Brexit, Trump y la desaceleración, culpables

Alerta en la industria del automóvil: registra los peores datos de exportación en 4 años

Las ventas al exterior desde las fabricas de vehículos españoles en el primer trimestre, críticas para el tejido industrial y productivo del país, han retrocedido por primera vez tras siete inviernos al alza

Foto: Foto de archivo de la cadena de montaje en la fábrica de Seat en Barcelona. (EFE)
Foto de archivo de la cadena de montaje en la fábrica de Seat en Barcelona. (EFE)

La industria del automóvil española, responsable del 10% del PIB del país, está perdiendo empuje en el inicio de 2019. La exportación, que supone cerca del 85% de la producción total, ha retrocedido en el primer trimestre por primera vez desde 2012. Así, corta una racha de alzas consecutivas en el periodo entre enero y marzo de siete años. De esta manera, las ventas al extranjero se han situado en el peor nivel desde 2015.

En 2016, 2017 y 2018, los ingresos del primer trimestre por exportar coches fueron de 8.371, 8.662 y 8.708 millones de euros, respectivamente. Sin embargo, este negocio cayó hasta los 7.871 millones en 2019, lo que supone una caída interanual cercana al 10%, tal y como reflejan los datos del Ministerio de Industria.

El retroceso de la facturación que muestran los datos oficiales se produce tras caer la venta de vehículos vendidos. Así, la patronal de los fabricantes Anfac aseguraba este lunes que las ventas de enero a abril de 2019 se han quedado en 784.693 unidades. Este es el peor dato para este periodo desde 2015. Entre los meses de enero y abril de 2016, 2017 y 2018, las ventas acumuladas han superado con creces los 800.000 vehículos. Sin ir más lejos, la caída con respecto al año pasado es superior al 6% y se ha intensificado en el último mes de abril, cuando la bajada de ventas al exterior se ha incrementado hasta el 14%.

El descenso de la exportación, que supone más del 85% del ensamblaje de las plantas en España, incide directamente en una menor producción, dado que el mercado nacional también está en peores cifras que el año pasado, sobre todo en el canal de particulares. Así lo demuestran algunos indicadores como el Índice de Red Eléctrica de España (REE), que mide el consumo de electricidad en el sector, uno de las mejores termómetros del estado de la actividad.

Según el último informe publicado, la fabricación de vehículos de motor es uno de los que experimentan una peor evolución. El gasto de luz en abril ha retrocedido un 8,8%. Lleva ocho meses consecutivos de fuertes descensos, lo que refleja la menor actividad en las fábricas españolas. Esta industria no experimentaba una racha de consumo eléctrico tan negativa desde el inicio de la crisis económica, hace una década.

En este contexto, se acelera la consolidación en el sector. La última novedad es la fusión planteada por Fiat Chrysler Automobile (FCA), que arrastra problemas financieros, con la francesa Renault, que aprovecha la entrada en mercados como EEUU. Renault a su vez está aliada con Nissan. Hace dos años, el otro gran grupo galo, PSA (Peugeot y Citroën), se alió con Opel. Volkswagen y Ford también han anunciado un acuerdo de colaboración. "En un entorno en que las nuevas tecnologías y tendencias dentro de la automoción (electrificación, autoconducción, etcétera) exigen importantes inversiones, la cooperación resulta clave para aliviar el esfuerzo inversor en un momento en el que el ciclo económico se ralentiza y el ritmo de ventas de vehículos se suaviza consecuentemente", aseguran los analistas de Bankinter.

Las caídas son dispares para las distintas marcas que fabrican en España. Según el último informe presentado por la Secretaría de Estado de Comercio, las exportaciones caen en el sector del automóvil en las provincias donde hay fábricas. Registran caídas Seat y Nissan en Barcelona, Renault en Valladolid y Palencia, el grupo PSA en Pontevedra y Mercedes en Álava. Se salvan con respecto al año pasado Opel en Zaragoza, Ford en Valencia y Volkswagen en Navarra. Sin embargo, estas compañías también han moderado sus ventas en los últimos meses.

Entre los factores que explican esta caída, las empresas y la patronal de los fabricantes en España Anfac esgrimen varios factores, pero por encima de todos está la ralentización económica en diferentes países del norte de Europa. Entre los mismos, destaca muy por encima de los demás Reino Unido. La incertidumbre derivada del Brexit y el impacto sobre la libra están hundiendo las exportaciones de automóviles españoles en las islas. El último dato, del pasado mes de abril, refleja bien a las claras este efecto: Las exportaciones a Reino Unido descienden más del 4%, lo que supone un descenso el doble de intenso que a otras geografías como Holanda (-2,1%), Bélgica (-2%), Portugal (-1,6%) o Alemania (-1,1%).

Además de la desaceleración económica, sobre todo en el norte de Europa, fuentes del sector señalan directamente a la guerra arancelaria emprendida por la Administración Trump en EEUU. Este país no es un destino preferencial para la exportación española, pero la venta a Norteamérica ahora mismo está parada. Pero, además, los efectos se están sintiendo en diferentes geografías. Como ejemplo se cita Irán, cuyas hostilidades con EEUU también repercuten en las ventas a este país de Oriente Medio por parte de los fabricantes españoles. Aunque el gran problema para España en Oriente es Turquía, foco de exportación de vehículos que ha caído a la mitad por la crisis económica que sufre.

La ralentización es un factor que está afectando en el presente, pero, para los expertos del sector, las cuestiones más preocupantes son a futuro. La disrupción tecnológica que vive está abriendo un campo de incertidumbre sobre cuál será el futuro de las plantas en España. Así, la crisis de diésel o el nuevo sistema de medición de emisiones de CO2 (WLTP), más exigente, han contribuido a la caída de las ventas.

La principal causa que está provocando la caída de la exportación es el enfriamiento de mercados como Alemania, Reino Unido y Turquía

Las restricciones medioambientales a los vehículos de combustión, junto a los anuncios de mayor presión fiscal sobre vehículos y carburante, están generando dudas sobre los usuarios, que están dilatando la decisión de compra. La prueba es que diferentes marcas están apretándose el cinturón ante la coyuntura presente. Nissan ha anunciado en abril un ERE para 600 trabajadores en Barcelona. Mercedes, por su parte, está al límite de sus mecanismos de flexibilidad en Vitoria, por lo que los sindicatos temen que puedan llegar medidas más duras tras varios parones temporales. Y Ford se prepara para un ajuste desde principios de año. La marca estadounidense prevé una bajada de producción para el segundo semestre después de varios ERTE.

Ante este panorama, fabricantes y marcas que operan en España, conscientes del difícil momento que viven, están pidiendo al Gobierno estabilidad y medidas que incentiven la demanda de nuevas tendencias como el vehículo eléctrico, del que España casi no tiene producción. Hay que tener en cuenta que los cuarteles generales y los centros de decisión de los fabricantes están todos fuera de España. Por ello, celebran el fin del ciclo electoral, para así acabar con la incertidumbre política.

Los propios fabricantes han achacado en repetidas ocasiones parte del bajón de ventas a los mensajes disuasorios lanzados por los políticos, fundamentalmente en relación con el diésel, que es el que más está sufriendo, cuando en España dichos motores son los que más se producían. Sin embargo, los guiños del PP a esta tecnología no le han dado rédito político en las ciudades donde hay fábricas, en las que el PSOE ha salido reforzado pese a las intenciones de ir restringiendo los vehículos de combustión hasta su prohibición total en 2040.

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