juan rosell busca apoyos para su campaña

El exjefe de la CEOE prepara su candidatura para una presidencia apolítica del Barça

Juan Rosell, que durante los últimos ocho años ha presidido la patronal española, sondea entre las fuerzas vivas de Cataluña sus opciones para dirigir al club de sus amores

Foto: Juan Rosell en una imagen de archivo, tras su reunión cpon Pedro Sánchez como presidente de la CEOE. (EFE)
Juan Rosell en una imagen de archivo, tras su reunión cpon Pedro Sánchez como presidente de la CEOE. (EFE)

Seguidor de toda la vida, con número de socio que apenas rebasa el 8.000 en una lista de más de 150.000 personas, Juan Rosell Lastortras es un habitual del Camp Nou. Con butaca en la zona baja de la tribuna de preferencia, lejos de los asientos calificados como buenos de la catedral blaugrana, el que hasta el pasado mes de diciembre fuera el jefe de los empresarios de España como máximo dirigente de la CEOE ha empezado a sopesar muy seriamente presentar su candidatura al club de sus amores, al Fútbol Club Barcelona.

Según han confirmado fuentes próximas al que ha sido referente de la patronal española durante los últimos años, Rosell (Barcelona, 1957) ya ha mantenido reuniones con las fuerzas vivas de Cataluña para analizar las probabilidades de victoria en las próximas elecciones a la presidencia del Barça. Los encuentros han sido positivos, según fuentes próximas al empresario, que, en conversación con El Confidencial, se limita a decir que "no hay ninguna decisión tomada. Ya veremos y el tiempo dirá".

Rosell, que ahora dedica gran parte de su tiempo a gestionar los negocios familiares, sigue analizando los beneficios y los riesgos de pugnar por un sueño que tiene de niño. Admite las reuniones, pero no quiere dar detalles ni apresurarse. Nieto de un abuelo culé e hijo de un padre perico (seguidor del Espanyol, el gran rival local del Barça), el dirigente es tan apasionado del equipo azulgrana que ha sido capaz de levantarse, con cualquier excusa presuntamente creíble, de reuniones formales en la Moncloa para no perderse un partido. Lo sigue todo, tanto el fútbol, como el baloncesto y el balonmano.

Además de socio, tiene nueve abonos en la tribuna baja del Camp Nou. Asientos con los que cada quince días acude al estadio acompañado de sus tres hijos, con los que se reúne en un lugar común para ir en romería al templo culé. Su candidatura está siendo impulsada por los sectores más neutrales del conflicto político que se vive en Cataluña, asunto clave a la hora de captar votos y de tener apoyos mediáticos dado el intento de los partidos independentistas de usar al FC Barcelona para sus objetivos.

El expresidente de la CEOE está bien visto en Barcelona, desde por los más fieles seguidores del nacionalismo catalán, como la gente de ERC, como en Madrid, donde se considera que la institución deportiva ha sido y se ha dejado manosear por las fuerzas 'indepes'. El actual presidente Josep Maria Bartomeu ha intentado mantener una postura equidistante, pero solo ha conseguido ser apreciado desde la capital de España como un cómplice de los más radicales de la Generalitat y como un españolista desde la perspectiva de los soberanistas catalanes.

El presidente del FC Barcelona, Josep Maria Bartomeu, durante su intervención en la Asamblea de Compromisarios del FC Barcelona. (EFE)
El presidente del FC Barcelona, Josep Maria Bartomeu, durante su intervención en la Asamblea de Compromisarios del FC Barcelona. (EFE)

La tibieza de Bartomeu

Bartomeu ha intentado contentar a todos y no ha gustado a nadie. En alguna ocasión dejó que la manifestación en favor de la independencia pasase por el mismo palco del Camp Nou y con alguna frecuencia ha permitido colgar pancartas gigantes por la 'Llibertat' en las gradas del Camp Nou en lugar preferente para las cámaras. Pero en otras se ha negado en rotundo a financiar el movimiento independentista. Bartomeu tuvo incluso que hacer frente a una rebelión interna cuando, el día del referéndum ilegal que se celebró en Cataluña el 1 de octubre de 2017, varios directivos del club propusieron no jugar el partido de Liga contra la Unión Deportiva Las Palmas.

El encuentro acabó jugándose a puerta vacía, sin público, por exigencia de Andrés Iniesta, Sergio Busquets y Leonel Messi, pese a la oposición de otros compañeros como Sergi Roberto y Gerard Piqué. Aquello supuso una crisis institucional sin parangón en la junta directiva, ya que dos de los directivos más próximos al separatismo —Carles Villarubí y Jordi Monés— presentaron su dimisión ese mismo día en desacuerdo con el club. El partido acabó 3-0 y el Barça pudo mantener la diferencia de 7 puntos que le llevaba al Real Madrid al frente de la clasificación. Hubiera perdido 6 de no haber saltado al terreno de juego.

Las empresas y los poderes fácticos más neutrales en el conflicto catalán, aquellas que defendiendo sus raíces abogan por una solución dialogada dentro de la Constitución española, están dando alas a Rosell para que dé un paso adelante.

Por una parte, porque, además de ser un culé empedernido, es un hombre que entiende bien a las dos partes y que podría hacer de pegamento para mejorar la imagen del club fuera de Cataluña. En definitiva, un potencial presidente capaz de despolitizar la institución y evitar imágenes polémicas.

Los poderes fácticos de Barcelona quieren evitar otro perfil radical tipo Joan Laporta, representado por el también candidato Víctor Font

Por otra parte, la candidatura de Rosell serviría para frenar la de Víctor Font, el empresario de las telecomunicaciones que en junio del pasado año ya anunció su intención de presentarse a las elecciones. Font, que tiene previsto lanzar su campaña por todo lo alto los próximos días en Barcelona, es un reconocido catalanista. Es copropietario de 'ARA', uno de los periódicos más nacionalistas, donde comparte consejo de administración con otros empresarios separatistas como Ferran Rodés (Havas Media) y la familia Carulla (Agrolimen). Además, cuenta con el apoyo de exfutbolistas como Xavi Hernández, que tras jugar 133 partidos con la selección española, se ha declarado un confeso independentista desde su oasis de Qatar.

Gran parte de los socios de cuello alto del Barça no quiere otro Joan Laporta, dado los riesgos que ello supone para un club que tiene muchas peñas fuera de Cataluña y millones de seguidores en todo el mundo, para los que el conflicto político es una prostitución al amor de sus vidas. Rosell escenifica todo lo contrario por su capacidad para escuchar a las partes, para ser un nexo de unión y poner el balón por delante de los deseos de una parte de la sociedad catalana.

El calendario oficial fija las elecciones para el verano de 2021. Pero tanto, Font como Rosell intuyen que Bartomeu podría adelantarlas a este verano si el equipo gana otra vez la Liga y levanta la Champions. El actual presidente no se puede volver a presentar, pero quiere que su delfín, Jordi Cardoner, aproveche el viento de cola de la que puede ser una temporada exitosa para tomar su relevo. El partido no ha empezado todavía, pero los candidatos empiezan a calentar en la banda.

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