al supervisor le obsesiona la rentabilidad

El BCE identifica 24 bancos rentables y presiona a los otros 100 con fusiones

La autoridad monetaria ha rotado su obsesión desde la solvencia a la rentabilidad. La fijación de precios y las fusiones están en la agenda del supervisor, que presiona a las entidades

Foto: Andrea Enria, futuro presidente del Mecanismo Único de Supervisión (MUS). (Reuters)
Andrea Enria, futuro presidente del Mecanismo Único de Supervisión (MUS). (Reuters)

El Banco Central Europeo (BCE) mantiene políticas contradictorias con la banca. Por un lado, persiste con los tipos de interés al 0%, que mantienen su rentabilidad por debajo del coste del capital (retorno exigido por los inversores). Pero a su vez, como supervisor, presiona a las entidades para que focalicen sus estrategias en incrementar la rentabilidad.

Esta es la queja del sector. Los banqueros achacan al BCE cierta "obsesión" con la rentabilidad, que se sitúa en el 7% en España, según los cálculos del Banco de España. El organismo gobernado por Pablo Hernández de Cos calcula un coste del capital del 10%, frente al 6% para el universo de la banca cotizada. Los supervisores siempre recuerdan que la mejora de la rentabilidad es clave para la sostenibilidad de las entidades, y para que levanten capital que asegure su solvencia. "En un primer momento el supervisor puso el acento en la salida de la crisis en la solvencia, y ahora en la rentabilidad como segundo paso", arguye Fernando Rojas, analista de AFI.

La brecha en forma de primapde riesgo se debe al ruido constante que hay sobre el sector por la presión regulatoria, las dificultades para mejorar sus resultados y los riesgos de litigios, explicaron el mes pasado en un encuentro organizado por IESE y EY los analistas José Abad y Álvaro Serrano, de Goldman Sachs y Morgan Stanley respectivamente. Así se ha visto con el impuesto de actos jurídicos documentados (AJD), y ahora hay una amenaza de un golpe de hasta 44.000 millones, según cálculos de Goldman Sachs, si Europa declara abusivos los contratos hipotecarios con IRPH. Además, los mayores requisitos de capital merman la rentabilidad del negocio, recordó en el mismo evento Jaime Guardiola, consejero delegado de Banco Sabadell. "Es difícil imaginar cómo vamos a volver a los niveles de rentabilidad previos a la crisis", añadió.

Dentro de esta obsesión, el BCE ha identificado a 24 bancos más rentables que el resto, dentro del grupo de 120 entidades significativas en la eurozona, según fuentes financieras. El organismo no ha publicado este análisis, aunque estudió profundamente la actividad y la idiosincrasia de estos bancos para tratar de encontrar un patrón. "No lo consiguió, solo encontró altos niveles de información y formación en los consejos, una razón más por la que está preocupado por el gobierno corporativo en el sector", añaden fuentes conocedoras.

Entre los bancos con niveles de rentabilidad superiores al coste del capital habría dos españoles, Bankinter y BBVA, que tienen profundas diferencias entre ambos. Bankinter tiene un retorno sobre el capital (ROE), medida de referencia para la rentabilidad, del 13%. En su caso, las claves han sido tener menos exposición al ladrillo tóxico, lo que le ha permitido ser el banco que menos esfuerzos en provisiones ha tenido que realizar, así como un negocio orientado a patrimonios de nivel medio-alto o alto, con la mayor desintermediación del sector en España. Esto es, el volumen de fondos respecto a la suma de depósitos y fondos, obteniendo comisiones más rentables que el negocio tradicional de captar y prestar dinero.

Por su parte, BBVA destaca en rentabilidad entre los grandes bancos europeos gracias a su diversificación internacional, con presencia en mercados como México, Turquía o Estados Unidos donde el 'precio del dinero' está en niveles muy superiores al 0% europeo. O incluso negativo, si se tiene en cuenta el coste del 0,4% que soportan los bancos por aparcar su liquidez en el BCE. Sin embargo, el banco que preside desde enero Carlos Torres sufre en bolsa y cotiza por debajo del valor en libros precisamente por esta exposición a algunos emergentes sobre los que hay fuertes incertidumbres.

Precios y eficiencia

De cualquier manera, desde Fráncfort el entramado supervisor que presidirá desde 2019 el italiano Andrea Enria en sustitución de la francesa Danièle Nouy ha puesto el acento en la rentabilidad. Y para ello hay dos vías sobre las que presiona a los bancos. Por un lado, está la fijación de precios ('pricing', en la jerga) de los productos y servicios bancarios.

El BCE, y los organismos nacionales como el BdE por extensión, quiere evitar a toda costa la venta a pérdidas y está poniendo énfasis en que la fijación de precios tenga en cuenta el coste de financiación del banco, toda la vida del producto y la prima de riesgo del cliente. Esto supone un choque con las intenciones del Gobierno de que los bancos no trasladen los gastos hipotecarios y el AJD al precio de las hipotecas. La propia subgobernadora, Margarita Delgado, fue clara en octubre: "Tradicionalmente se han venido prestando servicios a los clientes que no se cobran explícitamente y cuyo coste se ha cubierto con el margen de intereses. Creo que es importante introducir transparencia y rigor en la fijación de precios".

La otra vía por la que desde Fráncfort hay presión en el sector es la de la eficiencia. El propio Mario Draghi, presidente del BCE, aseguró en Madrid en 2017 que la banca no ha exhibido ganancias generalizadas en eficiencia a lo largo de Europa desde 2010, todo un tirón de orejas por el que reclaman mayores esfuerzos para reducir costes y fusiones con las que acelerar estos procesos a través de las sinergias.

En España, Sabadell es uno de los bancos que ha estado en las quinielas de operaciones corporativas la última década, y de hecho es recomendación de compra de Goldman Sachs por este motivo. "Hay margen para más concentración, pero el grueso ya se ha producido. Hay eficiencia y niveles de competencia necesarios", aseguró Guardiola en diciembre, mientras que Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank, señaló que las inversiones necesarias en tecnología para la digitalización pueden ser un incentivo para una nueva ronda de fusiones, aunque en su caso, apostilló, "sería una distracción".

Las conversaciones entre Unicaja y Liberbank para una potencial fusión son una prueba de la presión de los supervisores. El BCE y el BdE apremian para que haya fusiones entre grupos poco rentables. Y tanto Unicaja como Liberbank son ejemplos de ello. Unicaja publicó en el tercer trimestre un ROE estimado del 4,9%, mientras que Liberbank no facilita este dato en sus resultados, aunque Álvarez & Marsal estima un 3,4%.

Asimismo, los dos bancos tienen margen para mejorar su eficiencia (costes respecto a los ingresos, con lo que cuanto más baja, mejor), especialmente Unicaja, que ha llevado a cabo negociaciones con los sindicatos para un ajuste laboral de más de 700 empleados junto con un plan de movilidad. El banco malagueño publicó en el tercer trimestre una eficiencia del 59,6%, frente a los niveles de entre el 46,9% y el 57% del resto de bancos cotizados.

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