el canje se negociará en marzo

Unicaja y Liberbank piden al BCE cintura en el diseño de su nueva cúpula

La fusión necesita el visto bueno del BCE para que Azuaga sea presidente ejecutivo y Menéndez, CEO. La clave está en las funciones de cada uno y el canje, que podría ser 60/40

Foto: Oficinas de Liberbank y Unicaja.
Oficinas de Liberbank y Unicaja.

La fusión de Unicaja y Liberbank entra en la fase final. Tras la presentación de cuentas de 2018, los dos grupos de cajas aguardan ahora el resultado de las 'due diligence' (revisión de activos) que llevan dos meses en marcha. Tras la incorporación de los nuevos datos, está previsto que PwC y Deloitte concluyan estos exámenes a final de febrero, según fuentes financieras consultadas por El Confidencial.

Con estos resultados, arrancará la fase más complicada de la negociación: la ecuación de canje. En el mercado, se espera que sea aproximadamente del 60% para Unicaja y del 40% para Liberbank, aunque fuentes próximas a las negociaciones señalan que es pronto para hacer estimaciones hasta que se rematen las 'due diligence'.

Junto al canje, otro de los puntos clave de la fusión es cómo se diseña la nueva cúpula, consejo y comité de dirección. Las fuentes consultadas dan por hecho que Manuel Azuaga, actual número uno de Unicaja, será presidente ejecutivo y Manuel Menéndez, de Liberbank, consejero delegado.

Pero el problema está en cómo se distribuyen las funciones y si el Banco Central Europeo (BCE) da su visto bueno. El regulador europeo ha exigido en las últimas reestructuraciones de cúpulas —como las de BBVA y Sabadell— que el presidente ejecutivo ceda funciones. En Fráncfort no gusta esta figura de número uno con funciones de dirección y por ello sugirió a BBVA que Carlos Torres quedara como consejero delegado.

Como España se ha acogido a un modelo en el que cabe la figura del presidente ejecutivo, el BCE puede aconsejar prescindir de esta figura pero no imponerla. Sin embargo, esto no quiere decir que la institución no disponga de balas en la recámara. Si en Fráncfort considerasen que la estructura directiva de un banco pone en riesgo la gobernanza de la entidad, podría elevar sus exigencias en otros ámbitos de la supervisión, como los requisitos de capital.

En este contexto, Unicaja y Liberbank pedirán flexibilidad al regulador europeo para que apruebe su organigrama, ya que de lo contrario podría echar por tierra el ya de por sí complicado equilibrio de poderes entre Azuaga y Menéndez.

Manuel Azuaga, presidente de Unicaja.
Manuel Azuaga, presidente de Unicaja.

Por el momento, los resultados presentados en los últimos días han reflejado que ambas entidades son de las más presionadas por rentabilidad y eficiencia. Unicaja llega con ventaja a la fusión por su mayor envergadura —representaría el 60% del nuevo grupo por activos, depósitos y fondos propios—, tiene mayor cobertura de los activos improductivos y es más solvente, con una ratio de máxima calidad ('fully loaded') del 13,5%, frente al 12,1% de Liberbank.

Por su parte, la entidad liderada por Menéndez tiene menor morosidad, ha conseguido empatar con Unicaja en rentabilidad tras años por detrás y tiene mayor velocidad comercial: el año pasado, su red concedió casi el doble de nuevos créditos que Unicaja, 6.075 millones frente a 3.248 millones, a pesar de su menor tamaño.

Rentabilidad ajustada

Los dos bancos terminaron 2018 con un retorno sobre el capital (ROE) cercano al 4%. El Banco de España estima que la banca tiene un coste del capital del 10%, con lo que las dos entidades están lejos de generar para sus accionistas la rentabilidad acorde a la prima de riesgo asignada.

Otro reto de los dos bancos es mejorar su eficiencia (costes sobre ingresos, cuanto más baja la ratio mejor). En Unicaja, apenas ha avanzado, al bajar en un año del 59,2% hasta el 58,3%, mientras que en Liberbank no hay datos publicados. Según estimaciones de este medio, la ratio baja desde el 60% hasta el 56%, una mejora relevante, aunque lejos de los niveles inferiores al 50% en los que se mueve el resto de bancos cotizados.

Manuel Menéndez, consejero delegado de Liberbank.
Manuel Menéndez, consejero delegado de Liberbank.

Los dos bancos han buscado seguir los pasos del resto de entidades contrarreloj al tratar de reducir la dependencia del margen de intereses. Es decir, generar ingresos por vías alternativas como las comisiones, algo que no han logrado.

En lo que sí destacan los dos bancos frente a sus competidores españoles es en el saneamiento de sus balances. Unicaja registra mayores coberturas para sus activos problemáticos (NPA, por sus siglas en inglés), que pesan un 6,2% sobre los activos totales, frente al 8% de Liberbank, con NPA por 3.102 millones en un balance de 39.227 millones en activos.

Saneamiento del balance

El banco andaluz redujo el año pasado un 22% su volumen de NPA hasta dejarlos en 1.926 millones en dudosos y en 1.661 millones en adjudicados, con tasas de cobertura del 53% y el 62% respectivamente. En cuanto a Liberbank, el descenso de activos problemáticos en 2018 fue del 30%, hasta los 1.142 millones en dudosos y los 1.960 millones en adjudicados, y tasas de cobertura del 53% en crédito y del 50% en adjudicados.

Todas estas cifras están siendo analizadas al milímetro por Unicaja, Liberbank y sus asesores. Tras las 'due diligence', tendrán que analizar el canje junto a sus bancos de inversión, Mediobanca y Deutsche Bank. Todo apunta a una negociación compleja y en el sector no se descarta que la operación salte por los aires en algún momento.

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