PREOCUPACIÓN ENTRE LOS EMISORES Y ASESORES LEGALES

Réquiem por los organismos reguladores: la CNMV bloqueada y la CNMC cuarteada

La falta de Gobierno estable está afectando gravemente a las actividades de los principales organismos de regulación, que llevan meses sobreviviendo en un estado catatónico

Foto:  La presidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Elvira Rodríguez, durante su intervención en un desayuno informativo. (EFE)
La presidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Elvira Rodríguez, durante su intervención en un desayuno informativo. (EFE)

El diccionario de la lengua española define como catatonia al síndrome esquizofrénico, con rigidez muscular y estupor mental que aparece acompañado algunas veces con síntomas de gran excitación. Una descripción que casi parece un diagnóstico literal del estado de situación que viven los dos principales organismos encargados de regular la actividad económica en España. La CNMV y la CNMC, supervisores respectivos de la bolsa y de la competencia en los mercados liberalizados, se encuentran al borde de un ataque de nervios como consecuencia de una legislación asimétrica que actúa como una camisa de fuerza y que el Gobierno en funciones no se atreve a sacudirse de encima, no vaya a ser que el remedio resulte peor que la enfermedad.

La Comisión de Valores se ha convertido en motivo general de preocupación para los emisores y despachos de abogados que tratan de rematar en estos próximos meses las grandes operaciones corporativas y bursátiles. La posibilidad de que la entidad reguladora quede convertida en estatua de sal dentro de tres semanas cobra tintes dramáticos ante los temores del Partido Popular a levantar ampollas en su relación de amor y odio, más lo segundo que lo primero, con el resto de fuerzas políticas. Los cargos de Elvira Rodríguez y Lourdes Centeno vencen el 6 de octubre y tanto la presidenta como la vicepresidenta de la CNMV deberán marcharse a casa, sin opción alguna de relevo, a menos que el Consejo de Ministros apruebe una normativa que modifique la Ley del Mercado de Valores.

La actual regulación no contempla la prórroga automática, ni siquiera en funciones, de los máximos responsables de la CNMV por lo que la entidad quedará descabezada y, lo que es peor, abocada a una paralización de todas sus actuaciones al no disponer del mínimo cuórum exigido en sus órganos de gobierno. El comité ejecutivo, que a la postre es el que tiene los poderes delegados para adoptar las decisiones cotidianas en sus reuniones semanales, quedará reducido a la mitad, con solo dos miembros; la antigua directora de la Agencia Tributaria, Beatriz Viana, y el consejero Juan Manuel Santos-Suárez, que oficiará como presidente por meras razones de antigüedad en el cargo.

El Gobierno estudia fórmulas para facilitar una prórroga del mandato de Elvira Rodríguez en la CNMV sin pasar por un debate inmediato en el Congreso

La opción de trasladar el peso ejecutivo al consejo de administración tampoco sirve porque el máximo órgano de dirección de la CNMV quedará también desprovisto de capacidad funcional debido a que sus dos miembros natos, designados en su condición de altos cargos de la Administración del Estado, han anunciado también un cambio respectivo de aires en los próximos meses. Fernando Restoy abandonará el puesto de subgobernador del Banco de España en enero para incorporarse al Banco Internacional de Pagos de Basilea, en tanto que Rosa María Sánchez-Yebra dejara un mes antes incluso la Secretaría General del Tesoro para marcharse como vicegobernadora al Banco de Desarrollo del Consejo de Europa.

La única salida legal que ofrece al actual ordenamiento jurídico consiste en la aprobación de un decreto que facilite una mínima reforma, de manera que las dos jefas de la CNMV puedan seguir en sus puestos aunque sea de modo provisional hasta que exista un nuevo Gobierno en España. La Abogacía del Estado viene trabajando en el diseño técnico de esta disposición legislativa pero el Gobierno necesitaría el respaldo  del Congreso para convalidar el decreto con rango de ley. No en vano se pretende modificar un precepto legislativo de máximo nivel como es la Ley del Mercado de Valores, lo que obliga a una tramitación parlamentaria que en los tiempos que corren viene a ser una cita a ciegas con alto grado de riesgo en forma de derrota política.

