzarri y Gonzalo Gortázar se encamina a otro 'tijeretazo'. Los analistas apuntan a cifras de hasta 8.000 empleos.

A menor escala por la dimensión de los bancos, y porque Liberbank ya ha adelgazado su plantilla en los últimos años y el solapamiento con Unicaja es limitado, también habrá recortes en este nuevo banco. Pero los más inmediatos se producirán en Banco Santander y Banco Sabadell, que ya los han acordado con los sindicatos. En la entidad cántabra es un ERE de 3.572 salidas, y ha dotado 700 millones en provisiones para reestructuraciones en Españ; mientras que el Sabadell pactó 1.817 bajas incentivadas, cuyo coste es de 314.

En BBVA, por su parte, también se anticipan recortes. El banco presidido por Carlos Torres, que rompió negociaciones de fusión con el Sabadell, tiene un exceso de capital de 8.000 millones respecto a su objetivo de solvencia. Los ejecutivos de la entidad azul apuntan a que se empleará en una recompra de acciones del orden de 3.000 millones; y una parte, también, en reestructuraciones para reducir costes.

Foto: Centro comercial de Barcelona, con los establecimientos cerrados. (EFE)

Torres y el consejero delegado, Onur Genç, rechazaron entrar en detalles y explicar si será un ERE, un programa de bajas incentivadas o cómo reducirán gastos. El presidente, al poco de ser nombrado consejero delegado en 2016, realizó unas declaraciones sobre que en un futuro sobrarían dos tercios de las sucursales. El banco matizó que se trataba de una reflexión futurista y nada de planes concretos. Y lo cierto es que BBVA se ha quedado atrás en reducción de sucursales y plantilla en los últimos años, y cuenta con una red mayor que Santander pero con menos volumen de créditos, depósitos o fondos de inversión.

Los bancos intentarán así mejorar su eficiencia. La ratio de gastos sobre ingresos se situó en 2020 en el 54,5%, mejor que el 58,4% del año anterior. Sin embargo, aspiran a bajar del 50% y seguir mejorando esta variable para compensar el efecto de los tipos negativos. Pero con recortes se corre el riesgo de perder fuerza comercial.

La ratio de gastos sobre ingresos se situó en 2020 en el 54,5%, mejor que el 58,4% del año anterior

De hecho, es algo que suele verse con las fusiones o con el cierre de sucursales, momentos en los que no se mantiene todo el negocio. Esta vez, además, la competencia es creciente por parte de 'neobancos', 'fintech' y gigantes tecnológicos o industriales. "A corto plazo, desde luego, disponer de menores medios o alterar el mix de los mismos, sí que podría tener alguna consecuencia comercial. A medio plazo es, sin embargo, absolutamente necesario y el peor comportamiento comercial estaría más bien relacionado con la falta de adaptación", arguye Tajadura.

En cualquier caso, sostiene Maudos, la reducción de costes "no es una opción sino una obligación porque el problema de baja rentabilidad es estructural". "Los bancos tienen que mantener un nivel competitivo equitativo con otras empresas tecnológicas. Esa competencia en condiciones de igualdad ahora mismo no está garantizada por la regulación existente. Eso sí, a medida que los nuevos competidores han querido adentrarse en negocios más allá de los pagos, los reguladores han detectado posibles riesgos para la estabilidad financiera y, por lo tanto, han aumentado el escrutinio sobre estas empresas tecnológicas que ahora intentan hacer negocio financiero bancario. En este sentido, en los próximos años, seguirá habiendo una competencia intensa y la regulación jugará un papel equilibrador bastante importante”, sentencia Carbó.

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