PARA LLEGAR AL 12%

El BCE y el mercado piden a la banca española que eleve su capital en 8.000 M

Tanto el supervisor como los inversores han puesto el acento en que las entidades tengan una ratio del 12%. Santander, BBVA, CaixaBank y, sobre todo, Sabadell están por debajo

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El mercado va por modas. Y también los supervisores. Después de la resolución del Popular y el rescate de pequeñas entidades italianas, los temores sobre la solvencia se disiparon en 2018, pero han vuelto en 2019 ante la desaceleración global y el miedo a que el cuadro macro obligue a más provisiones.

Así, hay una reclamación no vinculante del supervisor europeo de que los bancos sean capaces de llegar a un estándar del 12% de ratio de capital de máxima calidad (CET1 ‘fully loaded’). El Mecanismo Único de Supervisión (MUS, integrado por el BCE y las autoridades supervisoras nacionales) no está solo en esta presión. Los inversores también han puesto el acento en el colchón de capital y reservas.

Estamos en un ciclo maduro, y el capital es muy importante ante el riesgo de que haya necesidad de más provisiones o de absorber otros impactos

“Estamos en un ciclo maduro, y el capital es muy importante ante el riesgo de que haya necesidad de más provisiones o de absorber otros impactos negativos —como pérdidas, regulación u operaciones—, pero más la capacidad de generación. El 12% es un objetivo aspiracional, con lo que es más relevante la generación de capital que muestran que el ‘stock’ actual”, señala un analista europeo de bancos.

Desde el otro lado, ejecutivos bancarios de los departamentos de relación con los inversores corroboran esta afirmación: los inversores institucionales, como los supervisores, piden un 12% para estar cómodos con su inversión —o con su recomendación, en el caso de los analistas—. En caso contrario, los bancos podrían tener que erosionar el dividendo reduciendo el 'pay out'. El propio BCE podría alterar la política de retribución al accionista si no está satisfecho con la generación de capital.

Los bancos españoles están a la cola de Europa en sus niveles de capital, como siempre recuerda el Banco de España desde que Pablo Hernández de Cos es gobernador. El supervisor local, como el europeo, pide esfuerzos a la banca española, que por ahora ha evitado mejoras, aunque todos tienen en sus planes estratégicos objetivos mayores al colchón actual.

Banco Santander, BBVA, CaixaBank, Banco Sabadell y Bankinter están por debajo. Según los últimos informes financieros, los cinco bancos necesitarían casi 8.000 millones de euros extra de capital para alcanzar ratios CET1 ‘fully loaded’ del 12%. Un extra de capital y reservas que penaliza la rentabilidad. Primero, porque supone reducir la asunción de riesgo o el volumen de activos, y, segundo, porque es el denominador de la medida usada como referencia (retorno sobre el capital —ROE—).

Los dos grandes son los que más tendrían que incrementar el colchón en términos absolutos por su tamaño. BBVA ha mostrado dinamismo con sus resultados, hasta ser el segundo banco español con mayor ROE —tras Bankinter— y el más rentable entre los grandes europeos, además de que ya sacó de balance su ladrillo tóxico. La mejor forma de generar capital es teniendo beneficios recurrentes.

Por su parte, Banco Santander presentará la semana que viene su nuevo plan estratégico, pero en la última presentación de resultados la presidenta, Ana Botín, adelantó el objetivo de que esté entre el 11% y el 12%, tras llegar al 11% a última hora de la guía anterior. Además, ha abierto la puerta a recuperar el ‘scrip dividend’, que es una forma de evitar soltar efectivo para pagar dividendos y además ampliar capital.

Bankinter es un ejemplo similar al de BBVA, además de que con un 11,75% y un balance saneado sin apenas activos tóxicos, evita estar en el foco por su capital. CaixaBank y Banco Sabadell, por su parte, tienen en los objetivos de sus planes estratégicos alcanzar el 12% de CET1 ‘fully loaded’. El primero prometió al mercado un 12% para 2021, y el segundo un 12,5% en ese mismo año.

¿Ampliaciones descartadas?

Precisamente, Josep Oliu ha defendido este miércoles, antes de la junta de accionistas, la capacidad del banco para generar capital: "Los analistas, perdónalos señor porque no saben de lo que hablan”. Oliu ha descartado una ampliación de capital aunque lo pronostique "algún analista sabio", y ha asegurado que no hay ninguna fusión "sobre la mesa ni sobrevolándola". Sobre una operación con Bankia, ha señalado que "las cosas que están debajo de la mesa, un día se pueden plantear, sí, pero de momento están debajo de la mesa". Si se toma como referencia el 12%, Sabadell tiene un déficit de capital de 697 millones y Bankia, del que el Estado aún cuenta con un 61% del accionariado, un superávit de 321 millones.

Las palabras del presidente del Sabadell llegan después de un informe de Bank of America Merrill Lynch que recortó el precio objetivo de 0,9 euros —entorno al que cotiza actualmente— a 0,6 euros. El argumento principal es que el banco tendrá problemas para generar suficiente capital aunque recorte el dividendo.

Otro analista europeo de bancos señala que “los impactos regulatorios que alude Bank of America creemos que serán menores, pero el Sabadell todavía tendrá que demostrar que puede generar capital para sobrepasar el 12%”. El banco catalán, que mudó su sede a Alicante en 2017, redujo su colchón de solvencia de máxima calidad del 12,8% al 11,1% —unos 1.024 millones menos— con los costes asumidos en Reino Unido por la integración tecnológica de TSB y la venta de carteras de activos problemáticos para sanear el balance. El resultado ha sido un año de transición en rentabilidad y capital. Ahora, el desafío es cumplir con el plan estratégico, aunque sea para 2021 en vez de 2020.

Crisis en bolsa

Hace poco más de un año, en febrero de 2018, los bancos repuntaron en bolsa hasta máximos desde 2015 y eran la gran apuesta para la renta variable de los analistas. Sin embargo, el sector acabó 2018 con pérdidas de entre el 20% y el 30%, y en 2019 vuelve a sufrir con el retraso ya oficializado de la subida de tipos por el BCE. La mayoría cotiza por debajo del valor en libros y con un coste del capital encarecido, pese al repunte de este miércoles ante la puerta abierta de Mario Draghi a medidas que suavicen la penalización de la política monetaria sobre la banca.

Durante la primera mitad del año pasado, explican fuentes bancarias, los inversores cuestionaban a los bancos con exceso de capital, ya que les parecía un exceso de recursos que se podría haber empleado en operaciones corporativas o en asumir mayor riesgo con la actividad crediticia para elevar la rentabilidad, que entonces era el gran reto de las entidades. Y el propio supervisor demostró obsesión por la rentabilidad: identificó 24 bancos más rentables que los otros 100 del grupo de entidades significativas y estudió sin éxito un patrón, reservando la presión a las fusiones.

Los dos grandes elementos que explicaban el año pasado la cotización de los bancos eran el Bund alemán y el ROE. El primero como ‘proxy’ de las expectativas sobre los tipos de interés, con lo que el movimiento del bono alemán a 10 años afectaba al sector. Y el segundo para explicar la diferencia entre bancos. Pero ahora, como en la Gran Recesión, se añade el capital como otra variable clave ante el miedo a la desaceleración actual.

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