para la refinanciación de los 2.300 m de deuda

La banca pide a Eroski preparar la venta de Caprabo y sus cadenas en Galicia y Baleares

Los acreedores han requerido a la cooperativa de Mondragón una reestructuración societaria para poder desprenderse de gran parte de los negocios fuera del País Vasco

Foto: Centro Comercial Eroski en Vitoria.
Centro Comercial Eroski en Vitoria.

Eroski y sus acreedores empiezan a acercar posturas para refinanciar los 1.566 millones de euros que le vencen dentro de un año y que tanto preocupan a KPMG, su auditor. La banca, encabezada por Banco Santander y BBVA, ha pedido a la compañía de distribución que separe mediante la creación de filiales una serie de negocios que puedan ser vendidos y le permitan devolver entre 800 y 1.000 millones del crédito en los próximos cinco años. Entre ellos, destacan Caprabo, así como Vegalsa, la cadena con la que opera en Galicia, y la de Baleares.

Esta es la última propuesta presentada por KPMG y PJT Partners, asesores de las entidades financieras a las que Eroski adeuda 2.300 millones. Según la compañía, las negociaciones están ahora enfocadas en los 1.600 millones que expiran en apenas 12 meses y que no supondrán ninguna llamada de atención en la auditoría del ejercicio 2017, cerrado a 31 de enero. El grupo vasco sostiene que, de haber alguna advertencia sobre su capacidad para repagar sus deudas, el auditor lo advertiría en las cuentas del primer semestre de 2018, que suele presentar en octubre.

Pero fuentes financieras señalan que, debido a los casos recientes de empresas que finalmente tuvieron que acogerse a algún sistema de protección de activos, como Abengoa, Isolux y Banco Popular, KPMG podría advertir en su informe de 2017 el estado actual de las negociaciones con la banca y el riesgo que supondría que no se llegase a un acuerdo. Una forma de curarse en salud para evitar cualquier reclamación posterior por parte de inversores o acreedores.

Según estas fuentes, la banca ha pedido a Eroski que clarifique su estructura societaria de tal forma que se puedan poner a la venta activos que los acreedores consideran no estratégicos. Una solicitud que rebaja las pretensiones de los prestamistas, los cuales habían exigido a la compañía con sede en Elorrio que cambiase su organización como cooperativa por el de una sociedad anónima al uso. Pero que tiene el mismo objetivo: acelerar las desinversiones para poner en marcha un plan agresivo de amortización.

Según la compañía, las negociaciones están ahora enfocadas en los 1.600 millones de euros que expiran en apenas 12 meses

Santander, que tiene cerca de 600 millones de todo el pasivo de Eroski, BBVA (430 millones), CaixaBank (370 millones), Sabadell (175 millones) y Bankia (140 millones) han solicitado a Eroski que, si acuerdan extender el vencimiento del préstamo cinco años más, se comprometa a reducir el importe adeudado en cerca de la mitad, unos 800 millones. Una condición que supone 'de facto' tener que desprenderse de empresas como Caprabo, la compañía catalana cuya adquisición por 1.300 millones llevó al grupo a sus problemas actuales, de su participación del 50% en Vegalsa, la filial que gestiona 256 supermercados en Galicia, Asturias y Castilla y León, y de sus tiendas en Baleares.

Los inmuebles y el valor de la deuda

Este plan de amortización es más exigente que el llevado a cabo por Eroski en los cuatro últimos años, periodo en el ha amortizado 653 millones. Dos tercios de este repago se han producido por las desinversiones, como la venta de 144 tiendas a DIA por 135,3 millones, los 36 hipermercados y 22 gasolineras a Carrefour por 205 millones y su cadena de perfumerías If al grupo alemán Douglas por una cifra no hecha pública y que presuntamente rondaba los 100 millones. Tras estas operaciones, la cooperativa mantiene una red comercial de 1.270 supermercados y 54 hipermercados, 19 Cash & Carry y 330 tiendas en negocios de diversificación como gasolineras, perfumerías, ópticas, agencias de viajes y tiendas de material deportivo, además de las ocho tiendas 'online'.

La propuesta inicial de Eroski era repagar una cantidad menor, de tal forma que dispusiese de dinero para lanzar un plan de renovación de los supermercados, como están haciendo actualmente algunos de sus competidores, como Mercadona y DIA. Especialmente, porque la empresa sostiene que ha cumplido con todos sus compromisos con los acreedores, tanto con la venta de activos como con la generación de caja ordinaria. La banca también ha puesto encima de la mesa un replantamiento de su división inmobiliaria, aún pendiente de concretar. Lo ideal sería que la deuda total del grupo rondase los 1.000 millones a cinco años, frente a los 2.300 actuales.

Actualmente, la relación entre el beneficio bruto de explotación o ebitda y la deuda de Eroski es de cerca de nueve veces. Una proporción muy abultada que en caso de haber emitido bonos en los mercados de valores supondría una calificación de alto riesgo o bono basura. De hecho, los acreedores no confían mucho en las probabilidades de cobrar todos sus préstamos a corto plazo, ya que los cruces en el mercado gris o no oficial de la deuda de la compañía se hacen por debajo del 50% de su valor nominal.

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