Ha realizado varias paradas por menos ventas

Mercedes Vitoria exporta un 30% menos en 6 meses de caídas y aviva el riesgo de recortes

La fábrica de automóviles vasca ha ingresado 365 millones de euros menos de agosto de 2018 a enero de 2019 con respecto al mismo periodo del año anterior por ventas en el exterior

Foto: Fábrica de Mercedes en Vitoria.
Fábrica de Mercedes en Vitoria.

La fábrica de Mercedes Benz en Vitoria (Álava) está sufriendo en los últimos seis meses un fuerte retroceso de sus exportaciones, que suponen más del 90% de la producción de esta planta. Entre agosto de 2018 y enero de 2019, la firma alemana ha facturado 365 millones de euros menos que en el mismo periodo del año anterior, según los datos reportados por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo.

Esto representa una pérdida de ingresos del 30% en medio año. En ese periodo, todos y cada uno de los meses han sido peores que los mismos 30 días de un año antes. La fábrica ha encadenado una racha de medio año negativa, un retroceso nunca antes visto después de tocar techo en el arranque de 2018. La situación tiene una repercusión económica de primer orden para la región, ya que Mercedes Benz es la empresa más grande del País Vasco, con 5.500 trabajadores. Genera el 3% del PIB de esta comunidad autónoma.

La desaceleración se produce después de que la compañía haya decidido realizar varias paradas de producción para adaptarse al nuevo contexto de enfriamiento de ventas. Un total de 3.000 trabajadores de la multinacional alemana tuvieron que parar durante 14 días laborales en los últimos meses para adaptarse al gran 'stock' de vehículos acumulados a nivel mundial. Además, se suprimió el turno de noche más de un mes entre noviembre y diciembre.

Estas paradas no han tenido efectos laborales, ya que el convenio colectivo recoge un mecanismo de flexibilidad con una bolsa de horas de la que tirar para adaptarse a la ralentización del mercado. Sin embargo, fuentes sindicales apuntan a que ya solo le quedan otros siete turnos de flexibilidad. Es decir, que solo se podrán suprimir dos días y medio más de trabajo si persiste el retroceso de ventas. A partir de ahí, consumidos los mecanismos de flexibilidad, los sindicatos asumen que se podrían tomar medidas adicionales, entre las que se contempla un expediente de regulación de empleo temporal (ERTE).

Los representantes de los trabajadores prefieren, por ahora, no pensar aún en medidas más drásticas de recorte de empleo como un ERE. La empresa señaló al inicio de año que el programa de producción contempla el ensamblaje de 152.000 vehículos en 2019, y ese plan ha sido confirmado recientemente, según explican fuentes de los sindicatos, con lo que creen que el trabajo está garantizado al menos hasta la llegada del verano. Sin embargo, otras fuentes próximas a la compañía aseguran que, de continuar deteriorándose el mercado y de intensificarse la caída de ventas, el ajuste podría llegar antes del periodo estival.

Los responsables de Mercedes Benz arrancaron 2018 con una previsión de alcanzar más de 160.000 vehículos ensamblados. Ante las vicisitudes del mercado en septiembre, ya con la crisis del diésel desatada por toda Europa, rebajó el objetivo a 155.000 vehículos. Finalmente, cerró el año en 148.000 unidades vendidas, lo que supuso un récord histórico. Este año prevé aumentar las ventas en 4.000 unidades. Sin embargo, en enero ha facturado un 20% menos en el exterior.

Aún no hay datos desagregados de febrero, pero en global la producción y la exportación de automóviles en España ha caído un 4%, según Anfac, con lo que todo apunta a que la situación sigue empeorando. Este mismo viernes, Nissan planteó la salida de 400 trabajadores de su fábrica de Barcelona. Por otro lado, Ford en Almussafes (Valencia) transferirá parte de su producción a México y los sindicatos ya temen la pérdida de otros 400 empleos. En 2018, Renault suspendió el tercer turno en Palencia y Valladolid. España sufre actualmente el mayor déficit comercial en ocho años lastrado por el automóvil.

Además, las perspectivas de futuro no son halagüeñas. La desaceleración económica a nivel europeo complica el entorno de exportación. Los malos indicadores macroeconómicos de Alemania, la locomotora en el Viejo Continente, contribuyen a las menores ventas de automóviles en general. Además, Mercedes exporta casi un 10% de su producción a Reino Unido, donde la incertidumbre generada por el Brexit invita a pensar que las ventas de automóviles continuarán mermando, máxime si pierde más valor la libra esterlina contra el euro. Y todo sin olvidar la guerra arancelaria de Trump, ya que desde la planta vitoriana también se exporta a EEUU.

La peor coyuntura económica impacta especialmente en la fábrica de Mercedes Benz. Dos tercios de su producción (en torno a 100.000 vehículos) proceden de ensamblar la Mercedes Vito, un automóvil industrial enfocado principalmente al mercado de empresas. Pero el otro tercio (algo menos de 50.000 unidades) proviene de la furgoneta de pasajeros Mercedes Benz Clase V. El 90% de la producción de estos dos vehículos es diésel, con lo que la guerra desplegada contra esta tecnología por infinidad de administraciones es especialmente dañina, ya que estos modelos no cuentan con una clara alternativa al gasóleo.

Sin embargo, la compañía ya está inmersa en la transición y tiene previsto empezar a fabricar estos nuevos modelos en versión eléctrica en Vitoria. La pregunta es si con la fabricación de estos vehículos industriales en motores sin combustión triunfarán en el mercado y serán capaces de sostener la producción y por ende los 5.500 empleos de la planta alavesa, crítica para la economía de la región.

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