los acreedores aceptan una quita por activos

Eroski se salva: refinancia 1.600 M con la banca tras la intervención final del PNV

La empresa vasca de supermercados ha alcanzado un acuerdo para extender cinco años el vencimiento de la deuda que expiraba este verano gracias a una quita de los acreedores

Foto: Supermercado Eroski.
Supermercado Eroski.

Mientras el futuro de Distribuidora Internacional Alimentación (DIA) sigue en el aire, el de Eroski se acaba de despejar totalmente. Según aseguran fuentes próximas a la operación, la compañía vasca de supermercados ha alcanzado un acuerdo definitivo con la banca para alargar cinco años el vencimiento de los 1.600 millones del próximo mes de junio. El acuerdo, que se ha cerrado con los cinco mayores bancos españoles, será sometido a homologación judicial para obtener el mayor apoyo posible por los acreedores.

Así lo aseguran fuentes inmersas en las negociaciones, en las que participan Morgan Stanley, en nombre de la compañía, y PJT Partners y KPMG, en representación de los acreedores. Las conversaciones se han extendido durante año y medio y han concluido de forma positiva gracias a la aceptación de la banca de una quita de entre 150 y 200 millones de euros, siempre y cuando la compañía con sede en Mondragón venda activos por 500 millones en los próximos años. La intervención del Gobierno del PNV del lendakari Iñigo Urkullu ha sido también clave para el acuerdo final.

En la tarde de este miércoles, tras la exclusiva de El Confidencial, Eroski ha confirmado a la CNMV el acuerdo con la banca hasta 2024. La deuda se estructura en dos tramos. Uno de ellos por importe de 1.000 millones amortizable a cinco años y un tipo de interés de Euribor +2,5%. Y uno segundo tipo bullet por importe aproximado de 540 millones, con un plazo de hasta 8 años y un interés máximo de 0,5%. Además, la cooperativa ha conseguido la renovación de 372 millones de líneas de confirming.

Eroski llegó a pedir una condonación de hasta 500 millones de euros de la deuda, propuesta que fue rechazada de pleno por Banco Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell y Bankia, los mayores acreedores del grupo de distribución. Las posturas se han ido acercando en las últimas semanas ante el riesgo de la compañía de quedar en manos de la banca y de recibir una seria advertencia por parte del auditor, KPMG, sobre su viabilidad.

Los principales prestamistas de Eroski son Santander, que tiene cerca de 600 millones de riesgo, BBVA, con 430 millones, CaixaBank (370 millones), Sabadell (175 millones) y Bankia (140 millones). Precisamente, la entidad presidida por Ana Botín es la que decidió exigir por escrito al grupo vasco el cumplimiento de un plan de reestructuración después de constatar que las conversaciones amistosas iniciadas en septiembre de 2017 no daban sus frutos.

Dicho plan se basa principalmente en la venta de activos estratégicos, como lo que queda de la propia Caprabo, Vegalsa la filial de Galicia, la división de Baleares (la más rentable) y Forum Sport, la cadena de tiendas de deportes creada con varios exdeportistas de élite como Miguel Induráin, Marino Lejarreta y Genaro Andrinúa. Eroski solo estaba dispuesto a vender estos activos si la banca le condonaba los citados 400 millones, exigencia a la que se niegan los acreedores. Finalmente, el 'holding' presidido por Agustín Markaide acepta vender activos 'a elegir' por 500 millones, sin que la banca le obligue a que sea uno concreto.

El origen de los problemas de Eroski radica en la compra de Caprabo entre 2007 y 2012. La empresa vasca pagó 1.450 millones de euros en aquel momento para imponerse en la puja a Carrefour, Auchan, El Árbol y el fondo de capital riesgo Permira. Pero las ventas de la cadena con base en Cataluña se han desplomado cerca de un 50% desde la adquisición, lo que pone de manifiesto, según los acreedores, la existencia de un fondo de comercio —diferencia entre el valor pagado y el real de mercado— que el grupo vasco tiene que deteriorar.

El agujero del fondo de comercio

Así lo advierte también KPMG en la auditoría de 2018, que considera este aspecto un factor vital en las cuentas de Eroski. Esa auditoría no incluyó ninguna salvedad sobre la capacidad de pago de la empresa de cooperativas porque el pasado 31 de enero de 2018 —fecha en la que termina el ejercicio fiscal— aún quedaban más de 12 meses para el vencimiento de los 1.600 millones del préstamo sindicado, que ya fue refinanciado en 2015. El agujero es de 542 millones de euros.

Eroski tiene una plantilla de 32.000 trabajadores, una cuarta parte de los cuales son además cooperativistas. Es decir, son los que tienen que asumir la pérdida de los 542 millones. Ese importe se corresponde con cerca del 20% de la deuda total que tiene Eroski, y que asciende a algo más de 2.300 millones de euros. Un volumen que incluye las emisiones de Aportaciones Financieras Subordinadas Eroski (AFSE), que ascienden a otros 288 millones adicionales.

Esta deuda subordinada —parte de ella es perpetua— preocupa, y mucho, tanto a la banca como a la empresa, porque lleva implícita una pérdida muy considerable para los tenedores de estos valores. La mayoría, clientes de Banco Santander, de Caja Laboral y de CaixaBank, que entre 2002 y 2007 les colocaron estas inversiones que en 2016 fueron parcialmente canjeadas tras los escándalos de las participaciones preferentes.

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