CAÍDAS EN BOLSA SIN IMPACTO EN LOS EJECUTIVOS

¿Quién paga el agujero de 9.000 millones de las grandes empresas del Ibex?

Los decepcionantes resultados de Repsol, Santander, BBVA, ACS, Telefónica y BBVA solo han tenido consecuencias en los accionistas, pero no en los gestores de estas corporaciones

Foto: Pantallas del Ibex 35 en la Bolsa de Madrid. (EFE)
Pantallas del Ibex 35 en la Bolsa de Madrid. (EFE)
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"Con el fin de alinear la remuneración de los consejeros ejecutivos con la creación de valor para los accionistas a largo plazo, XYZ tiene implantada una política de retribución variable a largo plazo que está destinada a promover la motivación y retención de personas clave en la dirección del Grupo". El acrónimo XYZ se corresponde con el nombre de una gran empresa constructora que esta semana presentó unos beneficios muy por debajo de los anunciados. No obstante, podría ser el de cualquier otra multinacional española de las de mayor capitalización bursátil porque la mayoría suelen usar esta coletilla para aprobar incentivos millonarios para sus ejecutivos. Pero ¿qué ocurre cuando esos intereses no se alinean? ¿Cuando los resultados son malos, los accionistas pierden dinero, pero los directivos mantienen su trabajo y sus sueldos?

Esta semana, mientras el Ibex 35 tocaba la cota psicológica de los 10.000 puntos, su nivel más alto en dos años, los accionistas de algunas de las compañías con más peso en el índice selectivo de la bolsa española sufrían bruscas pérdidas. Unas caídas, como las de ACS, Telefónica y Repsol, derivadas de unas provisiones multimillonarias que, de momento, solo han pagado los inversores que confiaron sus ahorros a los equipos gestores de estas empresas. Números rojos de 10.000 millones de euros que han tenido un duro impacto en las cotizaciones y ninguno en las remuneraciones de sus ejecutivos.

Repsol anunció pérdidas históricas de 3.800 millones tras provisionar 4.800 millones al considerar que sus activos petrolíferos valen mucho menos de como los tenía contabilizados hasta la fecha. Esos 4.800 millones se corresponden con Talisman, una compañía canadiense por la que en 2015 pagó 10.400 millones. Es decir, la mitad de lo que invirtió en esa adquisición se ha evaporado. El presidente que autorizó aquella compra fue Antonio Brufau, el mismo que el año pasado dirigía la compañía con la ayuda de Josu Jon Imaz como consejero delegado. El primero percibió en 2019 un salario de 2,91 millones, mientras que el segundo recibió 3,87 millones, un 6% y un 9% menos, respectivamente que en el ejercicio precedente.

Pero lo más llamativo es que, en este año de números rojos nunca vistos, Luis Suárez de Lezo, el secretario del consejo y el conocedor de los secretos de la petrolera, cobró 19,6 millones tras anunciar a finales de diciembre que dejaba sus funciones. De esa cantidad, 8,74 han sido en concepto de indemnización, 2,94 millones por su plan de pensiones, 2,99 por su bonus a largo plazo y otros 2,56 millones por una cláusula de no competencia, a pesar de que sigue como consejero de Repsol y, en consecuencia, no podría estar en un sitio similar de una compañía del sector. La cotización de Repsol está en el nivel más bajo en dos años.

Por su parte, Telefónica comunicó el jueves una caída del beneficio del 65% en 2019 o, traducido a números concretos, casi 2.200 millones menos que en el ejercicio anterior. Las acciones de la operadora se desplomaron algo más de un 6% en dos días, hasta acercarse peligrosamente a sus mínimos históricos. Como cada vez que eso ocurre, regresa el ruido en torno al liderazgo del equipo de José María Álvarez-Pallete, a cuatro meses de la próxima junta general de accionistas y tras haber anunciado una remodelación de la cúpula. La multinacional ganó 1.142 millones, tras apuntarse un deterioro de casi 900 millones por sus activos en Latinoamérica y unas dotaciones de 1.600 millones para financiar el nuevo plan de bajas para 5.000 personas.

El presidente ejecutivo de Telefónica, José María Álvarez-Pallete. (EFE)
El presidente ejecutivo de Telefónica, José María Álvarez-Pallete. (EFE)

La remuneración de Pallete y de su consejero delegado, Ángel Vilá, apenas varió respecto al año anterior. El primero recibió 5,37 millones y el segundo, 3,99 millones, apenas un 0,54% menos, porque, según el comunicado oficial, se cumplieron todos los objetivos financieros. Esto les permitió recibir una retribución variable de una vez y media su salario fijo, avalado todo por un informe de la consultora Willis Tower Watson.

Pallete fue nombrado presidente en marzo de 2016, en sustitución de Alierta, e hizo varios gestos de austeridad en las retribuciones —se bajó el sueldo un 13,8%, renunció a cobrar 320.000 euros por varias comisiones y anuló un plan de incentivos—. Cuatro años después, la paciencia de los accionistas —entre los que se encuentra él, que se ha gastado más de seis millones de su bolsillo en comprar acciones— sigue sin verse recompensada como a él le gustaría.

Por otra parte, ACS anunció que ganó un 5% más en 2019, hasta los 962 millones, la mitad de lo que su presidente, Florentino Pérez, aireó a bombo y platillo en la junta general de accionistas de mayo del pasado año. La explicación de tal decepción —ya tuvo una parecida en 2016— ha sido un agujero de 420 millones de euros detectado en obras de Oriente Medio apuntadas a una filial australiana. Su cotización reaccionó con una caída de más del 4% mientras el ingeniero aseguraba con un punto de sorna en la presentación de resultados que la constructora tenía "un valor eterno, como el Real Madrid".

Florentino está que brama por ese agujero, que tapó de mala manera con la venta a toda carrera de su división de energías renovables. Está buscando culpables para ajustar cuentas. De hecho, ya fulminó al consejero delegado de la citada filial a la semana de conocerse el roto. Pero, en el citado acto con los analistas, tenía a su derecha al hombre que fue responsable de esta compañía australiana durante muchos años y por los que cobró más de 31 millones de euros en concepto de premio, un bonus histórico nunca visto en la construcción española. Es Marcelino Fernández Verdes, al que nombró sucesor en 2017, y al que Florentino podría aplicarle la cláusula de 'clawback' por la que debería tener que devolver parte de su suculenta retribución.

Antes, en enero, Banco Santander anunció un descenso del 17% de su beneficio al reconocer pérdidas de 1.500 millones en su filial británica, mientras que BBVA comunicó una caída del 35% de su cuenta de resultados tras deteriorar en otros 1.500 millones su banco en Estados Unidos. Sus cotizaciones tampoco han dado muchas alegrías a sus inversores, pese a lo cual sus gestores, encabezados por Ana Botín y Carlos Torres, no han notado estas decepciones en sus remuneraciones.

En total, perdidas o menores beneficios por cerca de 9.000 millones que, hasta la fecha, solo han pagado los accionistas y el puñado de directores de estrategia o consejeros delegados de filiales que han sido destituidos.

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