sensibilidad ante el riesgo italiano

Nueva alerta para la banca española ante el miedo del BCE a Italia

El futuro jefe de supervisión bancaria será italiano y tendrá que vigilar los bancos de su país. La banca española ha reducido la correlación con Italia, pero aún sufre su volatilidad

Foto: Andrea Enria. (Reuters)
Andrea Enria. (Reuters)

Italia se ha consolidado como la mayor preocupación del proyecto europeo. Como fue Grecia en el pasado, pero 10 veces mayor por tamaño. El pulso de Roma con Bruselas por el déficit previsto ha disparado la prima de riesgo italiana, pese a los estímulos del Banco Central Europeo (BCE), y ha vuelto a poner encima de la mesa el riesgo para el sector financiero.

La presidenta del Consejo de Supervisión del BCE, la francesa Danièle Nouy, se despidió este martes de la Eurocámara con una advertencia sobre la prima de riesgo italiana. En concreto, aseguró que la institución que preside hasta el 31 de diciembre vigilará si el aumento, hasta superar los 320 puntos, puede dañar la posición de capital de los bancos. “El reciente incremento del interés de los bonos públicos en un país es un acontecimiento indeseable”, aseguró, según recoge Europa Press.

Curiosamente, su sustituto será italiano, y su principal misión deberá ser controlar los bancos de su país o el daño que puede hacer Italia al resto del sector financiero europeo. Se trata de Andrea Enria, hasta ahora presidente de la Autoridad Europea de Banca (EBA, por sus siglas en inglés). Lo nominó el BCE, y su elección debe ser validada por el Parlamento Europeo.

Salvo sorpresa, Enria (57 años) será el nuevo jefe de supervisión, y según fuentes bancarias tiene una relación tensa con el sector financiero italiano. Desde los bancos transalpinos creen que la EBA les ha apretado en exceso y les ha señalado en las pruebas de los test de estrés que realiza cada dos años. Pero la realidad es que hay motivos para la preocupación si hay un deterioro de la economía italiana, tanto en el conjunto de la banca europea como en especial de la local.

En este sentido, la sensibilidad entre el riesgo soberano y el bancario se ha disparado desde 2012, cuando ya era alta en plena crisis de deuda y jaque al euro. Así lo ponen de manifiesto los cálculos del Banco de España a partir de las variaciones de los seguros de impago (CDS). El contagio del riesgo bancario al riesgo soberano ha aumentado, hasta tal punto que la evolución del riesgo de los bancos se traslada en la misma magnitud a la deuda pública. En sentido contrario, por su parte, se mantiene una intensidad similar, en torno a 0,8, lo que se traduce en que por cada 100 puntos básicos de aumento del riesgo bancario hay 80 puntos básicos más en el soberano.

Esta correlación es la que ha servido de freno a la prima de riesgo italiana, impidiendo que se desboque con la combinación de tensiones con Bruselas, los niveles reducidos de crecimiento económico y un volumen de deuda que excede el 130% del PIB. Según los datos que el Banco de España incorpora en su último informe de estabilidad, la banca italiana realizó compras de deuda pública doméstica por valor de 47.000 millones entre mayo y septiembre —especialmente en mayo y junio—. De esta forma, los bancos locales compensaron parcialmente las salidas de 67.800 millones de los inversores no residentes solo entre mayo y junio, tras las elecciones. A cambio, disparan su riesgo soberano con una cartera de 380.000 millones de euros.

Por su parte, en España ha disminuido esta correlación, que en 2012 estaba en niveles similares a Italia. También ha perdido peso la sensibilidad del riesgo español al italiano. En 2012, el contagio estaba cerca de la unidad, y ahora es cuatro veces inferior. Entre la banca italiana y la española ha habido igualmente una descorrelación, pero aún hay efectos cuando aumenta la volatilidad. En este sentido, la sensibilidad ha bajado de 0,6 a 0,4.

Sufre cuando hay sustos en Italia

Hay varias razones que apuntalan esta correlación, que aunque es menor que hace seis años se hace evidente cuando hay vaivenes bruscos del mercado italiano de deuda. La primera y más directa es que los bancos españoles tienen una cartera de bonos italianos —que aunque no es mayoritaria, es relevante— de cerca de 30.000 millones de euros. De hecho, en el segundo trimestre algunos bancos como Bankia, Liberbank o BBVA aprovecharon las caídas en precio y aumento de la rentabilidad de los bonos italianos para comprar más, aunque ha continuado la tendencia.

En este sentido, BBVA es el banco más cargado con bonos italianos, por valor de 7.600 millones, aunque 3.800 millones vencen en 2018 y además el peso relativo sobre la cartera total es menor que en otras entidades como Bankia, CaixaBank, Liberbank o Sabadell. En este último caso, están contabilizados a coste amortizado, al tener previsto mantenerlos hasta vencimiento y por lo tanto solo se vería perjudicado en el caso extremo de impago, no por la volatilidad.

Pero hay más razones por las que la banca española tiembla ante Italia. No en vano, cada vez que hay un pulso con Bruselas, en este caso por los objetivos presupuestarios, vuelven los fantasmas sobre el euro. También hay miedo de que en plena desaceleración Italia reste crecimiento a la zona euro y consolide esta tendencia a que la expansión económica se ralentice.

Sensibilidad entre riesgo soberano y bancario. (BdE)
Sensibilidad entre riesgo soberano y bancario. (BdE)

Por último, Italia podría afectar a los planes del BCE, y como derivada a la banca. El mercado descuenta que habrá una subida de tipos de interés tras el verano de 2019 —hace seis meses, predecía que en marzo—. Sin embargo, cualquier expectativa de menor crecimiento e inflación, objetivo último del banco central, dará argumentos para prolongar el ‘dinero gratis’, que reduce al mínimo el margen de intermediación que obtienen los bancos entre captar dinero y prestarlo. Según cálculos del propio BCE, los tipos bajos han reducido los ingresos de la banca española en más de 10.000 millones entre 2008 y 2016.

Mario Draghi, presidente del BCE, evitó el viernes dar nombres propios, pero advirtió de que “la falta de consolidación fiscal en los países con alta deuda aumenta su vulnerabilidad a los choques, ya que produzcan de manera autónoma al cuestionar las reglas de la arquitectura de la Unión Económica Monetaria o se importen a través del contagio financiero”. Hasta ahora, señala que no ha habido contagio, pero cree que podría hacer más estrictas las condiciones de préstamo para la economía real. “Para proteger sus hogares y empresas del aumento de tipos, los países con alta deuda no deberían elevar aún más su deuda”, insistió. Todo un aviso.

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