Las fábricas también exportan menos

La matriculación de vehículos retrocede otro 10% en junio y agrava la crisis del sector

La venta de turismos nuevos cae por noveno mes consecutivo, según los datos aportados por Anfac, e intensifica la peor racha desde el inicio de la crisis económica hace una década

Foto: Fabricación del Renault Captur en Valladolid.
Fabricación del Renault Captur en Valladolid.

Las matriculaciones de automóviles en España no dejan de caer. El último dato del mes de junio refleja un nuevo retroceso próximo al 10%, según los datos que maneja la patronal del automóvil Anfac. Con la caída de junio, mes considerado por el sector especialmente bueno para la venta de vehículos, las matriculaciones acumulan nueve meses de caídas consecutivas, lo que profundiza en la peor racha desde el inicio de la crisis. En el canal de particulares, las caídas son de doble dígito en todas las comunidades autónomas.

El retroceso de junio es el peor desde finales de 2018, cuando las nuevas exigencias de medición de emisiones, a través del control de WLTP, distorsionaron el mercado y provocaron fuertes descensos en otoño. En suma, 2019 acumula una caída de ventas total cercana ya a los dos dígitos. De acabar el año en negativo, será el primer ejercicio a la baja después de un largo periodo de recuperación que se inició a mediados de década y tocó techo el año pasado.

Por si esto fuera poco, las exportaciones de coches también bajan, con lo que las fábricas de ensamblaje españolas, que representan alrededor del 11% del PIB nacional, están perdiendo tracción a marchas forzadas. Este efecto se evidencia claramente en el consumo eléctrico de las plantas, que lleva ocho meses consecutivos de fuertes descensos, en línea con los retrocesos de producción y venta.

El bajón coincide con un periodo de incertidumbre tecnológica. La mayoría de usuarios están retrasando sus decisiones de compra a la vista de las trabas cada vez más acusadas a los motores de combustión, en un contexto de lucha contra el cambio climático y mayor concienciación medioambiental. Los mensajes lanzados desde diversas administraciones públicas, centrados sobre todo en mayor fiscalidad al diésel y las restricciones a la circulación en los centros urbanos, son algunos de los factores a los que el sector atribuye el retroceso de ventas. Por si todo esto fuera poco, la guerra arancelaria desatada por la Administración Trump y la incertidumbre que rodea el Brexit está agravando la ralentización. Casi el 90% de la producción española se destina a los mercados internacionales.

La situación es tal que no solo preocupa por el daño generado en el propio sector del automóvil, sino por el efecto lastre en el resto de la economía española. La industria automovilística supone un 12% del Producto Interior Bruto del país. El impacto de la desaceleración del sector del automóvil ha tenido mención específica en el último informe trimestral de coyuntura de la economía española publicado por el Banco de España la pasada semana. "Una rama que está contribuyendo de modo significativo a lastrar las ventas al resto del mundo es la del automóvil", sentencia el supervisor bancario.

Vista aérea del estacionamiento de automóviles. (EFE)
Vista aérea del estacionamiento de automóviles. (EFE)

"Mientras que una eventual imposición de aranceles a la importación de automóviles europeos por parte de Estados Unidos afectaría más que proporcionalmente a Alemania y a Italia, la economía española podría verse especialmente perjudicada por los efectos derivados de un Brexit desordenado o, en general, por perturbaciones negativas sobre la demanda de automóviles en los países de la UE", reflexiona la institución dirigida por Pablo Hernández de Cos.

Aguas abajo, esta situación ya está teniendo efectos en el empleo. Renault suspendió un turno en Palencia y Valladolid en 2018. Nissan ha realizado un ERE en Barcelona para 600 trabajadores. Los empleados de la Mercedes de Vitoria están al límite de su programa de producción tras varios paros puntuales y algunos ya vaticinan medidas más traumáticas. Ford acaba de presentar un recorte para 12.000 empleos en Europa. Su planta de Almussafes (Valencia) tiene previsto un ERTE para agosto y diciembre que afectará a toda su plantilla.

Anfac lanza un SOS

Por todo lo anterior, el vicepresidente ejecutivo de Anfac, Mario Armero, representante de las fábricas de automóviles en España, señala este lunes en una tribuna publicada por El Confidencial que "necesitamos un plan de choque, que dé certidumbre a los ciudadanos, que revierta esta situación y ayude a la renovación del parque. Queremos trabajar en un marco legislativo común sobre movilidad para todo el territorio y medidas concretas para las especificidades de las ciudades, que den seguridad y visibilidad. Y con un horizonte claro, impulsar a la industria de la automoción en su compromiso con la descarbonización del parque, su competitividad y liderazgo, para que siga generando calidad de vida, innovación, empleo y riqueza en España".

En este sentido, carga directamente contra la inestabilidad política: "Esperamos que, una vez cerrada la incertidumbre de los procesos electorales, la estabilidad de los nuevos gobiernos nos permita trabajar en estas respuestas". Desde otra patronal del sector asumían recientemente que los guiños del PP al diésel y los reparos mostrados por el PSOE no han sido un vector que haya influenciado a los votantes de los núcleos con fábricas en las pasadas elecciones generales.

Para el representante de la industria y vicepresidente de Anfac, España cuenta con una maraña de leyes dispersas diseminadas entre distintas administraciones que afectan al sector del automóvil e impiden recuperar el pulso perdido. Echa de menos una coordinación y apuesta por el sector que permita mantener uno de los polos de creación de empleo más fuertes de todo el territorio nacional. Ahora mismo solo existe un plan de impulso al vehículo eléctrico, el Moves, transferido a las comunidades autónomas y por un montante total de solo 45 millones de euros.

Otro de los factores que denuncia Armero es el elevado peso del mercado de segunda mano en España, que retrasa el achatarramiento y provoca que el parque móvil sea más antiguo, con el efecto nocivo que ello tiene para las emisiones contaminantes. Pero no solo eso, como adelantó El Confidencial, los nuevos vehículos puestos en circulación este año son los que más CO2 emiten desde hace una década, según datos de la Agencia Tributaria. La tendencia a venderse coches grandes y de gasolina está detrás de este repunte, en un mercado en que los vehículos alternativos (híbridos enchufables, eléctricos y gas) no acaban de despegar, lo que está redundando en un fuerte avance de la recaudación por el impuesto de matriculaciones y por los carburantes. A tenor de los datos, la caída de ventas no está teniendo especiales efectos beneficiosos para el medio ambiente.

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