"es imposible cubrir costes con lo que pagan"

Bronca de los ganaderos con Pascual o Lidl por su leche de bienestar animal

Los productores de leche con el sello de bienestar animal aseguran que siguen cobrando entre 28 y 30 céntimos por litro, una cantidad insuficiente para rentabilizar las inversiones en sus granjas

Foto: Los ganaderos recuerdan que la leche procedente de granjas con los más altos estándares tiene un valor. (EFE)
Los ganaderos recuerdan que la leche procedente de granjas con los más altos estándares tiene un valor. (EFE)

La preocupación por mejorar las condiciones de vida de las vacas ha llegado a las granjas de España. Calidad Pascual enseñó con orgullo su certificado AENOR Conform de Bienestar Animal en julio, Central Lechera Asturiana (del grupo Capsa Food) no tardó en hacerse notar una semana después con su ‘sello de garantía ganadera’ y Lidl ha sido el último en mover ficha con un doble certificado para su leche fresca de marca blanca (Milbona): bienestar y pastoreo. Pero no todos los eslabones de la cadena aplauden estas iniciativas: falta algo para que todos queden satisfechos.

"Una botella de leche fresca de pastoreo (Milbona) cuesta 58 céntimos —75 cl—. ¿A quién quieren engañar con ese precio?". Es lo que se pregunta Andrés, un ganadero de La Coruña (Galicia) muy crítico con lo que considera un "lavado de cara" de distribuidores y fabricantes que deja en una posición de debilidad a los productores. "Seguimos cobrando exactamente lo mismo: entre 28 y 30 céntimos por un litro de leche" pese a lo invertido en reformas para adaptar las instalaciones, explica.

Los ganaderos consultados por este periódico coinciden: es imposible cubrir costes de producción con 30 céntimos por litro de leche. Lo mínimo es entre 0,34 y 0,36 euros más calidades, máxime en granjas donde los animales necesitan más espacio, una buena alimentación, una temperatura ideal y, si es leche de pastoreo, mano de obra que las saque al prado todos los días. Todo eso tiene un valor y cuesta dinero, argumentan. Andrés tuvo que invertir 400.000 euros para adaptar su granja a los máximos estándares de calidad —si bien la Xunta de Galicia le subvencionó una parte importante con fondos europeos—. Ahora cuenta con 1.600 metros cuadrados para 74 vacas, es decir, 21,62 metros cuadrados para cada una.

"Las empresas quieren mejorar su imagen para tener más ventas a costa del ganadero", indican fuentes de la Organización de Productores de Leche (OPL). Según los datos recopilados por El Confidencial, las sociedades cooperativas tipo Central Lechera Asturiana, Gaza (Zamora), Feiraco (Galicia) o Covap (Córdoba) son las únicas que superan los 35 céntimos por litro de leche, a diferencia de Pascual o Leche Celta (proveedor de Lidl), que se quedan en torno a los 30 céntimos de media. Las industrias son las que peor pagan, añaden los productores.

Lidl confirma que no ha subido los precios de su leche fresca de pastoreo Milbona –porque no quiere repercutírselo a los clientes— pero aboga por que los ganaderos "reciban un precio justo" por cada litro producido. "En 2015 nos adherimos al acuerdo por la sostenibilidad impulsado por el Ministerio de Agricultura para velar por que esto se cumpla. No obstante, nosotros pagamos al proveedor y este es el responsable de trasladar el correspondiente precio al ganadero", responden desde la cadena alemana.

Los ganaderos acusan a Lidl de 'banalización del producto' con su leche fresca de pastoreo Milbona.
Los ganaderos acusan a Lidl de 'banalización del producto' con su leche fresca de pastoreo Milbona.

Ese proveedor es Leche Celta (propiedad del grupo portugués Lactogal), quien explica su modelo de negocio a este periódico: "Llevamos años apostando por un sistema de manejo tradicional, y lo único que hemos hecho es ponerlo en valor. De entre 1.000 ganaderos, hemos seleccionado a los 100 mejores para Milbona pero ampliaremos el cupo si los clientes responden", explica el director de compras del grupo, José Miguel Cuevas. Uno de los requisitos es sacar a pastar a las vacas durante cinco horas al día como mínimo, 150 días al año.

¿Por qué no han subido el 'sueldo' a los productores? "Ya lo hicimos a principios de 2017, cuando empezamos a pagar entre un 5% y un 8% más a los ganaderos certificados por Aenor. Nos hemos limitado a regular algo que ya hacíamos. Además, las auditorías y el asesoramiento corren a nuestro cargo", añade Cuevas. En cuanto a los ganaderos que no consiguen recuperar sus inversiones, Leche Celta garantiza que solo un 2-3% de las granjas con las que trabaja ha tenido que "cambiar un bebedero con un gasto de 500 euros a lo sumo".

