las consecuencias de la diáspora

De Quebec a Bilbao: cómo puede afectar a Cataluña el traslado de sedes empresariales

Qué impacto puede tener para la economía catalana la fuga de sedes empresariales es todavía una incógnita, aunque los ejemplos de Québec y País Vasco hacen temer un camino de no retorno

Foto: Siluetas de manifestantes durante una de las concentraciones convocadas alrededor del referéndum del 1-O. (Reuters)
Siluetas de manifestantes durante una de las concentraciones convocadas alrededor del referéndum del 1-O. (Reuters)

Sabadell, CaixaBank, Gas Natural, Catalana Occidente, Dogi, Oryzon, Service Point, Arquia, Ballenoil, Banco Mediolanum, Eurona… el número de empresas que ha anunciado oficialmente el traslado de su sede fuera de Cataluña crece por días, y todo apunta a que si continúa la tensión desatada por el desafío independentista la lista se irá haciendo mayor, como reconoció este viernes el propio José Luis Bonet, presidente de la Cámara de Comercio de España y de Freixenet.

"Si realmente vamos a una declaración unilateral de independencia, habrá una salida importante de empresas de Cataluña, lo que causará un daño gravísimo a Cataluña", indicó Bonet, quien va a proponer al consejo de administración de Freixenet trasladar la sede del grupo de cava y continuar así con la diáspora de empresas que han comenzado a hacer este camino.

Un recorrido que ejemplos como País Vasco y la región canadiense de Québec hacen temer que sea de no retorno. En el primero, la amenaza terrorista obligó a miles de empresarios a huir de la comunidad autónoma, llevándose sus compañías en una diáspora silenciosa que convirtió a la exitosa Bilbao de la revolución industrial en una sombra de su pasado.

Los dos ejemplos más significativos de este paulatino abandono son BBVA e Iberdrola, compañías que a pesar de mantener su domicilio social en Bilbao –entre otros motivos, porque País Vasco y Navarra son las únicas comunidades con régimen foral–, tienen toda la operativa en Madrid. De hecho, cuando el 'lehendakari' Ibarretxe lanzó su plan soberanista, las dos compañías fueron tajantes en su defensa del marco constitucional y dijeron que si Vitoria seguía adelante con su plan, moverían la sede social a Madrid.

En Quebec, espejo en el que se miran muchos defensores del derecho a la autodeterminación de Cataluña, el paso de los años desde la celebración del segundo referendum de independencia, celebrado en 1995, y la perpetuación del movimiento independentista, ha pasado una dura factura a la ciudad económicamente más importante de la región, Montreal, y a su área de influencia.

Según un estudio del Institut du Québec, entre 1999 y 2012, Montreal ha perdido una casi una tercera parte de sus sedes empresariales, al pasar de 131 a 94 cuarteles generales, "debido al cambio importante en la actividad económica hacia el oeste de Canadá. Toronto (Ontario) también se vio afectada por este cambio de paradigma. Sin embargo, con la pérdida de solo el 5% de sus oficinas centrales, el impacto es considerablemente menor. Vancouver (Columbia Británica), que tiene 1,5 millones de residentes menos, ahora cuenta con tantas oficinas centrales como Montreal", indica el informe.

Una fuga de compañías que ha tenido impacto directo en la riqueza de los ciudadanos, ya que "Montreal tiene el menor PIB per cápita de todas las ciudadaes analizadas [en el informe] en 2013. La situación no es mucho mejor en términos de crecimiento. Durante la última década, la economía del área de Montreal creció al 1,5% de media, el menor ratio de crecimiento entre las grandes ciudades canadienses".

En Cataluña, todavía es un interrogante cómo impactará en la economía de la comunidad autónoma el traslado de sedes empresariales, aunque la agencia Moody's ha advertido ya que una hipotética independencia cerraría a la región el acceso a la financiación exterior, al menos hasta que desapareciera la incertidumbre en torno al nuevo Estado. También advierte que, aunque su tesis es que Cataluña seguirá dentro de España, a largo plazo, no puede descartarse un divorcio que Moody's tacha de "muy perjudicial".

Movimiento de sedes

El principal reto al que se enfrenta toda Cataluña es la brecha social y la amenaza de que, más allá de lo que ocurra en las próximas semanas, la tensión y la incertidumbre arraiguen en la región, ya que esto abre la puerta a una diáspora silenciosa como la vasca o la canadiense.

Por el momento, alguna empresa, como Gas Natural, ha querido dejar abierta una puerta a la esperanza al puntualizar que traslada su sede social a Madrid "en tanto se mantenga esta situación". El problema es que, a día de hoy, nadie sabe cómo será el futuro. Además, la compañía gasista ya tiene más empleados en su sede de Madrid (1.600) que en Barcelona (1.100), lo que hace que más allá de la sede social, la operativa ya está muy dividida.

Otro ejemplo es Sabadell, primer gran grupo catalán cotizado que activó el botón de salida, cuyos servicios centrales están en Cataluña (Sant Cugat, Barcelona y Sabadell), donde trabajan 2.250 personas; los servicios tecnológicos y la filial Solvia están en Alicante, donde se acaba de trasladar la sede social y donde trabajan casi 1.000 personas; mientras que divisiones como banca privada, análisis y mercado de capitales están en Madrid, con una plantilla de casi 600 personas.

Con el traslado de sede, el banco no tiene previsto grandes cambios en su operativa en términos cuantitativos, ya que no habrá importantes trasvases de plantilla, pero sí cualitativos, ya que está trabajando en mover direcciones relacionadas con regulación y supervisión a la sede de Madrid.

De hecho, la clave de cómo puede terminar afectando este anuncio de traslados de grandes compañías está en dónde terminen radicando sus sedes operativas, más allá del domicilio social, ya que los cuarteles generales de las grandes compañías son polos de atracción de más negocios y creación de empleo.

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