tras un año de negociaciones infructuosas

Ultimátum de la banca a Eroski: le exige por escrito vender activos o toma de control

Los acreedores preparan un 'term sheet' de obligado cumplimiento ante la oposición del presidente de la cooperativa a desprenderse de más negocios para repagar la deuda

Foto: Centro Comercial Eroski en Vitoria.
Centro Comercial Eroski en Vitoria.

La banca empieza a perder la paciencia con Eroski. Un año después de iniciar las negociaciones para refinanciar un préstamo de 1.600 millones que vence en julio de 2019, los principales acreedores de la compañía vasca de supermercados han puesto encima de la mesa un ‘term sheet’ o plan oficial de reestructuración que deberá cumplir el grupo de distribución si quiere evitar la ejecución de las garantías. La hoja de ruta consiste en vender activos por cerca de 1.000 millones y un reconocimiento implícito de pérdidas en el balance.

Así lo aseguran fuentes próximas a los bancos a los que Eroski adeuda un total de 2.500 millones de euros. Los principales prestamistas son Santander, que tiene cerca de 600 millones de riesgo, BBVA, con 430 millones, CaixaBank (370 millones), Sabadell (175 millones) y Bankia (140 millones). Precisamente, la entidad presidida por Ana Botín es la que ha decidido exigir por escrito al grupo vasco el cumplimiento de un plan de reestructuración después de constatar que las conversaciones amistosas iniciadas en septiembre de 2017 no han dado sus frutos.

Eroski se niega a aceptar tener que vender activos como Caprabo, la cadena catalana de supermercados que adquirió entre 2007 —un 75% del capital— y 2012 por un total de 1.450 millones de euros. Tampoco quiere desprenderse de su negocio en Baleares, el más rentable, ni del 50% de su filial gallega Vegalsa. La banca ha ido ahora más lejos y también le exige traspasar su cadena deportiva Forum Sport, en la que originalmente tenía como socios a los ciclistas Miguel Induráin, Marino Lejarreta y a Genar Andrinua, exfutbolista del Athletic de Bilbao.

Para ello, los acreedores han solicitado a Eroski que separe estos activos en filiales totalmente independientes, pero Agustín Markaida, presidente del grupo de cooperativistas, se niega en redondo. “En la ronda anterior [de financiación con los bancos], acordamos un plan para llegar a un perímetro correcto. Hemos cumplido esa hoja de ruta y nuestra posición [ante ellos] es que estamos donde acordamos que íbamos a estar y que no tomaríamos más decisiones en ese sentido", dijo el primer ejecutivo en la rueda de prensa de presentación de los resultados, a finales de mayo.

El plan de Markaida es continuar reduciendo la deuda —el pasado año amortizó 167 millones— "a partir de los recursos propios del negocio, sin reducciones de tamaño” como le pide la banca, porque “eso ya lo hicimos, ya llegamos a la meta". Sin embargo, los acreedores discrepan con un dato muy frío: Eroski tiene un ebitda de 240 millones y su deuda asciende a 2.250 millones, 10 veces su beneficio operativo, una relación desproporcionada si se tiene en cuenta que a partir de cuatro ya se califica a las empresas como bono basura.

Ante tales diferencias, la banca va a enviar a Eroski un ‘term sheet’ con condiciones concretas con el fin de alcanzar un acuerdo antes de finales de año. De no ser así, Santander y el resto de prestamistas ya se plantean la toma de control antes de que el grupo de distribución entre en impago. El pasado año, ya tuvieron que convertir deuda normal en préstamos participativos —canjeable por capital o acciones— por 127 millones para reforzar el patrimonio neto.

Amazon y Mercadona

En opinión de la banca, el 'holding', que factura 5.500 millones y emplea a 32.000 trabajadores, no ha reconocido pérdidas implícitas por la compra de Caprabo. La venta de esta división podría generar unos recursos de 300 millones, frente a los 1.450 millones que pagó Eroski en su día para imponerse en la puja a Carrefour, Auchan, El Árbol y al fondo de capital riesgo Permira. La sociedad reconoce un fondo de comercio sobre Capabro —la prima pagada sobre su patrimonio real en la adquisición— de 542 millones.

Otro de los factores de riesgo de Eroski, que siempre ha cumplido sus compromisos pero que ha necesitado ya tres refinanciaciones, es la entrada en vigor de la NIF 16, la norma internacional de contabilidad que obliga a contabilizar como deuda determinados activos inmobiliarios que ahora se computan como arrendamientos. El grupo reconoce en su última memoria que el impacto “será significativo” a partir del 1 de enero de 2019, momento en el que entra en vigor esta norma.

Otro riesgo que Markaida, por el contrario, no ve en la competencia de Mercadona y en la irrupción de supermercados de internet, como Amazon. "No conozco empresas de distribución puras que tengan un modelo de negocio 'online' viable", dijo el presidente, que al mismo tiempo descartó imitar el modelo de la compañía valenciana. Para la banca, se trata de dos peligros reales.

Eroski no ha respondido a la llamada de El Confidencial para conocer su versión sobre esta información.

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