La respuesta de Pascual

Los argumentos de Leche Celta recuerdan a los de Calidad Pascual cuando dice que "no ha sido necesario trabajar de una forma distinta a como se viene realizando desde hace muchos años con los ganaderos". O, dicho de otra manera, el sello Aenor Conform de Bienestar Animal solo viene a ratificar unas buenas prácticas previas. "El 90% de nuestros ganaderos llevan más de diez años con nosotros. Nuestra máxima es garantizar el compromiso con ellos pese a las fluctuaciones de mercado, asegurando su estabilidad", indican fuentes del grupo.

"Para mejorar la renta de los ganaderos, disponemos de un equipo de técnicos que trabajan junto a ellos para optimizar las condiciones de las granjas y del ganado, bajo criterios de eficiencia productiva. Esto conlleva una mejora de los índices técnico-económicos, que se traduce en un aumento de la eficiencia y repercute positivamente en su cuenta de resultados", añaden fuentes de la compañía tras ser preguntadas por los precios que perciben los productores. También ofrecen un pago diferencial orientado a garantizar la seguridad alimentaria. Calidad Pascual cuenta con 348 granjas ubicadas en Castilla y León, Galicia, Cataluña y Cantabria. Su precio de venta al público para un litro de leche semidesnatada (en botella) va desde 83 céntimos en Alcampo a 1,02 euros en Hipercor.

Calidad Pascual pone en valor el buen estado de sus granjas en un 'spot' televisivo.
Calidad Pascual pone en valor el buen estado de sus granjas en un 'spot' televisivo.

Por su parte, Central Lechera Asturiana presume de pagar un precio "un 10% por encima de mercado" a sus socios cooperativistas, a los que también subvenciona servicios, suministra tanques de leche y paga los costes de mantenimiento. Su 'sello de garantía ganadera' está concebido para "asegurar la sostenibilidad de las explotaciones, velar por la salud óptima del ganado y producir leche de la mejor calidad", destacan fuentes del grupo.

Dori Llorente se pregunta por qué el trabajo bien hecho no se repercute en los precios de venta. "El valor añadido hay que pagarlo, y ese mensaje debe calar en los consumidores", apunta la responsable de ganadería de Asaja. Esta asociación de pequeños agricultores permanecerá en contacto con la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA) —dependiente del Ministerio de Agricultura— por si detecta cualquier práctica abusiva, como la venta a pérdidas.

Casualmente, el sector lácteo acapara la mayoría de las sanciones que AICA impone tanto a distribuidores como a fabricantes por aprovecharse del último eslabón de la cadena: el ganadero. El incumplimiento de los plazos de pago (44%), la comisión de más de una infracción (26%) y la ausencia de contratos (18%) son los motivos más frecuentes. Este organismo de control también traslada los indicios de venta a pérdidas a las comunidades autónomas para que preparen la multa correspondiente. Ya van más de 300 avisos desde la fundación de AICA en 2014.

En cualquier caso, no todos los contratos con los ganaderos son iguales. Diego Gala cobra más o menos dinero en función de los costes de la alimentación de las vacas, tiene primas por calidades —grasa, proteína—, y está expuesto a penalizaciones si no cumple determinados parámetros. "Está claro que las vacas te pagan el bienestar animal con una leche mejor. Quienes no te pagan más son las empresas", zanja este ganadero castellanoleonés.

El sector lácteo concentra la mayoría de las multas de AICA (Agricultura) por mala praxis.
El sector lácteo concentra la mayoría de las multas de AICA (Agricultura) por mala praxis.

En opinión de Javier Roza, presidente de la Federación Nacional de Industrias Lácteas (FENIL), las buenas prácticas en el cuidado de los animales "no tienen por qué suponer un coste extra" para el ganadero —ni para el fabricante— siempre que las granjas estén bien cuidadas. En leche de pastoreo, la cosa cambia. Para empezar, no existe un certificado homogéneo y homologable en toda España, lo que impide determinar qué se considera leche de pastoreo —¿dos, cinco, catorce horas al día?— y qué no. A eso se suma el esfuerzo y tiempo que los ganaderos emplean en sacar a pastar a las vacas.

¿Estamos dispuestos a pagar más?

Dos ejemplos de productos un poco más caros para el público por su valor añadido son los huevos procedentes de gallinas en libertad o la leche ecológica. "Y la gente lo paga", matizan desde el sector. La pregunta es si esas mismas personas estarían dispuestas a rascarse el bolsillo en el caso de la leche recogida en granjas certificadas en bienestar animal.

Máxime ahora, cuando el consumo de lácteos encadena diez años de caída. Las ventas de leche descendieron un 0,3% en volumen y un 2,3% en valor en 2017, o así se desprende del último informe anual del consumo de alimentación en España, elaborado por el Ministerio de Agricultura. La peor parada es la leche desnatada (-3%), seguida de la leche entera (-1,5%) pero compensada en parte por la semidesnatada (+1,9%) que aguanta el tipo.

Compramos menos leche y más barata, a 0,69 euros por litro de media (-2% respecto a 2016). Mientras tanto, las bebidas vegetales (+7%), los batidos (+4%) y los preparados listos para consumir se disparan, así como las variedades sin lactosa. Las 'SIN' ya representan un 11% de las ventas totales de leche en España y crecieron un 30% en el último año, según Nielsen.

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