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Sin miedo a la izquierda: los fondos inmobiliarios respiran tranquilos con el 28-A

Absoluta tranquilidad. Es el sentir de los grandes fondos internacionales, inmunizados ya tras haber vivido los ayuntamientos del cambio, el 1-O, la repetición de elecciones y la moción de censura

Foto: Pedro Sánchez, tras el 28-A. (Reuters)
Pedro Sánchez, tras el 28-A. (Reuters)

Tranquilidad en los principales despachos de la City y Castellana. Los grandes fondos internacionales que con tanto temor monitorizaron las elecciones generales de 2015 y 2016, y las municipales de hace cuatro años, han vivido con un renovado sosiego los comicios de este 28-A, una cita que han percibido de manera muy diferente a las anteriores, precisamente por la experiencia de los últimos tiempos.

Según reconocen desde el entorno de gigantes de la inversión como Lone Star, Cerberus, Apollo o Blackstone, "la tranquilidad ha sido la nota dominante tanto antes como después del 28 de abril". "Previo a las elecciones, se pidió algún informe analizando los posibles escenarios, pero muy rutinario, nada que ver con hace cuatro años, cuando la tensión y las dudas eran máximas", señala un asesor de estos grandes vehículos.

La fuerza con la que irrumpió entonces Podemos en el Parlamento nacional, el éxito de sus diferentes confluencias en los denominados ayuntamiento del cambio, y el desafío soberanista catalán sembraron dudas en los grandes inversores internacionales que, sin embargo, cuatro años después, están anestesiados contra estos temores, precisamente por la experiencia vivida en sus dos principales mercados, Madrid y Barcelona.

Gobernadas, respectivamente, por Manuela Carmena y Ada Colau, estas dos ciudades han seguido atrayendo con fuerza dinero extranjero, hasta representar casi el 80% de toda la inversión foránea en el inmobiliario español, y haber seguido marcando récords, ya que el año pasado se alcanzaron los 20.000 millones de euros, un 56,9% más, según datos de CBRE.

Estas cifras convierten al sector inmobiliario en uno de los motores de la inversión extranjera en nuestro país, que en términos brutos alcanzó el pasado ejercicio los 46.827 millones, y en neto (descontadas las desinversiones), llegó a los 39.746 millones, un crecimiento del 71% y el 153%, respectivamente, según las cifras que maneja el Ministerio de Industria.

El antídoto de Madrid y Barcelona

"Precisamente, la experiencia de Madrid y Barcelona ha quitado el miedo a los inversores internacionales respecto a la situación política en España", señalan desde Cushman & Wakefield, firma que también apunta a que estos grandes fondos han aprendido a convivir con la amenaza soberanista, como demuestran las históricas cifras de contratación de oficinas que está registrando la Ciudad Condal, con un ritmo de crecimiento comparativamente superior al de la capital de España.

Tras el parón inversor que provocó el referéndum ilegal del 1 de octubre y la posterior declaración unilateral de independencia, el paso del tiempo ha ido devolviendo a los inversores la confianza en esta comunidad autonóma, cuya principal amenaza era quedar fuera del euro si se consumaba el divorcio de España. Factor que también ayuda a comprender la tranquilidad con la que ahora abordan el futuro.

Aunque, como señalan desde JLL, todavía "es pronto para valorar hasta que sepamos la configuración global del Gobierno", también es cierto que el triunfo del PSOE ha sido más holgado de lo que pronosticaba la mayoría, lo que alivia tanto la amenaza de un Ejecutivo sometido a la izquierda radical, como sería si Unidas Podemos hubiera cosechado mejor resultado, o vendido al apoyo de todas las fuerzas independentistas, como necesitó Pedro Sánchez para sacar adelante su moción de censura.

"Sánchez tiene ahora la oportunidad de erigirse como líder de la socialdemocracia europea, con políticas moderadas y de consenso", señalan desde un fondo que solicita mantener el anonimato, y que también destaca otra idea: "El PSOE, en el fondo, nunca ha estado a favor de topar los alquileres, que sería la gran amenaza. Tienen ante sí el reto de facilitar el acceso a la vivienda, y trabajarán en ello, pero al no tener que depender tanto de Podemos, aplicarán otro tipo de políticas".

La posibilidad de que Ciudadanos se abstenga para facilitar un Gobierno del PSOE en solitario, como ha pedido la patronal de empresarios, CEOE, e incluso la posibilidad de construir una legislatura sobre la base de ir sellando acuerdos con la formación naranja, lo que aproximaría al centro izquierda las políticas del próximo Gobierno, son vistas con especial agrado por los inversores internacionales.

Frente a este escenario, el principal nubarrón que ven en el horizonte son las fuerzas independentistas y que finalmente los socialistas optaran por gobernar aliándose con ellas. Una opción que, no obstante, parece no quitar el sueño a 'los mercados', al menos por el momento, hasta que pasen las elecciones municipales y autonómicas y vuelva a medirse la temperatura del escenario político español.

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