La banca anticipa la primera avalancha de créditos tocados por el covid: 12.500 millones
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La banca anticipa la primera avalancha de créditos tocados por el covid: 12.500 millones

CaixaBank, Bankia y BBVA son las primeras entidades en pasar a la categoría de créditos en vigilancia grandes masas de préstamos, en torno a un 2,5% de su cartera en España

placeholder Foto: Centro comercial de Barcelona, con los establecimientos cerrados. (EFE)
Centro comercial de Barcelona, con los establecimientos cerrados. (EFE)

La banca se adentra en territorio desconocido. La economía no se había enfrentado hasta ahora a una crisis de la envergadura de la del covid, con una caída del producto interior bruto (PIB) del 11% en 2020. Los equipos de riesgos de los bancos están preparados para una oleada de impagos, que todavía no se ha desbordado gracias a los ERTE (expedientes de regulación temporal de empleo), las moratorias y las líneas de avales públicos para empresas. Aun así, los resultados que están presentando las entidades financieras en los últimos días muestran los primeros signos de la avalancha de créditos morosos que se avecina.

Así, Bankia, CaixaBank y BBVA han decidido poner en vigilancia una cartera de créditos valorada en 12.646 millones, en torno a un 2,5% del total de sus créditos en España. Las tres entidades han elevado el peso de los préstamos dentro de la categoría 'Stage 2', que engloba a aquellos que siguen al corriente de pago, pero cuyos riesgos han empeorado claramente. En muchos casos, es un paso previo a que los créditos pasen a la categoría 3, de dudosos.

Foto: El presidente de CaixaBank, Jordi Gual (d), y el consejero delegado, Gonzalo Gortázar (i). (EFE)

Las entidades están teniendo en cuenta distintos criterios a la hora de situar estos préstamos en cuarentena. Así, por ejemplo, CaixaBank se ha fijado en hipotecas con moratorias en las que el cliente ha perdido el empleo o está en ERTE, y en las que la cuota representa más del 30% de los ingresos. También contempla como créditos en cuarentena aquellos de empresas en los sectores más vulnerables al covid, y los de sus empleados. Durante el último trimestre de 2020, el grupo catalán reclasificó a 'Stage 2' préstamos valorados en 6.723 millones, un 3,3% de toda su cartera en España. Con ello, el porcentaje de créditos bajo esta clasificación o en dudoso asciende al 14% de su exposición crediticia.

Como el banco catalán, Bankia se ha centrado en su segmento de empresas, sobre todo en aquellas compañías de sectores más tocados: "Hemos sido prudentes, lo que hemos hecho es analizar toda la cartera de créditos covid, tanto con exposición ICO como previa, reclasificar aquellos a los que tenemos que dar especial seguimiento", explicó el consejero delegado, José Sevilla. Bankia también ha calcado los porcentajes de CaixaBank en nuevos préstamos que entran en vigilancia, 4.100 millones, un 3,3% del total.

Por su parte, BBVA ha pasado a la categoría intermedia créditos en España por valor de 1.823 millones, un 1,1%, con lo que ya tiene más de un 15% en esta situación y en dudosos. Onur Genç, consejero delegado de BBVA, defendió ante analistas que este movimiento se debe a "un ejercicio de prudencia" y no a cualquier tipo de signo de alerta.

El efecto acantilado

Estas tres entidades marcan el camino al resto de la banca en una tendencia que lleva meses empujando el Banco Central Europeo (BCE). El supervisor ha iniciado inspecciones para que los bancos reconozcan cuanto antes sus debilidades y eviten así el efecto acantilado que se produciría en caso de que la morosidad se dispare de golpe.

Para evitarlo, los bancos han empezado a provisionar sumas de miles de millones durante 2020. Lo han hecho sobre la base de sus estudios macroeconómicos. Como todavía no hay créditos impagados —incluso la morosidad está cayendo—, las dotaciones tienen que implantarse en función de proyecciones a futuro. Mientras, todos los bancos y expertos se hacen la pregunta del millón: ¿cuándo empezará la próxima ola de morosidad?

placeholder José Ignacio Goirigolzarri (i), presidente de Bankia, y Gonzalo Gortázar, CEO de CaixaBank. (EFE)
José Ignacio Goirigolzarri (i), presidente de Bankia, y Gonzalo Gortázar, CEO de CaixaBank. (EFE)

Hasta ahora, todos los expertos esperaban que la avalancha de impagos se produjera en primavera, cuando empezarán a vencer los periodos de carencia de los préstamos que dio la banca con aval del Estado, a través del ICO (Instituto de Crédito Oficial). Sin embargo, el Gobierno decidió extender un año más este plazo de gracia, dando algo más de oxígeno a pymes y autónomos. La duda del sector está en las moratorias y en los préstamos que no están bajo ningún tipo de programa de ayuda.

Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank, espera "que el pico de morosidad se produzca en 2021 y que la ratio que tenemos del 3,3% ahora aumente", aunque con unos números "con que podremos vivir". El banquero madrileño explicó ante periodistas que casi todas las moratorias de consumo que han ido venciendo en 2020 siguen al corriente de pago, y se muestra optimista porque las hipotecas tienen unos LTV ('loan to value', porcentaje del valor del inmueble que representa la deuda) por debajo del 50%, algo positivo porque "los clientes quieren retener el activo y nosotros queremos que lo retengan".

Bankinter se desmarca

Sevilla también señaló ante los medios que el vencimiento de las moratorias "va mejor de lo previsto" y apuntó que Bankia "está acompañando a los clientes" en este proceso. Entre las opciones que están barajando, está la de reestructurar la deuda alargando plazos para hacer más digerible la cuota.

De momento, la única entidad que se ha salido de la senda de estas tres es Bankinter, que en el cuarto trimestre dejó de realizar nuevas provisiones por el covid, dando ya por cubierto su agujero por la pandemia. Algo que refleja cómo los banqueros todavía están tratando de adelantarse a la crisis a ciegas, aunque todo apunta a que no tardarán mucho en verla de cerca.

La banca se adentra en territorio desconocido. La economía no se había enfrentado hasta ahora a una crisis de la envergadura de la del covid, con una caída del producto interior bruto (PIB) del 11% en 2020. Los equipos de riesgos de los bancos están preparados para una oleada de impagos, que todavía no se ha desbordado gracias a los ERTE (expedientes de regulación temporal de empleo), las moratorias y las líneas de avales públicos para empresas. Aun así, los resultados que están presentando las entidades financieras en los últimos días muestran los primeros signos de la avalancha de créditos morosos que se avecina.

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