pendiente de la investigación interna

BBVA necesita sentencia firme o pruebas directas para quitar 16M de bonus a FG

González podría ampararse en que cuando se cometieron las irregularidades —2005— no había normativa para poder reclamar los pagos variables a los banqueros

Foto: Francisco González, presidente de honor de BBVA. (EFE)
Francisco González, presidente de honor de BBVA. (EFE)

El bonus de Francisco González (FG) está casi blindado. BBVA tiene muy complicado reclamar la retribución variable a su presidente de honor. En primer lugar, porque la normativa que permite exigir la devolución de los bonus no estaba en vigor en 2005, cuando se cometieron las presuntas escuchas irregulares de Villarejo para BBVA. En segundo lugar, porque tendría que demostrarse una intervención directa en los hechos o haber una sentencia firme, administrativa o judicial, algo que tardará años, en caso de llegar. Así lo explican diversos expertos en la materia consultados por este medio, que prefieren no figurar con su nombre por la sensibilidad del tema.

La cuestión es compleja, ya que las cláusulas 'malus' y 'clawback' son de reciente creación y no hay jurisprudencia. Las dos se refieren a la posibilidad que tiene un banco de reclamar el bonus a un directivo que ha cometido irregularidades o ha gestionado de forma imprudente.

Con la cláusula 'malus', el banco puede dejar de pagar la parte del bonus pendiente de abono. En el caso de FG, unos cinco millones, entre efectivo y acciones. Con la cláusula 'clawback', se puede reclamar el 100% del variable asignado a un directivo, incluido el que ya se le pagó.

La legislación es confusa sobre cuántos años de bonus podría reclamar BBVA a González. El banco introdujo estas cláusulas en los contratos de sus directivos a finales de 2016, lo que le daría la posibilidad de reclamar cerca de nueve millones. Pero los expertos consultados creen que el banco podría acogerse a que la regulación entró en vigor en 2014, dentro de la Ley 10/2014. Ello le daría derecho a exigir que FG devolviera hasta 16 millones devengados en variables desde entonces. Una cifra que podría ser mayor si se contaran bonus generados previamente que no se habían abonado en 2014.

Ley en vigor

“Hasta el cien por cien de la remuneración variable total estará sometido a cláusulas de reducción de la remuneración o de recuperación de las remuneraciones ya satisfechas. Las entidades establecerán criterios específicos para la aplicación de las cláusulas de reducción de la remuneración o de recuperación de las remuneraciones ya satisfechas. En dichos criterios se recogerán, en particular, situaciones en las que el empleado haya participado o sea responsable de conductas que hubieran generado importantes pérdidas para la entidad y en las que incumpla las oportunas exigencias de idoneidad y corrección”, expone el artículo 34 de dicha ley.

Algo que encajaría en las presuntas prácticas irregulares que BBVA está investigando a nivel interno, con la ayuda de Garrigues, Uría y PwC.

Ángel Ron, expresidente de Banco Popular.
Ángel Ron, expresidente de Banco Popular.

Aun así, aplicar las cláusulas 'malus' y 'clawback' no es nada sencillo, añaden los expertos. Sobre todo porque no hay casi precedentes. "Pronosticar qué va a pasar en casos como éste es muy complicado porque no hay jurisprudencia y depende en gran medida de lo que establezcan los contratos privados entre el banco y el directivo", expone María Royo, de Ayuela Jiménez Abogados.

Entre los pocos antecedentes destacan, en EEUU, el caso Wells Fargo, en que directivos tuvieron que devolver 180 millones por malas prácticas comerciales; y en Europa, el de Banco Popular, con el que Santander está reclamando casi 22 millones a Ángel Ron y otros exdirectivos. Y en este caso, añaden las fuentes consultadas, el detonante de las cláusulas era más claro que el de BBVA: la crisis que llevó el banco a la resolución.

Cuatro condiciones

Mientras que, en el caso de González y el caso Villarejo, tendría que darse una de las siguientes cuatro condiciones, según su política de remuneraciones aprobada en 2017:

1.- “Incumplimientos graves del código de conducta”. Algo que tendría que detectar la investigación interna del banco y que, para quitar el bonus de González, debería implicarle directamente. El código de conducta establece que “en la selección de los proveedores y en el seguimiento de los servicios que prestan tener en cuenta que su conducta con BBVA, con sus empleados y con terceros debe ser respetuosa con las pautas y principios de este código”, entre los que está la “prevención de la corrupción”. Esto podría alcanzar a otros directivos y exdirectivos del banco encargados de la seguridad —como Julio Corrochano— y de la contratación de terceros. La clave es probar que el ejecutivo o el propio González supieron que Villarejo estaba pinchando teléfonos.

2.- “Sanciones regulatorias o condenas judiciales que pudieran ser imputables a una unidad concreta o al personal responsable de aquellos”, que deben ser firmes. La CNMV ya señaló que estaba investigando los hechos, hay una pieza en la Audiencia Nacional y también es objeto de análisis por parte del BCE.

El código de conducta de BBVA establece que los directivos deben vigilar que sus proveedores no cometen irregularidades

3.- “Fallos importantes en la gestión de riesgos” por “una conducta dolosa”.

4.- “Reformulación de las cuentas anuales del banco”.

Por si fuera poco, hay una dificultad mayor: los expertos consultados no tienen claro que, en caso de que se cumplieran estos supuestos, se puedan reclamar los bonus a los exdirectivos de BBVA, ya que las presuntas irregularidades se cometieron en 2005 y entonces no había regulación sobre las cláusulas 'malus' y 'clawback'. El banco podría alegar que el daño —reputacional y judicial— se ha generado ahora. En cualquier caso, sería un caso complejo y que generaría muchas horas de facturación a los bufetes de abogados.

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