NUEVA GUÍA PARA EL MERCADO

Por qué Orcel no presenta el plan estratégico de Banco Santander

La entidad rechazó su fichaje en enero tras anunciarlo en septiembre. El ejecutivo italiano iba a presentar la nueva guía al mercado, clave para la cotización del banco

Foto: Andrea Orcel, Ana Botín y José Antonio Álvarez. (Efe)
Andrea Orcel, Ana Botín y José Antonio Álvarez. (Efe)

Banco Santander publica este miércoles, por fin, su nuevo plan estratégico. El mercado está pendiente de los objetivos de rentabilidad, capital y eficiencia que presenta los dos principales ejecutivos de la entidad, Ana Botín y José Antonio Álvarez, la presidenta y el consejero delegado que continúa en el cargo tras el fichaje fallido de Andrea Orcel.

El ejecutivo italiano, antiguo banquero de Emilio Botín, fue el fichaje galáctico escogido por la presidenta de la entidad cántabra. El movimiento fue tan sorpresivo como que el 15 de enero la entidad anunciara la cancelación del fichaje. Una decisión del consejo adoptada porque los costes para su contratación “por sus remuneraciones pasadas exceden los tenidos en cuenta al abordar el nombramiento”. Fuentes del banco señalaron que el bonus que no querían acometer estaba entre los 50 y los 55 millones.

Este tipo de ‘mochila’ es habitual, aunque en el caso de Orcel era muy voluminosa, en fichajes de grandes ejecutivos, que arrastran derechos adquiridos (bonus) en la empresa de la que proceden y que suele compensar la compañía que los contrata. Por ello, sorprendió al mercado, más que las siguientes explicaciones que empezaron a coger fuerza.

Fuentes de Banco Santander defienden esta versión: contaban con pagar un bonus, pero más reducido tras negociar con UBS y con el propio Orcel. Otras fuentes cercanas a miembros de la cúpula de la entidad dan más razones, como que el ejecutivo italiano quería ser un consejero delegado con más poder que el que han tenido los ‘número dos’ del Santander hasta ahora, tal y como quiere de hecho el Banco Central Europeo (BCE).

La ambición de Orcel generó roces con la que iba a ser su jefa, Ana Botín. El italiano quería mando en plaza, en contra de la tradición del banco cántabro en el que el poder recae sobre el presidente, así como poder hacer algún fichaje. Por otro lado, también había malestar en parte de la directiva del Santander por escoger a un banquero de inversión con un elevado coste sin experiencia en banca ‘retail’.

Asimismo, en este caso coincidente con la versión del Santander, había cierta incomodidad en algunos ejecutivos y consejeros por pagar un bonus millonario a las puertas de un importante ajuste de sucursales y empleos para culminar la integración de Banco Popular. Un recorte que se suma al de 1.100 empleados en servicios centrales acordado con los sindicatos a finales de 2017 y ejecutado el año pasado.

Sea como fuere, la realidad es que Orcel no ha aterrizado en Banco Santander, y que contrató al bufete De Carlos Remón para analizar sus opciones legales frente a la entidad cántabra, ya que se quedó sin un bonus de más de 50 millones de euros. Fuentes jurídicas explican que en procesos así suele haber un acuerdo de intenciones.

Sin cambios en la cúpula… por ahora

El BCE quiere modelos de gobernanza en los que haya contrapeso al presidente. En su cúpula ideal, el presidente no es ejecutivo y la responsabilidad de la gestión diaria recae sobre el CEO, un reparto que impuso en pequeñas firmas francesas bajo el paraguas de Crédit Agricole con el visto bueno del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE).

En España el BCE está siendo más pragmático, aunque tuvo un ‘tira y afloja’ al respecto con BBVA, que mantuvo con Carlos Torres la presidencia ejecutiva. No obstante, el turco Onur Genç, apuesta inesperada para ser consejero delegado, tendrá más poder que el propio Torres cuando ocupaba su cargo, ya que varias áreas le reportarán directamente, y él hará lo propio con el consejo de administración. Unicaja y Liberbank, por su parte, han pedido ‘cintura’ al BCE mientras negocian su fusión.

Un cambio en Banco Santander hubiera sido momento para testear si la entidad ajustaba su estructura ante las presiones sobre el sector del BCE. Pero finalmente no ha habido modificaciones, al menos por ahora. José Antonio Álvarez, que iba a pasar a ser presidente de Santander España, continúa como consejero delegado de forma indefinida e indeterminada.

Por su parte, Rodrigo Echenique por ahora sigue siendo presidente de Santander España, pese a que su intención era echarse a un lado. “Ayúdenme a convencerle para que siga”, bromeó Botín ante los periodistas en la presentación de los resultados anuales. Una forma de mostrar que su futuro no está claro. Por ello, ha sorprendido en los últimos días su incorporación al directorio -equivalente a un consejo de administración- de Santander Chile como director titular -consejero- en lugar de Andreu Plaza. Echenique incorpora labores en el grupo, pese a que hace seis meses, con el fichaje de Orcel, iba a dejar de ser vicepresidente del Santander y presidente de España, para quedar sólo como consejero no ejecutivo.

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