Luis de Guindos, en su calidad de tutor de la CNMV, no quiere meterse en nuevos líos, sobre todo teniendo en cuenta el ‘exceso de carga’ que padece estos días por el segundo caso Soria. El ministro de Economía está en el ojo del huracán y va a tener que comparecer ante el ‘pelotón de fusilamiento’ parlamentario que le va a disparar fuego graneado para socavar la credibilidad del Ejecutivo en eso que se ha dado en llamar la regeneración política de España. En este clima de campaña electoral anticipada la solución que necesita la CNMV no deja de ser un nuevo frente de batalla del que el Gobierno puede salir con los pies fríos y la cabeza todavía más caliente.

Los problemas políticos que padece Guindos por el 'caso Soria' han motivado que Moncloa tome la iniciativa para desbloquear la Comisión de Valores

La presión de los agentes del mercado ha movilizado a las más altas instancias oficiales y la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría se ha interesado también por las repercusiones que pueda generar el bloqueo de la CNMV. “Con las cosas de comer no se juega” es el mensaje que algunos empresarios de tronío están enviando en busca de un acuse de recibo que no termina de llegar. En Moncloa son plenamente conscientes del desastre que puede generarse en los mercados de capitales pero en Génova los más prudentes estrategas electorales del PP no quieren tentar la suerte dando motivos que impidan el mínimo desarrollo de alianzas ocasionales para eventuales intentos de investidura a cargo y en favor de Mariano Rajoy.

La jugada que se plantea es ciertamente alambicada desde el punto de vista parlamentario y pasa por aprobar la prórroga en funciones de Elvira Rodríguez y Lourdes Centeno en un Consejo de Ministros a través de un decreto ley que entraría en vigor al día siguiente, una vez publicada en el BOE. La remisión a Las Cortes se efectuaría a toro pasado con el fin de actuar sobre hechos consumados a ver quién se atreve a lanzar luego la primera piedra para bloquear otra vez la CNMV. Los economistas de Ciudadanoscon Luis Garicano a la cabeza, tendrían que esperar a mejor ocasión para derribar a la presidenta de la Comisión de Valores y el PSOE debería reflexionar la conveniencia de unirse a Podemos en una decisión contraria que provocaría el espanto de los mercados.

La propuesta de los juristas del Estado está ajustada técnicamente con todas las garantías y consiste simple y llanamente en replicar para la CNMV la misma norma que rige desde el principio en la CNMC. En resumidas cuentas se trata de un parche para asegurar la actuación en funciones de los altos comisionados hasta que no hayan sido designados por el Parlamento los nuevos responsables que han de relevarles en el cargo. Esta situación evita, de momento, el bloqueo de la Comisión de Valores, pero paradójicamente está impidiendo que el nuevo regulador único de la actividad económica pueda funcionar de manera cohesionada bajo control efectivo de su presidente, José María Marín Quemada.

El presidente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, José María Marín Quemada. (EFE)
El presidente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, José María Marín Quemada. (EFE)

El máximo representante de la CNMC tiene que lidiar día tras día con un plenario del consejo dividido en dos bandos enfrentados, en el que intervienen varios vocales contrarios a respetar su jerarquía y con el agravante de que algunos de ellos llevan más de un año en funciones. En concreto son tres los consejeros que debían haber sido relevados del cargo en septiembre de 2015 y dos de ellos, Eduardo García Matilla y Diego Rodríguez, forman parte del núcleo disidente. Marín Quemada ha tratado desde hace tiempo de encontrar sustitutos que ayuden a poner término al cisma interno, pero todos sus intentos han caído en saco roto ante la pasividad del Gobierno e incluso del resto de grupos políticos.

Lo que no se va en lágrimas se va en suspiros y lo que tanto daño hace a la CNMV es justo lo que necesitaría la CNMC para espantar los fantasmas que acechan con trocearla en varios organismos separados de regulación. Ya le habría gustado a Marín Quemada disponer de una ley que motivase el cese automático de los altos cargos desde el mismo instante en que acaban sus mandatos. Por desgracia para el supervisor mayor del Reino, aquí y ahora va a ocurrir justo lo contrario ya que la moda del momento político en España se conjuga de un tiempo a esta parte en funciones. Es lo que viene sucediendo en el Gobierno desde diciembre y lo que va a pasar también en la CNMV a partir de octubre y a saber hasta cuándo. Está visto que todo se pega menos la hermosura y eso que los organismos reguladores decían que eran independientes del poder político.

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