Crisis del petróleo

BBVA tiene más de 2.500 millones de euros en créditos a petroleras en EEUU

El colapso de los precios del crudo supone un nuevo lastre a las perspectivas de negocio de la entidad española en el mercado estadounidense

Foto: Torre de BBVA Compass en Austin (Texas).
Torre de BBVA Compass en Austin (Texas).
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El colapso experimentado en las últimas jornadas por los precios del petróleo ha abierto una nueva ventana de incertidumbres para el sector financiero internacional. Tras recuperar algo de terreno en la jornada del martes, las ventas volvían a golpear la cotización del crudo en la sesión del miércoles, acumulando, así, caídas superiores al 25% en apenas cuatro sesiones.

La perspectiva de un enfrentamiento prolongado entre Arabia Saudí y Rusia azuza pronósticos de precios bajos a medio plazo, que amenazan con desencadenar una tormenta financiera en el sector.

Los productores de petróleo de esquisto en Estados Unidos han sido señalados como los más comprometidos por la nueva situación. El sector, altamente endeudado, arrastra desde hace varios trimestres la carga de una pesada deuda, que cada vez le resulta más difícil refinanciar, dadas las dudas que siguen existiendo sobre la capacidad del negocio para ser rentable.

Este contexto ha supuesto en los últimos días una losa para la cotización de los grandes bancos estadounidenses, con entidades como JP Morgan, Bank of America, Citibank y Wells Fargo restando el pasado lunes entre un 12 y un 16% de su valor. Pero también para las entidades europeas más expuestas al sector, como es el caso de BBVA.

La entidad española señala en el informe anual de 2019 de su filial estadounidense BBVA Compass que en torno a un 4,5% de su cartera total de préstamos está relacionado con la industria energética. Esta cifra representaría unos 2.882 millones de dólares (unos 2.545 millones de euros, al cambio actual). "Esta cantidad se compone de préstamos directamente relacionados con la energía, como exploración y producción, transporte por gasoducto de gas natural, petróleo crudo y otros productos refinados del petróleo, servicios de campos petroleros y refinado y soporte", explica la entidad.

En su informe, BBVA Compass señala de forma recurrente las oscilaciones de los precios de la energía como uno de los riesgos destacados de su negocio. La entidad ya tuvo que hacer frente al hundimiento de los precios del petróleo que tuvo lugar entre 2014 y mediados de 2016, y aunque la proporción de créditos al sector energético es hoy inferior a la de entonces (cuando representaban el 5% del total), admite que "si los precios del petróleo disminuyen de manera considerable, los flujos de efectivo de los clientes del banco en esta industria podrían verse afectados negativamente, lo que podría afectar su capacidad para atender cualquier préstamo pendiente de ellos y/o reducir la demanda de préstamos. Estos factores podrían generar mayores morosidades y mayores incobros en periodos futuros, lo que podría afectar negativamente los negocios, la situación financiera o los resultados de las operaciones de la compañía".

La entidad ha reducido su exposición al sector petrolero, desde la crisis de la industria en 2016, cuando representaba un 5% de su cartera de crédito

Si el presumible impacto de los impagos en el sector —siempre que los bajos precios actuales se prolongaran— se presenta como un riesgo para todas las entidades con balances expuestos a la industria petrolera, en el caso de BBVA Compass puede resultar más preocupante el golpe que este escenario puede representar para las perspectivas del estado de Texas, en el que el grupo tiene una elevada presencia.

En la reciente presentación de los resultados de 2019, el presidente del grupo, Carlos Torres Vila, se aferró al potencial con que cuenta BBVA Compass en el estado de Texas para defender la presencia de la compañía en el mercado estadounidense. La entidad de origen español es el cuarto mayor banco, con una cuota de mercado de en torno al 5%, en una región que se ha destacado en los últimos tiempos por presentar unas tasas de crecimiento muy superiores a la media del país.

Sin embargo, son varias las firmas, como Oxford Economics, que prevén que el descenso de la inversión en energía por la caída de los precios afecte negativamente en 2020 a la economía estadounidense, y Texas es señalado, junto a Dakota del Norte, como el estado que más puede sufrir esta situación. La propia BBVA admite en su informe que "un periodo prolongado de precios bajos o volátiles del petróleo podría tener un impacto negativo en las economías y los mercados inmobiliarios de estados como Texas, lo que podría afectar negativamente los negocios, la situación financiera o los resultados operativos de la compañía".

El presidente de BBVA, Carlos Torres. (EFE)
El presidente de BBVA, Carlos Torres. (EFE)

Con todo, desde la entidad defienden la buena gestión que hacen de su exposición al sector petrolero. Aunque consideran que es demasiado pronto para valorar cualquier posible impacto del descenso de los precios del crudo, también recuerdan que la exposición a esta industria, a escala de grupo, es inferior al 3% de su balance, y subrayan que su efecto macroeconómico es, a grandes rasgos, neutral, ya que, aunque los menores precios puedan penalizar el negocio estadounidense, representan una noticia positiva para la economía de otros mercados en los que están presentes, como España o Turquía.

El riesgo petrolero se convierte, de este modo, en una nueva amenaza para el negocio estadounidense de BBVA, que ya en 2019 representó una importante rémora en las cuentas del grupo, que tuvo que hacer un ajuste en sus cuentas de 1.318 millones de euros, por el deterioro del valor de su filial Compass.

Además, la reciente rebaja de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal (Fed) para combatir el impacto del coronavirus en la economía norteamericana supone otro contratiempo a las perspectivas de un negocio que ha sido recurrentemente discutido por algunos analistas, que consideran que consume una importante cantidad de capital del grupo a cambio de rentabilidades excesivamente bajas. Con esa visión, los analistas de Alantra recomendaban, en 2019, la venta de BBVA Compass, para obtener recursos con los que reforzarse en otros mercados como España.

BBVA obtuvo en Estados Unidos en 2019 un resultado atribuido de 590 millones de euros, un 9,8% del total, y un 24% menos que en el ejercicio anterior.

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