QUIERE GARANTIZAR LA TOTALIDAD DE LOS DEPÓSITOS

Andorra reserva los fondos propios de BPA para pagar la multa de Estados Unidos

Se prevé que la multa de EEUU sea muy elevada. Fuentes financieras la calculan por encima de los 500 millones. Los hermanos Cierco, propietarios de BPA, tendrán que responder con su patrimonio

Foto: Clientes de Banca Privada d'Andorra ante una sucursal. (EFE)
Clientes de Banca Privada d'Andorra ante una sucursal. (EFE)

El Gobierno de Andorra reserva los recursos propios de Banca Privada d’Andorra (BPA) para abonar la multa que le impondrá Estados Unidos por las actividades de blanqueo, según han explicado fuentes financieras que preparan la liquidación de la entidad. Los fondos propios de BPA suman 238 millones, tal y como consta en la memoria anual de la entidad intervenida.

El plan por el que abogan los bancos andorranos y que comparte de manera parcial el ejecutivo del Principado es liquidarlo de manera ordenada, convirtiendo los activos en tesorería. Se considera que la mayor parte de los activos de BPA no están contaminados por la actividad de blanqueo. Deloitte, el auditor de BPA, asegura al resto de bancos, al ministro de Finanzas Jordi Cinca y a Garrigues y demás asesores del Ejecutivo que más del 80% del activo se puede hacer líquido con total garantía gracias a su buena calidad.

La gestión se llevaría a cabo a través de una agencia pública de nuevo cuño a imagen y semejanza del FROB, que reservaría los fondos propios de BPA para hacer frente a la sanción. Esta agencia se creará por ley urgente la semana que viene, según anunció ayer el Gobierno andorrano.

La agencia gestionará el banco bueno que creará el Gobierno andorrano y que incluirá el grueso de los activos no contaminados por las actividades de blanqueo. El Gobierno del Principado manifestó ayer en rueda de prensa que hará lo imposible para mantener la viabilidad del BPA para intentar venderlo de manera total o por partes. La liquidación se contempla como última alternativa.

Multa elevada

Pero, más allá de las declaraciones oficiales, se prevé que la multa de Estados Unidos sea mucho más alta. Fuentes financieras la calculan por encima de los 500 millones, como mínimo, con lo que los fondos propios de BPA no serán suficientes para cubrir la sanción.

De izquierda a derecha: Ramón Cierco, Higini Cierco y Joan Pau Miquel.
De izquierda a derecha: Ramón Cierco, Higini Cierco y Joan Pau Miquel.

Los bancos andorranos pretenden que la diferencia la asuman los hermanos CiercoHigini y Ramón–, cuya familia controla el 80% del capital del banco. Quieren que sea a cargo de su patrimonio fuera de la entidad, lo que incluye la tabaquera Indústries Montanya, la cadena de cuatro gasolineras concesionaria de BP, Petrolis Principat, y la cadena hotelera Hotels Plaza, entre otros bienes.

Sin embargo, los Cierco también tienen problemas fuera del banco. La multinacional tabaquera Philip Morris quiere revisar sus acuerdos con Indústries Montanya, lo que podría paralizar la empresa, que ya fue investigada por contrabando de tabaco, según han avanzado fuentes financieras.

Salvar los muebles

Mientras los bancos y los Cierco se pelean por quién paga el pato del blanqueo, la prioridad de parte del Ejecutivo andorrano pasa por intentar evitar la liquidación de la entidad y que no colapse la economía andorrana. Ayer se aprobó una línea de financiación de hasta 100 millones avalados por el Gobierno del Principado para que las empresas que operan con BPA puedan hacer frente a deudas de proveedores, pagos de nóminas y descuentos de papel.

El cierre de BPA incrementaría el número de desempleados en un 30%, algo muy complicado de gestionar políticamente

Pero, además, el presidente Antoni Martí mantiene la insistencia en reestructurar el banco y no liquidarlo, como le repiten todos los asesores del Ejecutivo. La razón: salvar los 268 empleos de BPA que están amenazados por esta crisis bancaria. El número de parados en Andorra se sitúa en unas 800 personas. El cierre de BPA incrementaría el número de desempleados en un 30%, algo muy complicado de gestionar políticamente.

El problema es que la banca andorrana acepta comprar por partes BPA, garantizar la totalidad de los depósitos y tutelar la liquidación, pero no asumir los excedentes de personal ni tampoco apoyar el fondo de reestructuración con 50 millones de dinero privado, tal y como se le está exigiendo desde el ministerio de Economía. Mientras, BPA sigue aislado desde el punto de vista financiero y sin poder recuperar sus cuentas en el extranjero. Y el tiempo pasa.

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