"KNOWCOSTERS, CONSUME COMO PIENSAS"

El lado oscuro del 'low cost': así es la campaña que apadrina Tellado (C. Lechera)

La Fundación Knowcosters nace para concienciar sobre el valor de las cosas. Tellado (Capsa Food), Rivera (Estrella Galicia) y Tojeiro (Gadisa) son algunos de los directivos que respaldan el proyecto

Foto: La Fundación Knowcosters realiza campañas informativas para concienciar sobre el precio de las cosas
La Fundación Knowcosters realiza campañas informativas para concienciar sobre el precio de las cosas

¿Sabes lo que cuesta producir esa camiseta que te ha costado tres euros o esos melocotones en oferta? ¿Te gustaría obtener más información sobre las prácticas de la empresa que los comercializa? Siete de cada diez clientes estarían dispuestos a cambiar sus hábitos si supieran algo más sobre los productos que consumen y sus consecuencias en el planeta, o así se desprende de los datos aportados por el movimiento Knowcosters, una fundación basada en las conclusiones del libro de Miguel Conde Lobato 'Knowcosters, cuando el 'low cost' es el mal'.

El presidente de la fundación, José Armando Tellado, traduce el concepto 'low cost' como la baratura que arruina al productor, y aboga por presionar a las empresas para que sean más transparentes. "Cada acto de consumo debería ser una muestra de nuestro pensamiento. Ese es el mensaje", explica el también director de Capsa Food (Central Lechera Asturiana, Larsa) en una entrevista con este periódico. No es el único que respalda un movimiento financiado con aportaciones voluntarias donde participan directivos tan reconocidos como Ignacio Rivera (Estrella Galicia), Alfredo Ramos (Euskaltel) o Roberto Tojeiro (Gadisa).

Esta entidad sin ánimo de lucro nació en Galicia con el fin de promover el consumo informado. La transparencia de las compañías es necesaria para que las personas puedan decidir en libertad, pero sabiendo de dónde vienen y a dónde nos llevan los productos o servicios que consumimos. Y para eso ha desarrollado herramientas como la huella fiscal (un distintivo que informa del país donde cada firma paga sus impuestos, que ya han incorporado unas cien empresas) o el triple marcaje (sello dividido en tres apartados: precio de venta al público, coste para el planeta y coste para el Estado de Bienestar).

"Buscamos que las empresas se desnuden y los clientes se pregunten por qué es tan barato eso que compran. La gente quiere saber qué tipo de contratos tienen los empleados que lo producen, cómo son los planes de igualdad, de dónde viene la materia prima, cómo es su impacto en el medio ambiente o cuánto dinero reciben los eslabones más débiles de la cadena", enumera Tellado.

Así es una de las campañas de la Fundación Knowcosters
Así es una de las campañas de la Fundación Knowcosters

Y no se muerde la lengua al citar algunos ejemplos. "Es una vergüenza que se paguen 830 euros de salario base a las que cuidan a nuestros hijos", una realidad de la que no era consciente la mayoría de la población hasta que ese colectivo se puso en huelga la semana pasada. Tampoco es de recibo que los productores de cítricos tengan que dejar sus naranjas en el suelo porque no reciben ni ocho céntimos por kilo.

Lo mismo podría decirse de la industria textil, muy dada a externalizar su producción a países pobres como Bangladés o Camboya para ahorrar costes, o de las grandes empresas tecnológicas (o no) que buscan todo tipo de recovecos para pagar menos impuestos de los que les corresponde en los países en los que operan. Por no mencionar a los ganaderos que viven asfixiados por el cliente pero, al mismo tiempo, dependen de él para sobrevivir.

"Saber lo que hay detrás de lo que consumimos y actuar en consecuencia es imprescindible para garantizar el Estado de Bienestar. El precio debe reflejar los costes sociales, medioambientales, económicos y fiscales", aunque eso suponga que debemos pagar más por los huevos de las gallinas criadas en libertad, por los alimentos con un sustitutivo del aceite de palma o por los productos locales, zanja el director general de Capsa Food.

Knowcosters tiene su propio canal de televisión online, alimenta foros para compartir información sobre las empresas, invita a las compañías a ser transparentes, diseña campañas de concienciación y ya cuenta con 7.800 seguidores en España, convirtiéndose en un movimiento incipiente que cuenta con el respaldo de contados empresarios y/o directivos. Queda por ver si las grandes corporaciones se aplican el cuento y pasan de la teoría a la práctica con transparencia real.

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